Mark Ronson, del underground londinense al Brit 2026 honorífico
Productor, compositor, dj y arquitecto de algunos de los mayores éxitos musicales del siglo XXI

Mark Ronson, en la MFW en 2024 / WWD
Mark Ronson es uno de esos nombres que, sin necesidad de ocupar portadas constantemente, ha moldeado el sonido del pop y la música contemporánea durante más de dos décadas. Productor, compositor, DJ y arquitecto de algunos de los mayores éxitos del siglo XXI, su influencia es tan transversal que resulta difícil imaginar la música moderna sin su huella.
Por eso, el anuncio de que recibirá un Brit Award honorífico por su contribución a la música en la gala del 28 de febrero de 2026 no solo reconoce su trayectoria: confirma su estatus como uno de los creadores más decisivos de su generación.
Los orígenes: un británico criado entre vinilos y clubes neoyorquinos
Aunque nació en Londres en 1975, Ronson creció entre Nueva York y la capital británica, absorbiendo desde muy joven la mezcla de culturas musicales que definiría su estilo. Su adolescencia estuvo marcada por el hip-hop, el soul clásico y la escena de clubes neoyorquina, donde comenzó a trabajar como DJ a mediados de los 90. Su habilidad para mezclar géneros y su oído privilegiado lo convirtieron rápidamente en un nombre respetado en el circuito underground.
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Ese bagaje ecléctico sería la base de su carrera como productor: un sonido que combina elegancia retro, sensibilidad pop y un profundo respeto por la tradición del soul y el funk. Su debut llegó con Here Comes the Fuzz (2003), un álbum que pasó relativamente desapercibido pero que ya mostraba su capacidad para unir mundos aparentemente opuestos: guitarras rock, bases hip-hop y colaboraciones con artistas como Ghostface Killah o Nate Dogg.
El verdadero punto de inflexión llegó en 2006, cuando comenzó a trabajar con Amy Winehouse. Su producción en Back to Black (2006) no solo redefinió el soul contemporáneo, sino que convirtió a Winehouse en un icono global. Canciones como Rehab, Back to Black o Love Is a Losing Game llevan la firma sonora de Ronson: arreglos vintage, metales contundentes, baterías crudas y una estética que parecía sacada de un vinilo de los 60. El álbum ganó múltiples premios Grammy y situó a Ronson en la élite de los productores.

La consolidación: de solista a creador de himnos globales
En paralelo a su trabajo como productor, Ronson desarrolló una carrera en solitario. Su álbum Version (2007) fue un éxito inesperado: versiones orquestadas de temas de Radiohead, The Smiths o Kaiser Chiefs que mostraban su capacidad para reinterpretar clásicos con personalidad propia. El disco lo llevó a los Brit Awards y lo consolidó como un artista con identidad propia.
Pero su explosión definitiva llegó en 2014 con “Uptown Funk”, su colaboración con Bruno Mars. El tema se convirtió en un fenómeno global: número uno en más de 20 países, uno de los vídeos más vistos de la historia de YouTube y ganador del Grammy a Grabación del Año. Su mezcla de funk setentero, groove infeccioso y estética retro-pop definió una era y demostró que Ronson no solo sabía producir para otros: sabía crear hits universales.

Lady Gaga, cine y la madurez creativa
En 2016, Ronson volvió a demostrar su versatilidad al convertirse en uno de los productores principales de Joanne, el álbum de Lady Gaga. Su trabajo aportó un sonido más orgánico y emocional, alejándose del pop electrónico que había caracterizado a la artista. La colaboración entre ambos se consolidó con la banda sonora de A Star Is Born (2018), donde Ronson coescribió y produjo Shallow, ganadora del Oscar a Mejor Canción Original.
Ese proyecto marcó una nueva etapa en su carrera: la del productor capaz de moverse con naturalidad entre el pop, el cine y la música de autor. En los últimos años, Ronson ha seguido explorando nuevos territorios. Su álbum Late Night Feelings (2019) lo mostró más introspectivo, con colaboraciones de Miley Cyrus, Lykke Li o Alicia Keys. En 2021 estrenó el documental Watch the Sound, donde analizaba la historia de la producción musical y su propio proceso creativo. Y con Barbie volvió a arrasar en la gran pantalla.

Su trabajo reciente incluye colaboraciones con Dua Lipa, Lizzo, Raye y artistas emergentes, siempre con esa mezcla de sofisticación y frescura que lo caracteriza. Ronson no persigue tendencias: las crea.
El próximo 28 de febrero de 2026, Mark Ronson recibirá un Brit Award honorífico por su contribución a la música británica y global. El galardón reconoce no solo sus éxitos comerciales, sino su impacto cultural: su capacidad para unir generaciones, para rescatar sonidos del pasado y convertirlos en éxitos contemporáneos, y para elevar a los artistas con los que trabaja.
La organización de los Brit Awards ha destacado que Ronson "ha redefinido el papel del productor en el pop moderno", y que su influencia se extiende desde los clubes londinenses hasta los escenarios más prestigiosos del mundo.
A sus 50 años, Mark Ronson no es solo un productor de éxito: es un puente entre épocas, un alquimista del sonido y un narrador musical que ha sabido convertir su pasión por el soul, el funk y el pop en una carrera impecable. Su Brit Award honorífico no es un cierre, sino un recordatorio de que su historia sigue escribiéndose.












