'Sauvignon Blanc': la canción de Rosalía inspirada en la vida de Santa Teresa de Jesús
La artista estrena nuevo vídeo musical de la era 'LUX'

Rosalía para LUX / Noah Dillon
A estas alturas, es sabido que LUX de Rosalía bebe de la vida y obra de varias santas. La artista ha explicado en distintas entrevistas que leyó numerosas hagiografías durante el proceso creativo de su cuarto disco. Ahora, con el estreno del videoclip de Sauvignon Blanc, el foco se desplaza hacia la figura de Santa Teresa de Jesús, la gran mística del Siglo de Oro español e inspiración directa del imaginario de este sencillo.
Esta canción, lejos de ser simplemente una balada electrónica sobre amor y vino —si nos quedamos en una lectura más superficial—, funciona como un homenaje explícito a la santa abulense y, en particular, a su doctrina del desasimiento: el desapego radical de lo material para alcanzar lo esencial.
Un diálogo inesperado entre pop y mística
El puente entre Rosalía y Santa Teresa no es casual. Desde el lanzamiento del disco, Sauvignon Blanc se ha entendido como un tributo al desprendimiento de lo material, uno de los ejes centrales de la vida teresiana. Los versos de la canción esconden un homenaje directo a la reformadora carmelita y celebran la liberación de lo físico. Si Teresa renunció a una vida acomodada para abrazar la austeridad y el camino interior, Rosalía reniega aquí del lujo del Rolls Royce, de los zapatos Jimmy Choo, de las perlas y del caviar.
LOS40
LOS40
La artista propone un giro hacia lo esencial, donde el amor se convierte en el único capital valioso. De hecho, llega incluso a incendiar su propio Rolls Royce en el videoclip, un gesto contundente que simboliza la quema de lo superfluo para avanzar hacia un territorio más auténtico. El paralelismo con la santa resulta evidente: Teresa defendía que solo una vida ligera, despojada de pesos innecesarios, permite caminar hacia la verdad.
Esta intención queda reforzada por una declaración recogida por Genius y Popcast, donde Rosalía explica que canta en español en Sauvignon Blanc porque la inspira la propia Teresa y su decisión de “despojarse de todo lo material” pese a provenir de una familia con recursos. El uso del español, por tanto, no es casual: es un gesto consciente y profundamente deliberado. Algo que se aprecia cuando emplea el japonés, el ruso o el alemán en otras canciones de su cuarto álbum de estudio.
El vino como metáfora de purificación
El Sauvignon Blanc que da título a la canción adquiere un peso simbólico especial. El vino funciona como un recipiente emocional en el que la artista deposita los miedos, recuerdos y cargas que desea dejar atrás. El pasado se sedimenta en el fondo de la copa, permitiendo brindar por un “futuro dorado”.
El vino encarna un proceso de renacimiento: dejar ir lo viejo para acoger lo nuevo. Esta lectura dialoga con la visión teresiana de la purificación interior: abandonar los apegos, vaciar el alma, permitir que lo accesorio se hunda y que lo esencial permanezca.

La conexión espiritual también aparece en el proceso técnico de la producción. Rosalía decidió regrabar la canción al descubrir, gracias al dúo francés Justice, que estaba pronunciando de forma incorrecta “Sauvignon Blanc”. Respetar la sonoridad correcta se convirtió, para ella, en una cuestión ética y de humildad profesional. Marie Claire señaló este gesto como un ejemplo de autocrítica y aprendizaje, un eco contemporáneo del “andar en verdad” teresiano: reconocer el error, corregirlo y seguir avanzando con honestidad.
Cuando cinco siglos se dan la mano
La convergencia entre Rosalía y Santa Teresa de Jesús dibuja un diálogo sobre la libertad. Una la busca a través de la electrónica y la estética pop; la otra, mediante la oración y la reforma espiritual. Pero ambas coinciden en algo esencial: solo quien se desprende de lo superficial puede acceder a la verdad que busca.
En Sauvignon Blanc, Rosalía transforma una copa de vino en símbolo de esa búsqueda, mientras la sombra luminosa de Teresa de Jesús atraviesa cada gesto de renuncia, purificación y promesa de futuro dorado.
Cinco siglos después, la mística abulense encuentra resonancia en una de las voces más influyentes de la música global. Y el resultado es una canción que demuestra que las viejas preguntas —¿qué importa?, ¿qué pesa?, ¿qué queda cuando todo lo demás cae al fondo?— pueden encontrar nuevas respuestas entre sintetizadores, versos y una copa de Sauvignon Blanc.

Ana Escobar Rivas
Graduada en Periodismo y Comunicación por la Universidad Carlos III de Madrid. Especializada en industria...












