¿Qué le pasa a tu cuerpo si respiras aire contaminado durante 10 minutos?
Un experimento documentado por la BBC muestra cómo la polución del tráfico entra en la sangre y ayuda a explicar por qué enferma a todo el organismo.

El humo de los tubos de escape es altamente perjudicial para la salud. / milehightraveler
Es algo que todos hacemos aunque no queramos. No en vano la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima el 99 % de la población mundial respira aire contaminado, una exposición que provoca alrededor de siete millones de muertes prematuras cada año.
Pero, ¿qué consecuencias tiene eso para nuestro cuerpo? Es lo que ha querido comprobar el periodista británico James Gallagher, que se ha prestado a hacer de conejillo de Indias para un experimento realizado por investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres. La mecánica era sencilla: exponerse durante ese breve tiempo a una avenida con tráfico intenso en Londres para, poco después, permitir que los científicos vieran al microscopio cómo la contaminación había afectado a su cuerpo.
En concreto, el estudio se centró en las partículas más finas del aire contaminado, conocidas como PM2,5. Son fragmentos microscópicos de carbono y otras sustancias químicas procedentes principalmente del tráfico: no solo de los tubos de escape, sino también del desgaste de frenos y neumáticos. Su tamaño es tan pequeño que no se quedan únicamente en los pulmones, como se pensaba durante años.
LOS40
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Barcelona, en un episodio de alta contaminación. / imv

Barcelona, en un episodio de alta contaminación. / imv
Tras la exposición, los investigadores tomaron una muestra de sangre y observaron los glóbulos rojos. Entre ellos aparecían pequeños puntos negros adheridos a las células: partículas de contaminación que habían atravesado los pulmones y entrado en el torrente sanguíneo. De media, uno de cada dos o tres mil glóbulos rojos contenía uno de estos fragmentos. Puede parecer insignificante, pero extrapolado a los cinco litros de sangre de un adulto, supone decenas de millones de células transportando contaminación por el cuerpo.
Veneno en el cuerpo
La pregunta clave es qué ocurre después. Los científicos explican que estas partículas no se exhalan. Una parte puede ser filtrada por los riñones y expulsada por la orina, pero otra parece desplazarse por el interior de los vasos sanguíneos y alojarse en distintos órganos. Esto ayuda a entender por qué la contaminación atmosférica se asocia a problemas de salud que van mucho más allá de los pulmones.
Durante el embarazo, la contaminación puede alterar procesos clave del desarrollo del feto
La evidencia científica vincula el aire contaminado con infartos, ictus, cáncer de pulmón, demencia y alteraciones en el desarrollo fetal. El mecanismo común sería la inflamación: el cuerpo reacciona de forma constante a estas partículas como si fueran una agresión, dañando progresivamente vasos sanguíneos y tejidos. En el caso del embarazo, se cree que la contaminación puede alterar procesos clave del desarrollo del feto, afectando a pulmones, corazón y cerebro.
También se han encontrado restos de carbono negro en órganos especialmente sensibles, como la placenta, lo que refuerza la idea de que no existe un "destino único" para estas partículas dentro del cuerpo: pueden acumularse prácticamente en cualquier lugar. A esto se suman otros contaminantes gaseosos, como los óxidos de nitrógeno, invisibles al microscopio pero con efectos nocivos bien demostrados.

La contaminación es un serio problema de salud pública. / Carlos Cairo

La contaminación es un serio problema de salud pública. / Carlos Cairo
El problema es que hoy la contaminación de nuestras ciudades es en gran medida invisible. No se presenta como las grandes nubes tóxicas del pasado y, por eso, suele subestimarse. Los expertos recomiendan medidas sencillas para reducir la exposición, como caminar por calles menos transitadas o mantener cierta distancia del tráfico, algo especialmente importante en el caso de bebés en carritos. En personas vulnerables, el uso puntual de mascarillas filtrantes puede reducir la cantidad de partículas que llegan a la sangre.
Aun así, los investigadores insisten en que la solución no puede recaer solo en decisiones individuales. La contaminación del aire es, en gran parte, un problema colectivo. Comprender qué ocurre en el cuerpo tras apenas unos minutos de exposición refuerza un mensaje claro: reducir el tráfico contaminante y endurecer las políticas de calidad del aire no es una cuestión ambiental abstracta, sino una medida directa de salud pública.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












