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Art Decó en el Bronx: la historia detrás de los 'flyers' del Hip Hop

Estos volantes forman una parte fundamental de la historia de esta cultura

Flyer del pionero del Hip-hop DJ Kool Herc y el emcee Coke La Rock. / MediaNews Group/Los Angeles Dail

Si hablamos de hip hop tenemos que hablar de una cultura que engloba muchas disciplinas artísticas diferentes. Esto no se supo en aquella primera fiesta de Kool Herc, fue el tiempo el que nos dio las respuestas. Aun así, la vida seguía su propio curso y los jóvenes de un incendiario Bronx iban expresando lo que llevaban dentro a pesar de las penurias. Los flyers del hip hop, no marcaron solo una cultura, también una época. Son obras vivas de la historia de Nueva York, del hip hop y de la música.

La comunicación del Bronx

El hip hop nació a mediados de los años 70 en el barrio del Bronx, en Nueva York, como una respuesta cultural de las comunidades afroamericanas y latinas a la exclusión social, la pobreza y la falta de oportunidades, entre otras. Más que un género musical, se trata de un movimiento artístico y social compuesto por cuatro elementos fundamentales: el DJing, el MCing o rap, el breakdance y el graffiti. Una de las figuras clave en su origen fue DJ Kool Herc, quien en 1973 comenzó a organizar fiestas en las que aislaba y repetía los “breaks” de las canciones, sentando las bases del sonido hip hop. Estas fiestas, anunciadas mediante flyers fotocopiados y distribuidos por el barrio, no solo servían como herramienta de difusión, sino que también se convirtieron en una extensión estética del propio movimiento, reflejando su identidad, creatividad y espíritu comunitario desde sus inicios.

Los primeros volantes (o flyers) del hip hop aparecieron en el Bronx, Nueva York, durante la década de 1970. Antes de que existiera una industria discográfica, internet o la radio comercial para el género, estos papeles eran el único medio para difundir las legendarias block parties y jams en parques y centros comunitarios. Fueron el actor principal de esta cultura, y casi nunca se le da el lugar que merece. Eran artísticos, autodidactas y punto clave de comunicación. Todo contaba a la hora de hacer el flyer, la información puesta, cómo lo comunicaban, cómo lo dibujaban... en la comunicación y en la guerra todo vale.

Art Decó en el Bronx

Originalmente, los volantes eran notas simples escritas a mano o pintadas que se pasaban de amigo a amigo. Con el tiempo, se convirtieron en complejas piezas de diseño que fusionaban diversas influencias visuales. Se inspiraron en una variedad de influencias que incluían los cómics, el anime japonés y la arquitectura y el diseño art decó. Este ultimo surgió en Europa en el periodo de entreguerras, en un contexto marcado por el optimismo tecnológico y el crecimiento urbano. Sus formas limpias, composiciones simétricas y tipografías elegantes buscaban representar el futuro.

Cuando el hip hop comenzó a organizar sus primeras block parties, necesitaba una forma de comunicar sus eventos. Sin acceso a imprentas profesionales ni formación académica, los diseñadores callejeros recurrieron a lo que tenían a su alcance: referencias visuales de revistas, carteles antiguos y publicidad, formas geométricas y líneas de acción se fusionaban con collages de artistas bailando y viviendo en sus carnes las excéntricas fiestas de aquel entonces. En esas noches podían actuar desde The Sugarhill Gang, Doug E. Fresh hasta DJ Kool Herc como maestros de ceremonias.

El art decó, por ese entonces, estaba por todo el Bronx y ofrecía el modelo perfecto para anunciar fiestas que prometían algo nuevo. Los primeros flyers adoptaron varias de estas características: uso de tipografías grandes y decorativas, composiciones centradas y una clara jerarquía visual. Estos elementos ayudaban a captar la atención y a dar importancia a los nombres de los DJs, que empezaban a convertirse en auténticas estrellas locales.

El más rápido, Buddy Esquire

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó con el diseñador que cambiaría para siempre la estética de los flyers del hip hop: Buddy Esquire. Activo a finales de los años setenta y principios de los ochenta, es considerado el creador del lenguaje visual del hip hop. Su historia comienza en el Bronx, donde, como muchos otros jóvenes, estaba rodeado por la música emergente del hip hop. Sin formación formal en diseño, empezó creando flyers para amigos y DJs locales. Pronto comenzó a trabajar con figuras clave como Afrika Bambaataa, ayudando a construir la identidad visual de toda una generación.

Amanda Lalonde, doctorada en Cornell, entrevistó al legendario artista de flyers sacando mucha información de la creación de aquellos maravillosos años del flyer. En uno de sus artículos de investigación identificó los distintivos bordes y las fuentes de transferencia seca en la época art decó, con influencias del grafiti en las estrellas, flechas y otros adornos de los años 70 que salpican los folletos. Buddy Esquire se inspiró en los cómics de los Cuatro Fantásticos que leyó de niño y en un libro de rotulación que sacó de la biblioteca durante su adolescencia. Lalonde identificó otra influencia más sutil en el artista y fueron los edificios art decó del Bronx.

Paralelamente, artistas como Phase 2 comenzaron a introducir cada vez mas influencias del graffiti, empujando el diseño hacia una estética más salvaje y experimental. Así, el flyer se convirtió en un punto de encuentro entre la sofisticación del diseño clásico y la rebeldía del hip hop. Lo que comenzó como simples hojas fotocopiadas terminó definiendo la imagen de un movimiento global. Y aunque el hip hop nació en las calles, su estética demuestra que incluso desde los escombros del Bronx, una nueva expresión artística puede florecer.

Archivo de la Cornell University

La historia de los flyers del hip hop puede estudiarse hoy gracias a la colección conservada por la Cornell University, uno de los archivos más importantes dedicados a esta parte tan fundamental de la cultura. Este fondo reúne cientos de flyers originales de finales de los años setenta y ochenta, entre ellos los del diseñador Buddy Esquire. La existencia de esta colección es clave porque demuestra que los primeros diseñadores del hip hop no crearon su lenguaje visual desde cero, sino que reinterpretaron estilos gráficos anteriores asociados al espectáculo, el glamour y la modernidad, adaptándolos al contexto urbano del Bronx y creando de la nada una nueva cultura y un lenguaje único que perduraría hasta nuestros días.

Andrea Sanz

Una chica buscando su lugar en el mundo. En este...