Pedro navaja es el tercero de su generación: la historia de Mack The Knife, el Pedro original
El pedro del que hablan Willie Colón y Rubén Blades tiene una larga estirpe detrás

Fotografía de Rubén Blades y Willie Colón / Michael Ochs Archives
Hace unos pocos días nos dejaba la leyenda de la salsa Willie Colón. Falleció el 21 de febrero de 2026 a los 75 años, dejando un legado fundamental en la música latina. Nacido en el Bronx, Nueva York, en 1950, en el seno de una familia de origen puertorriqueño. Colón fue trombonista, compositor, cantante y productor, y se convirtió en uno de los arquitectos del sonido de la salsa neoyorquina desde finales de los años sesenta. Inició su carrera siendo apenas un adolescente y alcanzó la fama con discos emblemáticos y colaboraciones históricas junto a Héctor Lavoe y Rubén Blades, ayudando a definir un género que combinaba ritmos caribeños con conciencia social y urbana. A lo largo de más de cinco décadas, publicó decenas de álbumes, vendió millones de copias y se consolidó como un referente cultural que llevó la salsa desde los barrios latinos de Nueva York al escenario global.

Su éxito internacional despegó a finales de los años sesenta y durante toda la década de los setenta. La irrupción del artista fue meteórica e instantánea: con solo 17 años grabó el álbum El Malo (1967) junto a Lavoe, iniciando una de las duplas más influyentes de la salsa y marcando el sonido crudo y urbano de Nueva York, hasta el punto de que ese apodo terminaría convirtiéndose en su nombre insignia. Durante esa etapa publicaron discos fundamentales como Cosa Nuestra (1969) y Asalto Navideño (1970), que consolidaron su fama internacional.

Otro de sus momentos clave llegó a finales de los setenta, especialmente con el lanzamiento de Siembra (1978), grabado junto a Blades y considerado el álbum de salsa más vendido de la historia. En ese periodo, Colón no solo fue un músico de éxito, sino también un innovador que elevó la salsa hacia contenidos más sociales y políticos. Aquí es donde entra el famoso Pedro Navaja y el legado histórico que esconde este nombre.
LOS40
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Pedro Navaja no nació en Nueva York
Blades y Colón dieron al mundo una de las mejores canciones de salsa de la historia, Pedro Navaja. La canción narra la historia de un delincuente callejero en Nueva York que vive de la violencia y el crimen. Camina por el barrio con su gabán, su sombrero y su navaja, buscando a quién asaltar. En el camino se cruza con una prostituta que resulta estar armada. Cuando Pedro intenta atacarla, ella le dispara, antes de morir, Pedro alcanza a apuñalarla. Ambos mueren en la calle, ignorados, mientras la vida continúa con indiferencia. Un borracho recoge el arma junto con el dinero y se marcha, pronunciando la frase final: "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida".
Londres, 1724
Pero este delincuente, probablemente el más famoso de la historia de la música latina, no fue el primero. Está basado indirectamente en otro de los grandes criminales convertidos en mito: Mack the Knife, personaje inspirado a su vez en el célebre delincuente londinense del siglo 18 Jack Sheppard, conocido como “el escapista”. Más de 300 años de historia separan a Jack Sheppard de Pedro Navaja. Si por algo fue famoso Jack fue por su extraordinaria habilidad para escapar. Asaltante y fugitivo en la Inglaterra de principios del siglo 18, a los 22 años ya había sido capturado cinco veces… y había escapado las mismas cinco.

De ahí que fuera bautizado como el rey del escapismo. Esta situación avergonzaba profundamente a las autoridades, que veían en él el símbolo de su propia ineptitud, y finalmente ordenaron su ejecución en la horca, de la que incluso intentó escapar. Sus hazañas dieron lugar a una autobiografía que lo inmortalizó e inspiró obras teatrales, personajes literarios y, finalmente, canciones.
Fue un personaje muy popular entre la sociedad de su época, aunque las autoridades intentaron evitar que su figura trascendiera. Incluso prohibieron que las obras mencionaran su nombre, pero ya era demasiado tarde. Nunca nadie había escapado tantas veces de prisión como él, y su leyenda ya era imparable.

Su historia reapareció pocos años después de su ejecución en el libro The Beggar's Opera de John Gay. Más tarde continuó en Polly, del mismo autor, y resurgió dos siglos después convertida en la obra teatral The Threepenny Opera, donde el personaje central era Mack the Knife. Antes del ascenso del nazismo, la obra fue traducida a diez idiomas y representada miles de veces, ampliando aún más la fama del personaje.
El fantasma de Mack
La leyenda volvió a renacer en 1956 con la canción Mack the Knife, popularizada internacionalmente por Louis Armstrong. Décadas después, en 1978, Blades y Colón retomaron esa tradición y, utilizando una estructura similar, la transformaron en clave latina con Pedro Navaja, convirtiéndola en uno de los grandes himnos de la salsa.

La historia, una vez más, hizo su trabajo: el caso de un delincuente cualquiera, cuyo rasgo más memorable fue su asombrosa habilidad para escapar, terminó convirtiéndose en protagonista de algunos de los temas más importantes de la música popular. Por capricho del destino, o por esas decisiones afortunadas, o desafortunadas, que marcan el rumbo de la humanidad, su figura quedó inmortalizada. Larga vida a Mack, a Pedro y a todos los bandidos que, de una forma u otra, encontraron su lugar en la historia.

Andrea Sanz
Una chica buscando su lugar en el mundo. En este intento me encontré con el periodismo y decidimos hacerlo...












