El gran engaño de la contaminación: tres de cada cuatro medidores están mal ubicados
Ecologistas en Acción denuncia una práctica muy extendida en todo el territorio español.

La contaminación es un grave problema de salud pública. / Marcos del Mazo
A menudo, los índices de contaminación arrojan datos alarmantes, con contaminantes que superan por muchos los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ponen en riesgo a toda la población. Pero, ¿y si esos niveles fueran aún peores de lo que se nos cuenta?
Es lo que arroja un estudio de Ecologistas en Acción, presentado este martes en una rueda de prensa, y que tiene como principal conclusión un dato muy preocupante: tres de cada cuatro estaciones urbanas que analizan la calidad del aire en España no están donde deberían. ¿El resultado? Unos datos más que engañosos.
El estudio ha revisado los medidores de 25 ciudades y ha detectado un patrón claro: durante años, muchas administraciones han desplazado los medidores más incómodos (aquellos que registraban más contaminación) a calles secundarias o zonas menos expuestas al tráfico. Con ello, se han obtenido datos mucho más asumibles que no reflejan lo que realmente respiran miles de personas.
LOS40
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"Desfiladeros urbanos"
El problema no es menor, tal y como denuncian desde la organización ecologista. La nueva normativa europea, recogida en la Directiva 2024/2881, es clara: si se quiere medir el impacto del tráfico, los sensores deben situarse en los puntos donde la contaminación es más alta, cerca de carreteras con gran densidad de vehículos o en los llamados “desfiladeros urbanos”. Es decir, justo donde el aire se vuelve más difícil de respirar.
En ciudades como Badajoz o Logroño ni siquiera hay estaciones específicas de tráfico
Sin embargo, el informe detecta fallos de todo tipo. En ciudades como Barcelona, Bilbao o Valladolid, los medidores ni siquiera están en zonas críticas. En otras, como Badajoz o Logroño, directamente no hay estaciones específicas de tráfico. Y luego está el detalle técnico que lo cambia todo: sensores demasiado lejos de la calzada o colocados a alturas que distorsionan las mediciones. Pequeños errores que acaban maquillando la realidad.

Barcelona, entre las ciudades que no cumplen. / ullstein bild

Barcelona, entre las ciudades que no cumplen. / ullstein bild
No todo está perdido. Algunas ciudades como Sevilla, Valencia o Zaragoza sí cumplen en gran medida con los criterios actuales. Pero son la excepción. En la mayoría de los casos, los datos que se utilizan para evaluar la calidad del aire (y en base a ella, tomar decisiones políticas) parten de una base más que discutible.
La consecuencia es clara: si no mides bien, no puedes actuar bien. Por eso, Ecologistas en Acción reclama una revisión urgente del sistema. La organización pide que, en el proceso de adaptación a la normativa europea, se obligue a reubicar los medidores en un plazo máximo de un año y que se garantice al menos una estación en cada punto crítico de contaminación. Porque no se trata sólo de números: hablamos de una cuestión de salud pública. Se estima que la contaminación del aire causa 22.000 muertes al año en España. Y para ponerle freno, lo primero es conocer qué estamos respirando.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












