Las memorias de Liza Minnelli destapan su lucha con las adicciones, los abortos y el peso de crecer como hija de Judy Garland
La actriz y cantante ha publicado un libro en el que repasa los episodios más dolorosos de su vida privada
Liza Minnelli en el programa 'NBC News - Today Show'. / NBC NewsWire
Nacer en Hollywood no siempre equivale a tener una vida sencilla. Si no, que se lo digan a Liza Minnelli. La intérprete estadounidense ha decidido repasar su historia personal en el libro Kids, Wait Till You Hear This!, un volumen en el que abre la puerta a episodios poco conocidos de su biografía y reflexiona sobre lo que significó crecer bajo el peso de un apellido tan legendario.
La hija de Judy Garland y del director Vincente Minnelli comenzó su carrera muy pronto. De hecho, su primera aparición en el cine fue junto a su madre en la película In the Good Old Summertime cuando apenas era una niña. Desde entonces, el talento estaba ahí, visible para cualquiera que quisiera mirar. El problema es que también lo estaba la comparación constante con Garland.
Durante años, Minnelli vivió entre la admiración por su madre y la dificultad de escapar de su sombra. La muerte de su madre en 1969, causada por una ingesta accidental de barbitúricos, marcó un antes y un después en su vida. Tenía 23 años y, de repente, el mundo parecía distinto.
El inicio de las adicciones
La artista recuerda en el libro que el golpe emocional fue devastador. Durante los días posteriores al fallecimiento de su madre apenas pudo levantarse. Fue entonces cuando los médicos le recetaron por primera vez Valium para poder sobrellevar la angustia: "Lo que empezó como una bendición de un día pronto se convirtió en un hábito, y luego en un caso completo de adicción en los años siguientes. Fue una herencia genética de mamá de la que no pude escapar".
Aquella experiencia sería el comienzo de una larga relación con las sustancias y el alcohol, un problema que la actriz reconoce abiertamente en sus memorias.
Ganó su primer Tony a los 19 años
A pesar de los fantasmas personales, la carrera de Minnelli no tardó en despegar. Con la ayuda de figuras clave como su madrina artística, Kay Thompson, empezó a perfilar una imagen escénica muy definida. Thompson también fue quien la conectó con el diseñador Roy Halston Frowick, más conocido como Halston, responsable de ese estilo lleno de brillo que acabaría siendo parte inseparable de la artista.
En los años sesenta, Minnelli ya era una presencia habitual en Broadway. Su trabajo en el musical Flora the Red Menace le valió un premio Tony a sus 19 años y confirmó que no era simplemente "la hija de". Sin embargo, todavía faltaba el gran salto.
El triunfo con Cabaret (Oscar incluido)
Ese momento llegó en los setenta. La colaboración con el coreógrafo Bob Fosse y los compositores John Kander y Fred Ebb culminó con Cabaret en 1972, una película que no solo redefinió el género musical en el cine, sino que convirtió a Minnelli en una estrella global. El papel le valió el Oscar a la Mejor Actriz.
Sobre no haber sido madre
Mientras su carrera ascendía, su vida sentimental parecía una montaña rusa. En el libro recuerda sus matrimonios turbulentos. Durante el rodaje de New York, New York, por ejemplo, mantuvo una relación con el director Martin Scorsese.
Con su tercer marido, el escultor Mark Gero, vivió uno de los capítulos más dolorosos de su vida: "De los momentos más tristes; no haber sido madre es una tragedia que aún me persigue".
La recaída constante
A pesar de haber alcanzado el estatus de EGOT (ganadora de Emmy, Grammy, Oscar y Tony), la estabilidad personal nunca fue fácil para Minnelli. Durante años buscó refugio en el alcohol, hasta el punto de protagonizar episodios muy duros, como una noche en la que terminó desplomada en plena calle en Nueva York.
La rehabilitación llegó con el tiempo y con la ayuda de personas cercanas, entre ellas su amiga Elizabeth Taylor.
Elizabeth Taylor y Liza Minnelli asisten a un acto benéfico a favor de la Martha Graham Dance Company en el salón de Halston de la Quinta Avenida, Nueva York, el 5 de mayo de 1983. / Sonia Moskowitz
Sus padrinos de boda: Michael Jackson y Elizabeth Taylor
Uno de los episodios más surrealistas de su vida llegó en 2001 con su boda con el productor David Gest. La ceremonia tuvo como padrino a Michael Jackson y como madrina a Elizabeth Taylor, un evento que parecía sacado de una superproducción de Hollywood.
Elizabeth Taylor y Michael Jackson en la boda de Lisa Minelli y David Gest en Nueva York, Estados Unidos, el 16 de marzo de 2002. / David LEFRANC
Pero la relación estuvo lejos de ser idílica: "Claramente este payaso no estaba sobrio cuando me casé él".
Minnelli también repasa en el libro sus problemas de salud, desde infecciones graves hasta operaciones de cadera y rodilla, así como su larga carrera sobre los escenarios, incluyendo giras memorables junto a Frank Sinatra y Sammy Davis Jr..
Al final, sus memorias no son tanto un ajuste de cuentas como una mirada honesta a una vida vivida intensamente. Una existencia llena de glamour, sí, pero también de cicatrices. Porque, como demuestra la historia de Minnelli, el brillo de las lentejuelas a veces solo sirve para ocultar el sudor…
Lola Rabal
Recién graduada en Periodismo y Comunicación...Recién graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la URJC. Viví en Chicago, donde descubrí el jazz y la producción musical. Desde entonces estudio danza clásica, piano y lenguaje musical. He pasado por Vogue, New Rock, Cadena Dial y ahora finjo saber en LOS40. Sigo buscando al sucesor de Quincy Jones.