El lince vuelve a Aragón y cambia el mapa de la especie en España
La liberación de Windtail y Winx marca un hito en la recuperación del felino, que hace solo dos décadas estaba al borde de desaparece.

Un lince ibérico fotografiado en Castilla-La Mancha. / Carlos Carreno
Durante décadas, el lince ha ejemplificado como pocas especies la amenaza de extinción. No en vano, a comienzos de los años 2000 apenas quedaban 94 ejemplares en todo el mundo Pero en los últimos años, este espectacular animal ha ido poco a poco saliendo adelante, en buena parte gracias al trabajo de los especialistas.
Aragón es el último ejemplo de ello. Dos nuevos ejemplares, Windtail y Winx, han sido liberados en la provincia de Zaragoza. Nacidos en 2025 en centros de cría en cautividad, forman la primera pareja que vuelve a esta región desde que el lince desapareció de la zona en la segunda mitad del siglo XX. Su llegada abre la puerta a que la especie se extienda por el valle del Ebro y el Sistema Ibérico.

Una pareja de jóvenes linces ibéricos. / Daniel Hernanz Ramos

Una pareja de jóvenes linces ibéricos. / Daniel Hernanz Ramos
El lugar elegido no es casual. La cuenca del río Huerva ofrece condiciones muy favorables para estos animales: amplias zonas naturales, baja presencia humana y abundancia de conejos, que son la base de la dieta del lince. En total, el área de actuación abarca más de 27.000 hectáreas, gran parte protegidas dentro de la Red Natura 2000.
LOS40
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La adaptación
Eso sí, antes de moverse en libertad total, los animales tendrán que adaptarse. Durante varias semanas permanecerán en un recinto controlado donde aprenderán a cazar y a desenvolverse en este nuevo entorno. Además, estarán monitorizados con collares GPS para seguir cada paso y reducir riesgos en esta fase clave.
La especie ha rebajado su categoría de "en peligro de extinción" a "vulnerable"
El proyecto no se queda aquí. A lo largo de 2026 está previsto liberar más parejas en la misma zona, consolidando así una nueva población estable. La inversión inicial supera el millón de euros, con financiación europea y apoyo institucional.
Con los datos en la mano, no hay duda de que la recuperación del lince ibérico es uno de los mayores éxitos recientes en conservación. Según el último censo oficial de 2024, la población ha alcanzado los 2.401 ejemplares (un 19% más que el año anterior), con 470 hembras reproductoras. Este crecimiento ha permitido que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza rebaje su categoría de "en peligro de extinción" a "vulnerable".
Pero no todo son buenas noticias. El principal problema al que se enfrenta ahora la especie son las carreteras: en 2024 murieron 214 linces, de los cuales el 75% fueron atropellos. Además, no todas las zonas reciben al lince con los brazos abiertos. En algunos territorios ha habido rechazo por miedo a impactos en la agricultura o la caza. Aun así, su avance es imparable: ya está presente en comunidades como Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura o Murcia, y ahora suma Aragón a la lista.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












