Metano: el gas invisible que está acelerando la crisis climática
Un nuevo informe advierte de que reducir este gas olvidado puede ser clave para frenar el calentamiento global en la próxima década.
El metano acelera el cambio climático. / Catherine Falls Commercial
Cuando se habla de cambio climático, casi toda la atención se la lleva el CO2. Pero hay otro gas mucho menos famoso que está jugando un papel decisivo en el calentamiento global: el metano. Y lo preocupante es que sigue pasando bastante desapercibido. Un nuevo informe de Ecologistas en Acción pone el foco precisamente en este "gran olvidado" y lanza un aviso claro: si no se actúa ya, el margen para contener la crisis climática se estrecha aún más.
El metano (CH4) no solo contribuye al calentamiento, sino que lo hace con especial intensidad. Según el informe, es responsable de entre un 20 % y un 30 % del aumento de la temperatura global desde la era industrial. Además, influye en la formación de ozono troposférico, un contaminante que afecta tanto a la salud humana como a los ecosistemas.
El impacto del metano es muy potente, pero su vida en la atmósfera es relativamente corta
Pero hay una parte clave que lo convierte en un objetivo prioritario: su impacto es muy potente, pero su vida en la atmósfera es relativamente corta. Eso significa que reducir sus emisiones puede tener efectos rápidos. De hecho, recortes de entre el 40 % y el 45 % antes de 2030 podrían ser determinantes para limitar el calentamiento global a 1,5 °C, uno de los grandes objetivos climáticos internacionales.
Los responsables
¿De dónde sale tanto metano? El informe señala tres grandes responsables: el sistema energético, la industria agroalimentaria y la gestión de residuos. Juntos concentran cerca del 60 % de las emisiones humanas. La ganadería intensiva, la dependencia de combustibles fósiles o el desperdicio alimentario no solo alimentan este problema, sino que están conectados con otros impactos como la pérdida de biodiversidad o el aumento de desigualdades.
Representación 3D de una molécula de metano. / vchal
A pesar de su importancia, las políticas climáticas han tendido a dejar el metano en un segundo plano. Iniciativas como el Compromiso Mundial del Metano, impulsado en la COP26, suponen un avance, pero siguen siendo insuficientes. En España, por ejemplo, no existe todavía un objetivo específico de reducción para 2030 ni un plan integral que aborde el problema en todos los sectores.
Ecologistas en Acción llama a repensar cómo producimos energía, alimentos y cómo gestionamos nuestros residuos
El informe insiste en que no basta con confiar en soluciones tecnológicas. El reto es mucho más profundo. Hace falta transformar el modelo productivo: apostar por energías renovables, reducir el uso de combustibles fósiles y el consumo de carne o mejorar la gestión de residuos bajo criterios de economía circular forman parte de la solución.
Como resume Marta Orihuel, portavoz de la organización: "El metano puede suponer una palanca para frenar el cambio climático a corto plazo, pero también pone de manifiesto los límites del modelo actual. Reducir sus emisiones implica repensar cómo producimos energía, alimentos y cómo gestionamos nuestros residuos". En otras palabras, el metano no es solo un problema más dentro de la crisis climática. Es una oportunidad para empezar a cambiar las cosas de verdad. Quizá una de las últimas.
Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años...Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20 Minutos. Colaboré en Cadena Ser, La Sexta, M21 o Vice. Ahora en eldiario.es, Time Out, El Salto, La Marea o LOS40, donde soy responsable de El Eco de LOS40. Canto, toco la guitarra y la batería.