El polvo del Sáhara que respiras en Madrid, Barcelona o Bilbao: un viajero silencioso desde África
Cada vez que el cielo de la península se tiñe de naranja, no solo es un espectáculo visual: millones de partículas africanas están entrando en tus pulmones.

Un coche cubierto de polvo sahariano en Madrid. / Europa Press News
Lo hemos visto estos días en algunos puntos de la península: es ese manto que a veces cubre los coches, hace que la lluvia se convierta en barro o incluso llega a teñir de rojo el cielo. Un polvo que viene de un desierto que está a más de 3.000 kilómetros de distancia. Concretamente, de del Sáhara. Un viajero silencioso que surca el Mediterráneo impulsado por vientos fuertes y corrientes atmosféricas, y que llega hasta España, Italia e incluso el norte de Europa.
Este polvo no es solo arena. Cada partícula transporta minerales esenciales como hierro, fósforo o calcio, que fertilizan suelos y ecosistemas en su camino. Según un estudio de la NASA, estas partículas pueden afectar desde la productividad de los bosques amazónicos hasta la composición de plancton en el Atlántico.
Durante episodios de polvo africano, la concentración de partículas finas puede aumentar hasta un 50 %
Pero no todo es positivo. El polvo también trae consigo contaminantes. Mientras viaja sobre ciudades y zonas industriales, puede atrapar partículas de metales pesados y compuestos químicos, que luego se depositan en el suelo o se inhalan. Investigaciones del CSIC muestran que, durante episodios de polvo africano en España, la concentración de partículas finas (PM10) puede aumentar hasta un 50 %.
LOS40
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El largo periplo
El proceso que permite que el polvo recorra miles de kilómetros es fascinante. Torbellinos en el desierto lo levantan, corrientes de aire lo arrastran sobre el Mediterráneo y finalmente los vientos locales lo depositan en la península ibérica. A veces, estas nubes de polvo forman que se produce lo que los meteorólogos llaman "intrusión sahariana". Sí: ese citado cielo rojizo, casi de videojuego apocalíptico.

Sevilla, bajo un episodio de "intrusión sahariana". / Europa Press News

Sevilla, bajo un episodio de "intrusión sahariana". / Europa Press News
¿Y qué consecuencias tiene para la salud? No pocas. Respirar estas partículas tiene serios efectos para las personas con problemas respiratorios o cardiovasculares. Sin embargo, los expertos insisten en que los episodios son temporales y que el polvo del Sáhara también tiene ese citado papel ecológico positivo.
Por otra parte, este fenómeno nos recuerda la conexión global entre ecosistemas. Lo que ocurre en el desierto africano impacta a cientos de millones de personas en Europa, y viceversa. El polvo es testigo de la interacción entre clima, geografía y actividad humana, y su estudio ayuda a entender mejor el cambio climático y la calidad del aire a nivel global.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












