Scott Pilgrim EX: nostalgia pixelada que evoluciona sin olvidar sus raíces
Una reinterpretación más ambiciosa del clásico beat ’em up que brilla especialmente en Nintendo Switch 2

Scott Pilgrim EX
Volver al mundo de Scott Pilgrim EX es como abrir una cápsula del tiempo, pero descubrir que alguien ha redecorado el interior. Todo sigue ahí: los píxeles vibrantes, la energía caótica, ese humor absurdo que define la obra de Bryan Lee O'Malley. Sin embargo, tras unos minutos con el mando en la mano, queda claro que esto no es simplemente un regreso nostálgico, sino una reinterpretación bastante consciente de lo que fue Scott Pilgrim vs. the World: The Game.
Y esa diferencia, lejos de ser un detalle menor, es lo que define completamente la experiencia.

Scott Pilgrim EX

Scott Pilgrim EX
Un juego que quiere ser algo más
Donde el título original apostaba sin rodeos por el beat ’em up clásico, Scott Pilgrim EX se permite mirar en otras direcciones. Ya no se trata solo de avanzar de izquierda a derecha repartiendo golpes, sino de moverse por un mundo más amplio, hablar con personajes, aceptar encargos y mejorar habilidades. Hay una clara intención de expandir la fórmula, de darle una capa de profundidad que lo acerque a ese espíritu híbrido que mezcla acción arcade con progresión rolera.
LOS40
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Esa ambición se nota también en su narrativa. En lugar de seguir los eventos conocidos, el juego opta por contar algo nuevo, más libre, incluso más caótico. Es una decisión interesante: por un lado permite sorprender, pero por otro diluye un poco la claridad y el impacto que tenía la historia original.
El peso del original: una comparación inevitable
Comparar Scott Pilgrim EX con el juego de 2010 no es solo lógico, es necesario. Aquel título era directo, casi agresivamente sencillo en su planteamiento. Cada nivel estaba diseñado para mantener el ritmo, para encadenar combates sin apenas interrupciones y construir una experiencia arcade pura, de esas que invitan a jugar “una partida más”.
EX, en cambio, rompe ese flujo. Introduce pausas, desplazamientos, pequeñas tareas que obligan a bajar el ritmo. En ocasiones esto funciona, porque da variedad y sensación de mundo vivo; en otras, parece un freno innecesario que rompe la inercia de la acción.

Scott Pilgrim EX

Scott Pilgrim EX
Un combate familiar, pero más amplio
Cuando empiezan los golpes, todo vuelve a encajar. El sistema de combate conserva esa base tan satisfactoria del original: combos sencillos, enemigos que llenan la pantalla y objetos que se convierten en armas improvisadas. Es en ese terreno donde el juego se siente más cómodo, casi como si no hubiera pasado el tiempo.
Sin embargo, hay una capa adicional. Los personajes ahora evolucionan más, se diferencian mejor entre sí y permiten experimentar un poco más con estilos de juego. No es una revolución, pero sí un refinamiento. El problema es que, en comparación con su ambición estructural, esta evolución se queda algo corta. Mejora lo que había, pero no lo transforma.
La decisión de ampliar el mundo tiene consecuencias claras. Hay más lugares que visitar, más personajes con los que interactuar y más contenido en general. Sobre el papel, todo suma. En la práctica, depende mucho del momento.
Hay tramos donde esa exploración aporta frescura y rompe la monotonía. Pero también hay otros en los que las misiones se vuelven repetitivas o el backtracking empieza a pesar. Es ahí donde el juego pierde algo de la chispa inmediata que hacía tan especial al original.
¿Merece la pena volver?
La respuesta corta es sí. Scott Pilgrim EX no intenta sustituir al original, sino reinterpretarlo. Es un juego más grande, más ambicioso y, precisamente por eso, también más irregular.
Quien busque la inmediatez arcade de Scott Pilgrim vs. the World: The Game puede que eche algo en falta y acabe perdiéndose. Pero quien esté dispuesto a aceptar una versión más expandida, más experimental del universo, encontrará aquí una experiencia igualmente disfrutable.
En mi caso, lo he probado en Nintendo Switch 2 y tengo que deciros que la estructura del juego, con misiones cortas, combates rápidos y esa mezcla de exploración ligera, se adapta de forma natural a partidas fragmentadas, de esas que juegas un rato en el sofá, en un viaje, en el metro o en cualquier rato muerto. No necesita largas sesiones para brillar; al contrario, agradece ese ritmo más casual y portátil.
Hay algo muy coherente en recorrer sus calles pixeladas en una pantalla que puedes llevar contigo. Como si ese espíritu arcade, inmediato y desenfadado, encontrara su lugar ideal en una consola pensada precisamente para eso.
Luis J. Merino
Técnico de sonido, melómano y amante de los dos pilares fundamentales del entretenimiento: cómic y videojuegos....












