Ana Rojas, experta en música urbana, sobre 'El Baifo' de Quevedo: "A Bad Bunny tenemos que agradecerle mucho, pero no ha inventado el folklore"
La periodista analiza la situación socicultural del nuevo disco del cantante canario

Quevedo, artista canario / Taste The Floor
Desde que Quevedo anunció El Baifo, un homenaje a sus Islas Canarias, las comparaciones no han tardado en aparecer. Y no con cualquier referencia: muchos han querido ver paralelismos con Debí tirar más fotos (DTMF), el álbum en el que Bad Bunny convirtió Puerto Rico en concepto, sonido y mensaje. Canarias frente al Caribe. Las raíces frente al mainstream. Lo local convertido en discurso global. Algo que llevamos viendo en la escena musical en español desde finales de la década pasada con discos como El Mal Querer o El Madrileño, pero que han llegado a su máximo exponente con la estrella puertorriqueña.
Para entender hasta qué punto estas comparaciones tienen sentido —y dónde empiezan a ser injustas— hablamos con Ana Rojas, periodista musical especializada en el mercado latino en Estados Unidos (colaboradora de El País y redactora jefa de LOS40 USA), que pone contexto histórico, cultural y político a un debate que va mucho más allá de lo musical.
Reivindicar el origen no es una moda: es una respuesta
Para Ana Rojas, el punto de partida es claro: lo que están haciendo Quevedo, Bad Bunny y otros artistas no surge de la nada ni responde solo a una estrategia de marketing:
LOS40 Urban
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"En los últimos años estamos viendo cómo muchos artistas llevan su folklore al mainstream como reacción a una industria cada vez más homogénea"
La globalización ha permitido que la música viaje más rápido que nunca, sí, pero también ha provocado una uniformidad sonora que, según explica la periodista, diluye identidades. En ese contexto, mirar hacia las propias raíces se convierte en una forma de resistencia creativa.

Quevedo, artista canario / Taste The Floor

Quevedo, artista canario / Taste The Floor
No es casualidad que antes de Quevedo ya lo hicieran artistas como Rosalía, C. Tangana, Karol G, Rauw Alejandro o Peso Pluma. Y tampoco lo es que el caso más global sea el de Bad Bunny, que en DTMF convierte lo cotidiano y lo local en un discurso universal.
¿Está Quevedo “descubriendo” Canarias ahora?
Ante las críticas que apuntan a que Quevedo se ha “subido al carro” de la reivindicación cultural porque ahora vende, Ana Rojas es tajante: no es cierto.
"Quevedo siempre ha hablado de Canarias. Quien diga lo contrario, no ha hecho ni una búsqueda básica en Google", dice Ana.
Desde sus primeras canciones, Las Palmas de Gran Canaria ha estado presente en su imaginario. Y su gran explosión, recuerda Rojas, no llegó en solitario, sino de la mano de otros artistas canarios en Cayó La Noche (2021), una colaboración que funcionó casi como manifesto de escena, con nombres clave como Cruz Cafuné o Bejo.
El Baifo no sería, por tanto, un giro oportunista, sino un paso más en esa narrativa: llevar las referencias locales a un proyecto más ambicioso, más conceptual y más internacional.

Quevedo, artista canario / Taste The Floor

Quevedo, artista canario / Taste The Floor
Canarias y el Caribe: una conexión que no es casual
Es aquí donde entran en juego las comparaciones con DTMF. ¿Hay similitudes entre ambos discos? Ana Rojas cree que sí, pero no en el sentido simplista de la copia.
Canarias y América Latina —especialmente el Caribe— comparten una historia marcada por la migración, la colonia y el intercambio cultural. La lengua llegó prácticamente al mismo tiempo a ambos territorios, y durante siglos ha habido movimientos de ida y vuelta entre las islas y países como Cuba o Venezuela.
Ese pasado explica por qué ritmos como el reguetón, el merengue o el mambo no suenan ajenos en Canarias. Forman parte del paisaje cultural, de las fiestas populares, de los carnavales. No son una importación reciente, sino una herencia viva.
Por eso, señala la periodista, El Baifo puede conectar con el público latino sin renunciar a su identidad canaria. Y por eso también se entienden colaboraciones con figuras como Elvis Crespo o Tony Tun Tun, junto a grupos locales como Los Gofiones, Nueva Línea o La Pantera.
Rojas explica que la intención de El Baifo podría dar un paso más: "No solo honrar sus raíces, sino también una forma de elevar e internacionalizar su obra".

Quevedo y Elvis Crespo en la grabación de 'La Graciosa' / Taste The Floor

Quevedo y Elvis Crespo en la grabación de 'La Graciosa' / Taste The Floor
El problema no es la comparación, es la jerarquía
Ana Rojas entiende que tras canciones como Ni Borracho la comparación con Bad Bunny aparezca de forma automática. La música urbana y la música latina internacional, recuerda, hoy son prácticamente la misma industria. Y Quevedo, al igual que otros artistas españoles, tiene una clara voluntad de conectar con ese público.
Lo que le parece problemático no es la comparación en sí, sino usar esa comparación para jerarquizar, como si uno invalidara al otro.
"Estos discos deberían servir para celebrar los puentes culturales, no para hacerlos competir", reflexiona la periodista.
Ambos artistas comparten algo esencial: el amor por su tierra. Y eso, subraya Rojas, no es patrimonio intelectual de nadie. En palabras de la periodista:
"A Bad Bunny tenemos que agradecerle muchas cosas, pero no ha inventado el folklore tampoco. Se entiende que Benito ha conseguido traer a la escena global muchas referencias de la vida cotidiana que son comunes en todo el mundo, y precisamente Canarias guarda muchas conexiones culturales e históricas con América Latina, y especialmente con el Caribe, lo que hace que muchos elementos a nivel simbólico y visual sean comunes".

Quevedo, artista canario / Taste The Floor

Quevedo, artista canario / Taste The Floor
La sombra del colonialismo y la crítica inevitable
Hay, sin embargo, un factor que condiciona la recepción de El Baifo fuera de España: la mirada colonial. Cuando un artista español se acerca a géneros tradicionalmente asociados a lo latino, siempre planea la acusación de apropiación cultural.
Ana Rojas cree que esta crítica no nace tanto de lo que hace Quevedo, sino de cómo se percibe España desde fuera. Culturalmente, explica, Canarias suele asociarse primero a España y solo después a su pasado compartido con el Caribe, olvidando que también fue un territorio conquistado. En palabras de Ana:
"Culturalmente se asocia Canarias a España antes que a ese pasado compartido, donde Canarias también fue conquistada. Entonces no es culpa de Quevedo, pero de esta forma se entiende por qué esa crítica está también presente en estos contextos, porque determina la percepción y recepción del público"
Eso hace que la lupa sea más dura y que cualquier gesto se lea desde la sospecha. Aun así, matiza, Quevedo ha evitado ciertos clichés visuales y discursivos que sí han generado polémica en otros casos.
¿Cómo se ve a Quevedo desde Estados Unidos?
En el mercado estadounidense, Quevedo todavía tiene margen de crecimiento. La música en español sigue chocando con la hegemonía angloamericana, pero en América Latina su figura está bien posicionada como uno de los referentes de la música urbana española.
Sus colaboraciones con Karol G, Myke Towers, Feid, Peso Pluma o Duki han ayudado a construir esa imagen. El reto de El Baifo será demostrar que ese diálogo cultural puede mantenerse sin perder identidad… y sin quedar atrapado en comparaciones constantes.

Quevedo, artista canario / Taste The Floor

Quevedo, artista canario / Taste The Floor
Canarias como escena: ¿movimiento o talento individual?
Con Quevedo convertido en uno de los artistas españoles con más oyentes mensuales, la pregunta es inevitable: ¿estamos ante una escena canaria consolidada?
Ana Rojas es prudente. Cree que hubo un primer momento de impulso colectivo que logró visibilidad nacional, pero que con el tiempo se ha ido diluyendo en favor de nombres individuales. Para que una escena realmente cruce fronteras, concluye, necesita algo más que talento: un mensaje compartido.
Quizá El Baifo no sea la respuesta definitiva, pero sí un paso más en un camino que, como demuestra el debate, ya ha logrado algo fundamental: poner a Canarias en el centro de la conversación.












