La escasa sanción de la liga de fútbol contra una brutal agresión
Andrada, portero del Zaragoza, ha sido suspendido con 13 partidos por un puñetazo mientras que una protesta le ha costado 7 a Isi
Imagen de una pelea en un partido de fútbol en EE UU / Isaiah Vazquez
La polémica vuelve a instalarse en el fútbol español tras conocerse las sanciones impuestas esta semana por el Comité de Competición y disciplina deportiva. Dos casos muy distintos, dos comportamientos incomparables... y, sin embargo, unas resoluciones disciplinarias que han dejado al aficionado con la sensación de que algo no cuadra. Andrada, portero del Zaragoza, ha sido suspendido con 13 partidos por un puñetazo mientras que una protesta con un insulto le ha costado 7 partidos a Isi.
El episodio más grave ocurrió en el derbi aragonés entre Zaragoza y Huesca, cuando el portero zaragocista protagonizó una agresión directa contra un jugador rival. Las imágenes, repetidas en todos los programas deportivos hacía tiempo que no se veían en la competición liguera y han dado la vuelta al mundo. Una agresión tras haber sido expulsado con un puñetazo directo a la cara.
Un vídeo que cuestiona la imagen de deportividad de la Liga y ante el que el propio director de la competición se mostró muy duro: "Deberían caerle más de 12 partidos, meses sin jugar" dijo Javier Tebas. La sorpresa llegó cuando se conoció la sanción: 13 partidos. Una cifra que, sobre el papel, puede parecer elevada, pero que en el contexto de una agresión física tan evidente ha sido considerada por muchos como insuficiente. Más aún cuando se compara con otros castigos recientes dentro de la misma competición.
El caso Isi: siete partidos por protestar
Porque en la misma resolución del comité de disciplina deportiva se comunicó otra resolución: Isi, jugador del Rayo Vallecano expulsado con tarjeta roja por protestar y llamar "sinvergüenza" al árbitro recibía una sanción de siete partidos. Sin contacto físico, sin agresión, sin riesgo para la integridad de ningún rival.
Y todo ello después de que el propio Comité Técnico de Árbitros ratificara en un vídeo semanal que la actuación del árbitro Guzmán Mansilla sobre el césped y de Pulido Santana desde la sala VAR en el Rayo Vallecano - Real Sociedad había estado plagada de errores.
La comparación ha sido inevitable. En redes sociales, en tertulias y en columnas de opinión, la pregunta se repite: ¿cómo es posible que una agresión violenta reciba menos del doble de castigo que una protesta verbal?
El caso del portero del Zaragoza ha reabierto un debate que el fútbol español arrastra desde hace años: la necesidad de revisar los baremos sancionadores para que el castigo sea proporcional al daño causado. Mientras tanto, la sensación generalizada es que esta semana el Comité ha vuelto a fallar en su misión principal: proteger el juego y a sus protagonistas.