Todas las novedades de Eurovisión 2026

Nuevas normas, cambios en el voto y un festival marcado por la polémica internacional

Festival de Eurovisión 2026 en Viena (Austria) / SOPA Images

Eurovisión 2026 no será una edición cualquiera. El certamen musical más seguido del mundo llega cargado de cambios profundos que afectan a la experiencia del público, al sistema de votación y al propio mapa de países participantes.

La Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha endurecido las normas de seguridad dentro de los recintos, ha reformado el televoto tras las sospechas del año pasado y se enfrenta a uno de los mayores boicots de su historia reciente. Todo ello en un contexto donde el festival busca proteger su credibilidad sin perder el espíritu festivo que lo ha convertido en un fenómeno global.

Más control y seguridad: así cambia la política de banderas

Una de las modificaciones más llamativas afecta directamente a los asistentes. La UER ha cambiado las normas sobre el acceso de banderas a los recintos tras revisar sus protocolos de seguridad. El detonante fue el grave incendio ocurrido en Año Nuevo en un bar de Suiza, donde murieron 41 personas, un suceso que llevó a revisar cualquier posible riesgo en eventos multitudinarios.

Eurovisión utiliza fuegos artificiales, pirotecnia y efectos escénicos que, aunque controlados, suponen un riesgo añadido. Por eso, a partir de 2026 solo se permitirá la entrada de banderas fabricadas con materiales ignífugos certificados según normativa europea.

Para evitar problemas en los controles de acceso, la organización recomienda adquirirlas a través de la tienda oficial del festival, donde todas cumplen con estos requisitos. El catálogo incluye banderas de todos los países, sin excepciones, un detalle que busca despejar dudas sobre posibles vetos políticos.

Un festival sacudido por el boicot

El gran terremoto de Eurovisión 2026 llega desde el plano institucional. España, Países Bajos, Irlanda, Eslovenia e Islandia han anunciado su retirada del certamen como protesta por la participación de Israel y por la falta de un debate interno dentro de la UER. La decisión supone uno de los mayores boicots coordinados que ha vivido el festival en décadas y reabre el debate sobre hasta qué punto Eurovisión puede mantenerse al margen de los conflictos internacionales.

Un nuevo sistema de votación para recuperar la confianza

La UER también ha introducido cambios importantes en el televoto. A partir de ahora, cada espectador solo podrá emitir un máximo de 10 votos, frente a los 20 permitidos hasta ahora. El objetivo es evitar concentraciones artificiales de apoyos y fomentar un reparto más equilibrado entre candidaturas.

Además, se reforzarán los sistemas de detección de votaciones fraudulentas o coordinadas, incluyendo aquellas impulsadas por campañas externas o con respaldo gubernamental. La organización quiere blindar el proceso para que el resultado final sea más transparente y creíble.

Otra novedad clave es el regreso del jurado profesional a las semifinales, con un peso del 50% en la votación. Cada país contará con siete miembros en su jurado —dos más que hasta ahora— y, por primera vez, se exigirá que al menos dos tengan entre 18 y 25 años. La idea es acercar la mirada experta a las nuevas generaciones y equilibrar criterio técnico y sensibilidad juvenil.

Alba Benito

Periodista porque uso el teclado para algo más...