Pablo Alborán desata la emoción en un Palau Sant Jordi a rebosar y presenta una canción en exclusiva
El público barcelonés se rindió ante el artista malagueño que repasó sus nuevos temas y grandes éxitos

Pablo Alboran en un concierto en el Movistar Arena de Madrid en 2023 - Redferns / Aldara Zarraoa
El Palau Sant Jordi volvió a vestirse de gala para recibir a Pablo Alborán en una de esas noches que quedan grabadas en la memoria colectiva. Era la única fecha en la que su Global Tour KM0 pasaba por la ciudad y, como no podía ser de otra manera, Barcelona respondió desde el primer minuto con un recinto entregado, coreando cada palabra y acompañando al malagueño en un viaje emocional que mezcló nostalgia, celebración y muchas declaraciones de amor mutuas.
La velada arrancó con la canción Clickbait, de su último álbum, y el público enloqueció para continuar con uno de sus temas más moviditos y que tanto gustan, Tabú. Ambos marcaron el tono de un concierto intenso y elegante, antes de que el cantante se dirigiera por primera vez al público con la emoción a flor de piel. “¡Barcelona!”, gritó antes de regalar unas palabras en catalán que provocaron la ovación inmediata del Sant Jordi: “Bona nit Barcelona, aquesta terra m’ha tingut enamorat desde sempre, tornar és un regal perquè el públic sempre em demostra el seu afecte. Espero estar a l’alçada per vosaltres i aquesta nit, Barcelona, soc vostre”.
A partir de ahí, el concierto se convirtió en un intercambio constante de energía entre artista y público. Los temas Quién y Me Quedo siguieron, y dieron paso a una de las primeras grandes explosiones de la noche con Vámonos de aquí, teñida de luces rojas, guitarras eléctricas y una coreografía improvisada con los pies que encendió el escenario. Poco después, con No vaya a ser, Pablo pidió al público que se levantara de sus asientos. “Quiero a todo el Sant Jordi arriba, vamos a bailar”, y seguidamente uno de sus músicos empezó un potente solo de saxo que puso al recinto entero en movimiento.
LOS40
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Un concierto marcado por la complicidad con su público
Pero si algo define los conciertos de Pablo Alborán es su capacidad para alternar la euforia con la intimidad. Antes de interpretar ¿Qué tal te va?, presentó la canción como “una canción de despecho” dedicada “a los ex, al pasado”. Y remató con una frase que el público aplaudió con mucha fuerza: “Muchas veces hay que dedicarle una canción al pasado para que nunca esté presente”.
La emoción siguió creciendo con Tanto y Mis 36, momento especialmente íntimo en el que Pablo se sentó al piano para dedicar el tema a su hermano Salva, parte fundamental de su equipo. “Para mi querido hermano Salva”, dijo antes de sorprender al Palau cantando un verso en catalán que desató los gritos del público barcelonés.
Entre solos de saxo y conversaciones improvisadas con los asistentes, el artista se tomó tiempo para leer carteles y compartir protagonismo con sus fans. Y llegó uno de los momentos más esperados de la noche. Durante Perfectos Imperfectos, varias seguidoras subieron al escenario, se sentaron junto a él en las escaleras y compartieron abrazos y manos entrelazadas en uno de los momentos más tiernos de la noche. También compartieron los temas Que siempre sea verano y Tu refugio con una emoción que se notaba en cada esquina del Palau.
Entre bailoteos y una canción en exclusiva
Como no, también hubo espacio para bailar. "¿A ver cómo bailamos bachata por aquí?”, preguntó antes de interpretar Perdóname, mientras el Palau se transformaba en una auténtica pista de baile. Y cuando parecía que el repertorio ya no podía guardar más sorpresas, llegó uno de los grandes momentos de la noche.
“Tengo una pequeña sorpresa para Barcelona”, anunció. “Es una canción nueva, una canción que celebra las historias. Esas que por mucho que hayan sido cortas, también hay que celebrarlas”. Así presentó Tiempos Bonitos, estrenada en exclusiva en la ciudad condal y recibida con absoluta devoción por parte de los asistentes.
El cierre perfecto para una noche inolvidable
La recta final fue una montaña rusa emocional. Durante Saturno, el Palau Sant Jordi se iluminó con miles de linternas mientras el público coreaba el nombre del cantante. Muy emocionado, Pablo dedicó unas palabras de agradecimiento tanto a sus seguidores como a su equipo: “Barcelona eres muy fuerte, este público es uno de los mejores del mundo”. Y añadió un mensaje cargado de sinceridad: “Si tenéis un sueño, que nada ni nadie os lo impida”. Poco después, con la voz quebrada, confesó: “Jamás di nada por hecho”.
Con guitarra en mano, Solamente tú y Por fin devolvieron al concierto sus raíces más acústicas y sentimentales, mientras que la siguiente canción, Km0, emocionaba con imágenes de la infancia del cantante proyectadas en las pantallas. En Prometo, unas enormes telas ondeando sobre la pasarela simulaban el mar y convertían el escenario en un paisaje casi cinematográfico.
El concierto empezaba a llegar a su fin, y el último tramo llegó con la energía de Copiloto, la calma de Vívela y el estallido festivo de La fiesta. Finalmente, Vivir y La vida que nos espera prepararon el terreno para un cierre perfecto con Si quisieras, poniendo punto final a una noche donde Barcelona y Pablo Alborán volvieron a demostrar que lo suyo es una historia de amor correspondido.












