¿Los insectos sufren? La industria que abre un nuevo debate ético global

Un reportaje de Animals’ View pone el foco sobre una industria que crece a toda velocidad y abre un debate con implicaciones éticas y medioambientales.

Animals' View ha analizado las granjas de insectos. / EIRA DO VAL

Durante años nos han vendido los insectos como la alternativa sostenible que podría salvar el planeta. Menos emisiones, menos agua, menos espacio y toneladas de proteína barata. Pero mientras la industria de las granjas de insectos se expande por todo el mundo, cada vez hay más voces preguntándose algo que hasta hace poco parecía ciencia ficción: ¿y si los insectos sienten dolor?

Esa es la gran cuestión que plantea el nuevo reportaje publicado por la organización Animals’ View, una asociación antiespecista creada en 2023 que investiga la explotación animal en distintas industrias. En su trabajo, la ONG documenta cómo funciona la cría masiva de insectos y alerta de las implicaciones éticas de un modelo que podría multiplicar el número de animales explotados hasta cifras nunca vistas.

La cría de insectos se ha convertido en una práctica masiva. / EIRA DO VAL

Los números son gigantescos. Tanto, que cuesta incluso imaginarlo. Según recoge el informe, actualmente se crían y sacrifican cada año más de 200.000 millones de moscas soldado negras y unos 300.000 millones de tenebrios. A eso se suman entre 18 y 41 billones de abejas melíferas y hasta 100 billones de cochinillas de la laca.

La industria no deja de crecer. Las previsiones apuntan a que el mercado global de insectos comestibles podría superar los 40.000 millones de euros en 2035. Y Europa ya cuenta con proyectos gigantescos capaces de producir hasta 100.000 toneladas anuales de insectos.

Los insectos se utilizan cada vez más para elaborar productos como harinas, snacks o barritas proteicas.

¿El objetivo? Convertirlos en pienso para peces, aves y animales de compañía, además de incorporarlos cada vez más a productos para humanos como harinas, snacks o barritas proteicas.

Pero detrás del discurso de la sostenibilidad, Animals’ View asegura que existe una realidad mucho menos amable. El reportaje describe instalaciones con altísimas densidades de individuos, espacios artificiales y manipulación masiva. Muchos insectos mueren antes siquiera del sacrificio final, ya sea por enfermedades, canibalismo o ahogamiento.

En cuanto a los métodos de matanza, la organización menciona prácticas como la congelación lenta, la trituración en vivo o la exposición a altas temperaturas mediante vapor o agua caliente. La gran pregunta que se hace la organización es clara: ¿pueden sufrir realmente los insectos?

Lo que dice la ciencia

Aunque tengan cerebros diminutos, la ciencia lleva años descubriendo comportamientos complejos en especies como las abejas, capaces de aprender, comunicarse y adaptarse a situaciones nuevas. Según explica el reportaje, lo importante no sería el tamaño del cerebro, sino cómo está organizado el sistema nervioso.

Muchos investigadores consideran que algunas especies podrían ser sintientes

Los insectos cuentan con mecanismos de nocicepción (la capacidad de detectar estímulos dañinos) y muchos investigadores consideran que algunas especies podrían ser sintientes. Es decir, capaces de tener experiencias subjetivas como dolor o malestar.

Los insectos se destinan principalmente a pienso para animales. / EIRA DO VAL

Para Animals’ View, el problema es que la industria está avanzando mucho más rápido que el debate social. La organización sostiene que, si estas prácticas terminan normalizándose, será muy difícil cuestionarlas más adelante.

Además, recuerdan que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud o la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos avalan las dietas basadas en proteínas vegetales, por lo que consideran innecesario abrir una nueva vía de explotación animal.

Dani Cabezas

Periodista y músico. He trabajado en 20 Minutos,...