¿Por qué todas soñamos con llevar el mismo vestido? El look de Jennifer Lopez que empujó la creación de Google Imágenes
Mia Calabrese ha aparecido en los AMAs 2026 con el mismo diseño

Jennifer López vestida de Versace en los premios Grammy en el año 2000.
Hay algo un poco absurdo, y por eso mismo bastante humano, en seguir pensando que el vestido definitivo sigue siendo aquel Versace verde que Jennifer López llevó a los Grammy en febrero del 2000. Han pasado veintiséis años. Pero, a las alfombras rojas les está costando fabricar mitos, solo hacen contenido. Basta con que alguien recupere ese escote selvático para que volvamos a mirar igual. Con la misma mezcla de deseo por convertirnos, aunque sea una noche, en una versión más brillante de nosotras mismas.
Anoche pasó otra vez. Mia Calabrese apareció en los AMAs 2026 con un vestido que remitía de forma clarísima al original, y Off Campus, la nueva serie de Prime Video estrenada el 13 de mayo, ha devuelto el look a la conversación a través del personaje de Allie Hayes, interpretado por Mika Abdalla. Jennifer López, lejos de mirar el asunto con esa altivez de icono intocable, dejó claro que estaba encantada con el homenaje.

Mia Calabrese en la 52.ª edición de los American Music Awards, celebrada en el MGM Grand de Las Vegas el lunes 25 de mayo de 2026. / CBS Photo Archive

Mia Calabrese en la 52.ª edición de los American Music Awards, celebrada en el MGM Grand de Las Vegas el lunes 25 de mayo de 2026. / CBS Photo Archive
Eso dice mucho del vestido, pero también dice mucho de nosotras. Porque el sueño de llevarlo no tiene tanto que ver con la nostalgia Y2K como con una fantasía mucho más estable que perdura. Este vestido promete una entrada. Promete un tipo de presencia. Promete cruzar una puerta y sentir que la habitación entera se entera. Es un vestido para ser recordada al día siguiente por gente a la que ni siquiera saludaste.
LOS40
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Conviene recordar que fue un momento cultural en mayúsculas. Tan grande, de hecho, que ayudó a cambiar la forma en que usamos internet. Google ha contado varias veces que el aluvión de búsquedas de imágenes de Jennifer López con ese vestido dejó claro que la gente no quería leer enlaces azules sobre el look, quería verlo. Eric Schmidt (presidente de Google entre 2001 y 2011) explicó años después que fue una de las búsquedas más masivas que habían tenido, y ese empujón acabó desembocando en la creación de Google Imágenes.
También ayuda saber que Jennifer estuvo a punto de no llevarlo. Ella misma ha contado que su estilista, Andrea Lieberman, no lo veía claro porque el diseño ya había sido usado antes. Lo había llevado Donatella Versace. Lo había llevado Geri Halliwell. Sandra Bullock había salido con otra versión. La teoría decía que estaba "visto". Jennifer decidió ponérselo igualmente. Y ahí está una de las lecciones más deliciosas de toda esta historia. A veces un vestido no encuentra a su dueña hasta el tercer o cuarto intento. A veces la prenda existe, pero el momento todavía no.
Jennifer López no fue la primera en llevar el vestido de Versace
De hecho, Amber Valletta siempre ha tenido un argumento muy sólido para meter cucharada en el asunto. Ella lo llevó antes en la pasarela de Versace, en la colección primavera-verano 2000, y en 2025 volvió a ponérselo para los premios CFDA, recordándole al mundo, con mucha elegancia, que la primera en salir con aquella jungla encima fue ella. Y tiene razón. Lo llevó primero. Pero ser la primera y ser la inolvidable son dos cosas distintas. Amber abrió la puerta y Jennifer se quedó con la casa. Eso también explica por qué tantas celebrities han querido acercarse al vestido después. Lisa Rinna, Tyra Banks, Kerri Colby, incluso Trey Parker.
Jennifer, por su parte, nunca ha fingido incomodidad con aquel momento. Más bien al contrario. En 2019 cerró el desfile de Versace primavera 2020 en Milán con una recreación del vestido, como quien vuelve al lugar del crimen sabiendo perfectamente que el público todavía está dispuesto a desmayarse. En tiempos bastante pesados de lujo silencioso, maquillaje limpio, vestidos beige y ese culto agotador a parecer rica sin que se note, el vestido de Jennifer López conserva un atractivo hasta político. Reivindica el placer de ser evidente. Mika Abdalla lo entendió bien en Off Campus. Mia Calabrese también en los AMAs. Ninguna necesitaba copiarlo punto por punto. Bastaba con rozar la referencia para activar el hechizo.












