Petra R. Rivera-Rideau, profesora americana, sobre las diferencias entre Bad Bunny en El Choli y en el Metropolitano: “Aquí la casita es un set de reguetón”

La especialista en cultura popular lleva tiempo estudiando al cantante portorriqueño

Bad Bunny, en su primer concierto en Madrid 2026. / Foto de Edwin Rodríguez

En Madrid, Bad Bunny ya ha dado tres de los diez conciertos que tiene proyectados en el Metropolitano hasta mediados de junio. Todo el mundo habla de lo que se ha convertido en el fenómeno social de la temporada. En cada una de sus fechas estamos pendientes de qué artista cantará con él la canción exclusiva o qué invitados vip irán a la casita. Es que ha generado algunas críticas por la selección para el escaparate en el que se ha convertido. Todo el mundo está pendiente de cada pequeño detalle, hasta de dónde come el cantante, para poder opinar.

Un fenómeno que ya se vivió en Puerto Rico el año pasado cuando cerró 30 conciertos en El Choli, un lugar emblemático en aquella tierra. Pero, ¿se parecen en algo los conciertos que dio en Puerto Rico con los que estamos viendo en España?

Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau son dos profesoras universitarias americanas con orígenes portorriqueños que han escrito PFKNR. Bad Bunny y la música como un acto de resistencia y han pasado por Madrid donde han podido verle. Se pasaron por el concierto del pasado domingo y nos han dado su opinión como grandes estudiosas del personaje.

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Diferencias entre El Choli y el Metropolitano

“El público de España estaba animado porque hacía tiempo que no venía. Se tomó mucho tiempo para hablar con el público y tiene que ver con lo que estaban diciendo, estaba tratando de conectar con ellos”, reconoce Vanessa, “le hemos visto muchas veces y nunca le habíamos visto tomarse tanto tiempo, en el medio del show, para hablar con el público. Fue impresionante. Es un show buenísimo, muy complejo, con los músicos, con los diferentes sets, los bailarines… Me encantó”.

Pero claro, lo que han visto en Madrid no es exactamente lo que vieron en El Choli el verano pasado. “Son shows completamente diferentes, aunque hay muchas canciones que canta aquí y cantaba en la residencia, pero es un set diferente”, asegura Petra, “la residencia era como una historia que empieza con un chico que toca un tambor y lo ha perdido. Trata de encontrarlo y cuando lo hace, empieza a tocarlo. En la residencia empezó con un set de bomba portorriqueña que es un género afroportorriqueño de los tiempos de la esclavitud, era un género de resistencia, de comunidad. Hay varios tambores y siguen los movimientos del bailarín, es como una conversación entre tambor y bailarín. Era esa historia del chico que encuentra el tambor y llega a la casita”.

En España también tenemos casita, pero esa narrativa ha desaparecido, “aquí la casita es un set de reguetón, pero en la residencia estaba la figura de Sapo Concho que está fuera de Puerto Rico y Bad Bunny está cuidando su casa y le llama a Bad Bunny para saber lo que está pasando con la casa, si todo está bien. Y Bad Bunny tiene una fiesta en la casa. Hay varias partes de actuación en la residencia que faltan aquí”, reflexiona Petra.

Aunque sean conciertos distintos por el tema de la narrativa, hay mensajes compartidos. “Mucha gente pregunta cómo se relaciona la música y los mensajes de Bad Bunny con todo el mundo y siento que esa narrativa de la residencia tenía sentido porque los 9 primeros shows eran solo para gente de Puerto Rico y el resto podía venir gente de fuera, pero había más gente boricua de la diáspora de la isla que en los estadios de Madrid y creo que por eso la narrativa fue muy particular con muchas cosas de Puerto Rico”, explica Vanessa, “la narrativa tenía un presupuesto diferente que quizás no se podía hacer en un estadio”.

La narrativa de Puerto, en España

Toda esa narrativa que tenía tanto sentido en Puerto Rico, ¿se habría entendido en España? Petra cree que “quizás algunas partes, pero hay varios factores. Una parte es cómo se puede entender y otro es el espacio. El Choli es un lugar particular, es más chiquito y tiene una historia allí en Puerto Rico. Un estadio en Madrid o en otro sitio, tiene otro sabor, que está lindo también. No se pueden comparar las dos cosas”.

“Pero hay otro mensaje que sí, el de emigración, el de tener que dejar la patria. En este concierto de Madrid había banderas de todas partes de Latinoamérica y había banderas de Puerto Rico, de Cuba, de Venezuela, de Bolivia…”, añade Vanessa, “había una parte al final del show que dijo que todo el mundo que tuviera banderas las sacara y las vimos, esa parte lleva ese mensaje de la lucha y de la migración, eso sí resuena aquí con mucha gente”.

Dos formas distintas de acercarse a Bad Bunny, ambas para disfrutar y acercarse a la música de su lugar de origen. Porque sí, con Bad Bunny se perrea, pero también se reflexiona cuando pone sobre la mesa temas políticos y sociales que tienen que ver con el colionalismo, la violencia de género, el machismo, la condición sexual o la crisis económica, entre otros.