Tenemos que hablar de Aitana y su Cuarto Azul World Tour (y ahora en serio)
La artista inaugura el ciclo de conciertos del Icónica Santalucía Sevilla Fest
Aitana en 'Cuarto Azul World Tour' en Sevilla / Mauri Buhigas
Como aitanólogo (de confianza), siempre me hago las mismas preguntas antes de entrar a un concierto de Aitana. ¿Se sentirá cómoda vistiendo el uniforme de princesa del pop? ¿Respetará las canciones que ya forman parte de su legado? Y, tal vez la más importante, ¿estará a la altura del fenómeno que ella misma ha construido?
Confieso que tenía las expectativas altas con Cuarto Azul World Tour. El propio nombre de la gira ya la eleva de categoría al definirse como mundial. Además, hice los deberes: he visto vídeos (muchos vídeos) y he pedido las reseñas pertinentes. Tengo un audio de mi pareja, tras su parada en Valencia, con frases como “ella está magnética”, “toda la parte de alpha y la recta final es increíble, increíble, increíble” y “Aitana ya es internacional”. Amigos y conocidos repitiéndome: “¿De verdad vas a esperar a septiembre para verla en Madrid?”. Spoiler: casi, pero no. Por una carambola del destino, he sido una de las miles de personas que se congregaron este 4 de junio en la espectacular Plaza de España de Sevilla, en la inauguración del Icónica Santalucía Sevilla Fest, en la primera de las dos noches que Aitana ofrece aquí con todo vendido. ¿Qué puedo decir? La vida me sonríe a veces.
Aitana en 'Cuarto Azul World Tour' en Sevilla
Querido lector, no vengo a ser un taquígrafo que enumere el orden de las canciones ni a decirte si Aitana estaba guapa con el outfit elegido para Sevilla (sí, lo estaba). Aprovecho este artículo para responder a esas preguntas que yo mismo me hago y que, seguramente, solo te interesen si has seguido a esta artista desde su debut en un reality musical hasta su construcción como fenómeno pop 'made in Spain'.
Vayamos con la primera: ¿se siente cómoda vistiendo de princesa del pop en esta gira? Más que nunca. A quien haya descubierto a Aitana a partir de su tercer álbum le sorprenderá saber que la cantante que arrancó en Murcia con su Play Tour —su primera gira en solitario— no tenía del todo claro si quería dedicarse a la música y contaba con pocas herramientas escénicas, más allá del color reconocible de su voz y el carisma desbordante que enganchó a la audiencia de Operación Triunfo.
Siete años después, en Cuarto Azul World Tour, tras muchas puestas a punto, Aitana asume al cien por cien el rol de estrella del pop. La chica que antes temblaba, bailaba regulinchi y carecía de tablas ahora sostiene la mirada ante la cámara, se mueve con soltura y disfruta cantando. Su expresión cambia por completo: se mimetiza con la artista que, casi sin querer, se ha visto arrastrada, como en una estampida, a convertirse en el icono pop que otros veían en ella. La diferencia es que ahora parece gozárselo. Incluso se recrea en esos códigos del pop que antes esquivaba.
Siguiente cuestión: las canciones, las que hacen que un artista perdure en el tiempo. Aquí Aitana no tiene todas las de ganar, pero simplemente porque contentar a todo el mundo es una tarea difícil. La gira se llama Cuarto Azul World Tour y, como es lógico, el grueso del repertorio se lo lleva Cuarto azul. Interpreta quince de las diecinueve canciones del disco. ¿Para qué volver?, De 1 beso a 2 besos, Sentimiento natural y Hoy es tu cumpleaños no pasaron la nota de corte. Pérdidas asumibles, aunque reconozco que De 1 beso a 2 besos habría encajado perfectamente en el bloque alpha (Los Ángeles, miamor, AQYNE y 24 rosas). La Aitana electrónica sigue siendo su mejor versión.
Aitana en 'Cuarto Azul World Tour' en Sevilla / NICCOLO GUASTI
Como decía, Cuarto azul es la gran protagonista. Hay, literalmente, un cuarto azul bajo el pantallón principal. Sin embargo, respetar las canciones que conforman tu legado es clave para mantener intacta esa memoria artística, y aquí Aitana arriesga poco. Sus grandes éxitos —Formentera, Mon Amour Remix, +(Más) y Vas a quedarte— permanecen. Ha caído, eso sí, Presiento, históricamente entre las más populares en su perfil de Spotify. Nunca le perdonaré del todo que haya fusilado En el coche (su primera vez como popstar) o que no haya ni un guiño a Teléfono (su primer single). Aun así, vivir en primera persona y en directo el viaje que propone Cuarto azul, de la oscuridad a la luz, es una experiencia emocional que compensa esas ausencias y reafirma por qué el nombre de Aitana está en lo más alto de la escena pop hecha en España, con el otro pie ya puesto en la gruesa línea de lo internacional.
¿Y está a la altura del fenómeno que ha construido? Lo está. El magnetismo de Aitana sobre el escenario es incuestionable desde hace tiempo. Está en la última pantalla, a punto de pasarse el juego. Se lo cree, se lo goza y conecta con su público desde un lugar sincero. Quizá echo en falta la sensación de estar ante algo irrepetible. El factor sorpresa se diluye una vez visto el concierto, y hay formas de hacer sentir al público que está viviendo algo único, más allá de cantar a capella de Con la miel en los labios. No obstante, el pack de Cuarto Azul World Tour es redondo, especialmente en un enclave como el Icónica, con la Plaza de España de Sevilla amplificando cada impacto visual.
Aitana está a un paso de serlo todo. Solo le queda ese último salto al vacío para convertirse en leyenda.
