Katy Perry reina en O Son do Camiño 2026 con un espectáculo a la altura de su legado
La estrella del pop desata la euforia en Santiago con un show lleno de hits, coreografías y nostalgia generacional

Katy Perry en el escenario de The Lifetimes Tour / Kevin Mazur
Katy Perry convirtió este 19 de junio el Monte do Gozo en una gigantesca pista de baile al aire libre. La artista estadounidense, uno de los grandes reclamos de O Son do Camiño 2026, firmó un concierto nocturno cargado de energía, coreografías y un repertorio que repasó los éxitos que han marcado a toda una generación. En un festival que reúne a más de 125.000 asistentes y posiciona a Santiago como uno de los grandes epicentros musicales del verano, su actuación se consolidó como uno de los momentos más esperados del cartel internacional.
La cantante apareció sobre el escenario en plena euforia colectiva, hilando sin descanso algunos de sus temas más icónicos con nuevas canciones de su etapa reciente. Desde el inicio, con un guiño a Whitney Houston y su versión de How Will I Know, hasta el cierre explosivo con Firework, Perry ofreció un viaje emocional y visual que conectó especialmente con el público más joven. Su directo, pensado como espectáculo total, reafirma por qué sigue siendo una de las grandes figuras del pop global de las últimas dos décadas.
Un arranque para cantar sin descanso
El concierto arrancó con fuerza, alternando nostalgia y actualidad. Tras el homenaje inicial, llegaron clásicos como Dark Horse, Teenage Dream o Last Friday Night (T.G.I.F.), todos coreados de principio a fin por un público entregado desde el primer minuto. No faltaron tampoco California Gurls o Hot n Cold, auténticos himnos pop que elevaron la temperatura del recinto compostelano.
LOS40
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Ese primer tramo dejó claro el tono del show: una sucesión de hits sin apenas respiro, pensada para hacer que nadie se quedara quieto. La puesta en escena, colorida y vibrante, combinó visuales, cambios de vestuario y coreografías precisas, en línea con los grandes espectáculos internacionales que caracterizan a la artista.
Un respiro emocional en clave acústica
Uno de los momentos más íntimos llegó con The One That Got Away, interpretada en formato acústico. Con el escenario reducido a lo esencial, Perry conectó desde la cercanía con el público, rebajando la intensidad para dejar espacio a la emoción. Fue uno de esos instantes donde el macrofestival se convierte, por unos minutos, en algo íntimo.
A partir de ahí, el concierto volvió a remontar con temas como Wide Awake o E.T., recuperando el pulso electrónico y la espectacularidad visual. La transición entre bloques estuvo milimetrada, mostrando la experiencia de una artista acostumbrada a liderar grandes escenarios.
Tramo final: potencia y mensaje
La recta final fue un ejercicio de todo lo que define a Katy Perry como icono pop. Roar sonó como un auténtico himno colectivo, seguido de Never Really Over y Harleys in Hawaii, que aportaron frescura al repertorio. La inclusión de LIFETIMES, uno de sus temas más recientes, conectó con su sonido actual sin perder la esencia que la ha hecho reconocible.
El broche llegó con Firework, probablemente uno de los momentos más coreados de la noche. Con el público completamente entregado, la canción cerró el concierto con ese mensaje de celebración y empoderamiento que ha acompañado a la artista durante toda su carrera.
Un festival que mira al mundo
La actuación de Katy Perry no solo fue uno de los platos fuertes del día, sino también un reflejo del crecimiento de O Son do Camiño como evento internacional. El festival, que se celebra del 18 al 20 de junio en Santiago de Compostela, reúne a grandes nombres como Linkin Park o DJ Snake y se ha consolidado como una referencia en el norte de España.
Con miles de asistentes llegados de fuera de Galicia y una programación que combina artistas globales y nacionales, la cita vuelve a situar a la ciudad en el mapa del turismo musical europeo.
Katy Perry, un legado que sigue vivo
Lo que quedó claro tras su paso por el festival es que Katy Perry sigue siendo sinónimo de espectáculo. Su concierto no fue solo una sucesión de canciones, sino una experiencia diseñada para emocionar, bailar y recordar por qué su música ha acompañado a millones de personas durante años.
En O Son do Camiño 2026, la artista no solo cumplió las expectativas: las superó con un show que mezcló nostalgia, energía y conexión con el público. Una noche en la que el pop volvió a demostrar su capacidad para reunir generaciones y convertir un concierto en un recuerdo colectivo difícil de olvidar.













