La silla también juega: Razer revoluciona el ‘gaming’ con Soma Chroma y su iluminación reactiva en tiempo real
La marca de las tres serpientes dobla su apuesta por la inmersión total integrando su ecosistema RGB y conectividad inalámbrica en su nuevo 'trono' para jugadores.
Razer Soma Chroma
El concepto de "estación de batalla" ha cambiado radicalmente en los últimos años. Ya no basta con tener potencia bruta bajo el chasis de nuestro PC o componentes de última generación en nuestra consola; la experiencia de juego actual exige una inmersión sensorial absoluta. En su día, cuando analizamos la Razer Iskur V2 NewGen, quedó claro que la ergonomía adaptativa ya había tocado techo. Sin embargo, a nivel visual y de integración, las sillas seguían siendo elementos pasivos dentro del ecosistema de un jugador. Hasta hoy.
Razer acaba de presentar oficialmente la Razer Soma Chroma, la primera pieza de su nueva línea de mobiliario inmersivo. No estamos ante la típica silla de oficina a la que se le han pegado un par de tiras de luces LED decorativas; estamos ante un periférico activo que se sincroniza y reacciona al unísono con lo que ocurre en tu pantalla.
El ecosistema Chroma se sienta a tu mesa (y en tu espalda)
Hace unas semanas, con motivo del esperadísimo lanzamiento de 007 First Light, os desgranamos cómo la tecnología Razer Chroma es capaz transformar la atmósfera de una habitación a través de pulsos de luz en nuestros teclados y ratones. La Razer Soma Chroma lleva este concepto a una nueva dimensión física.
Equipada con iluminación reactiva integrada a través de Razer Synapse, la silla es compatible desde el primer día con más de 300 videojuegos. Si sufres un fogonazo en un shooter o te adentras en una mazmorra oscura, el respaldo de tu asiento reflejará esa iluminación en tiempo real gracias a sus 16,8 millones de colores y sus 10 preajustes personalizables.
Ergonomía heredera de los mejores y adiós definitivo a los cables
Más allá de los fuegos artificiales visuales, una silla gaming vive o muere por su comodidad. En este sentido, la Soma Chroma toma nota de los aciertos de la gama Iskur e incorpora un soporte lumbar ergonómico integrado de postura neutra junto a un cojín de asiento de espuma de doble densidad curada en frío. La idea es mitigar por completo la fatiga tras sesiones maratonianas de juego o trabajo, permitiendo además una reclinación suave de hasta 155° para los momentos de descanso entre partidas.
El verdadero reto de diseño de una silla RGB siempre ha sido la gestión del cableado. Nadie quiere un cable grueso cruzando el suelo de la habitación listo para ser atropellado por las ruedas. Razer ha solucionado esto de forma brillante implementando un sistema de alimentación inalámbrica de modo dual a través de un único puerto USB Tipo-C. Esto significa que la iluminación puede funcionar conectada a la corriente o, de forma mucho más limpia, alimentada por una batería externa estándar (Powerbank) oculta.
Para rematar la jugada, la silla incluye un panel de control físico integrado en el propio chasis. Desde ahí, sin necesidad de abrir menús en mitad de una partida competitiva, el usuario puede alternar el brillo, los efectos y la conectividad: mediante un Dongle de 2,4 GHz para una latencia inexistente en PC, o vía Bluetooth con la aplicación móvil Razer Furniture para smartphones.
Construcción Premium
Todo este despliegue tecnológico se sustenta sobre un robusto esqueleto de acero reforzado y una base de cinco radios del mismo material, garantizando que el paso de los años no afecte a su estabilidad.
Con la Soma Chroma, Razer demuestra que el mobiliario gaming ahora también participa. Si buscas la integración total y que tu habitación respire al mismo ritmo que tus videojuegos favoritos, el nuevo trono de las tres serpientes se postula como el objeto de deseo absoluto de este verano.