El pregón del Orgullo en MADO 2026 recuerda que celebrar no basta y muestra su lado más comprometido
El juicio en Uganda contra dos mujeres cuyo delito fue besarsesacude la Plaza Pedro Zerolo de Madrid
Imagenes del Orgullo LGTBIq+ en Madrid / Marcos del Mazo
El pregón del Orgullo de Madrid 2026, celebrado en la emblemática Plaza Pedro Zerolo, volvió a demostrar por qué este espacio es mucho más que el punto de partida de una fiesta: es un lugar de memoria, reivindicación y resistencia. Este año, el acto inaugural del MADO reunió a representantes de instituciones públicas, asociaciones LGTBIQ+ como FELGTBI+ y COGAM, activistas internacionales y colectivos ciudadanos que quisieron subrayar un mensaje claro: el Orgullo es celebración, sí, pero también compromiso político y social.
La plaza, repleta desde horas antes, vibró con banderas, pancartas y aplausos mientras los distintos portavoces recordaban que la lucha por la igualdad no está ganada y que, aunque España es uno de los países más avanzados en derechos LGTBIQ+, el retroceso global exige mantenerse alerta. Ese espíritu combativo marcó el tono del pregón de La Plexy, una de las figuras más reconocidas del ocio nocturno madrileño y habitual en este arranque festivo que cada año reúne a miles de personas.
Cayetana Guillén Cuervo tomó el relevo para guiar el denominado "pregón de cine LGTBI+" que fue seguido por la presencia de Afioco Gnecco, Zack Gómez-Rolls y Silver Chicón, quienes compartieron mensajes vinculados a la diversidad, la representación y la visibilidad dentro del colectivo.
Además, este año las instituciones quisieron poner el foco en una historia que ha conmocionado a la comunidad internacional: el juicio en Uganda contra dos mujeres cuyo “delito” fue besarse en público: "No podemos mirar hacia otro lado mientras en otros lugares del mundo amar sigue siendo un crimen" recordaron desde el escenario, en un mensaje que resonó con fuerza entre los asistentes.
Las instituciones presentes insistieron en que la defensa de los derechos LGTBIQ+ no puede limitarse a una semana de actos, sino que debe traducirse en políticas públicas, educación, protección legal y cooperación internacional. En ese sentido, el caso de Uganda fue utilizado como ejemplo de por qué el Orgullo sigue siendo necesario: porque mientras en Madrid se celebra la libertad, en otros lugares se persigue. También hubo tiempo para pedir solidaridad a la comunidad LGTBIQ+ con Venezuela.
El pregón cerró con un mensaje colectivo que unió a todas las voces participantes: la fiesta es importante, pero la lucha es imprescindible. Y este año, más que nunca, el MADO quiso recordar que cada bandera en alto es también una denuncia contra la injusticia. La Plaza Pedro Zerolo, iluminada con los colores del arcoíris, se convirtió así en un escenario donde la alegría y la reivindicación caminaron juntas. Un inicio de Orgullo que no solo celebra lo conseguido, sino que señala lo que aún falta por conquistar.
