Muere Bonnie Tyler: adiós a la voz rota que convirtió el desamor en un himno eterno
La cantante galesa, icono absoluto de los años 80 y autora de clásicos inolvidables como 'Total Eclipse of the Heart', deja tras de sí una de las voces más reconocibles de la historia del pop rock

La cantante Bonnie Tyler en una actuación en Berlín / Jakubaszek
El mundo del pop llora la muerte de Bonnie Tyler. La cantante galesa ha muerto a los 75 años, tras permanecer dos meses en coma en Portugal. Su salud se había deteriorado en las últimas semanas debido a un problema intestinal por el que tuvo que ser operada de urgencia. Con ella se va una voz fundamental del pop de las últimas cuatro décadas gracias a himnos como 'Total Eclipse of the Heart' o 'It's a heartache'.
Según ha informado la BBC, la familia de la artista ha sido quien ha dado la noticia a través de un comunicado: "La familia y el equipo de Bonnie están profundamente consternados al anunciar que Bonnie falleció inesperadamente anoche en un hospital de Portugal como consecuencia de la enfermedad por la que estaba siendo tratada".
Antes de convertirse en Bonnie Tyler, Gaynor Hopkins (Skewen, Neath, Gales, 1951) creció en una familia humilde en un pequeño pueblo minero. Su padre trabajaba en una mina de carbón y su madre, amante de la ópera y miembro del coro de la iglesia local, llenó su infancia de música junto a sus hermanos. En casa sonaba un viejo fonógrafo casi a diario, y aquella mezcla de tradición, fe protestante y canciones populares marcó a una niña que soñaba con otras vidas posibles.
LOS40 Classic
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Gaynor dejó la escuela sin cualificación y empezó a trabajar en una tienda de ultramarinos, primero, y después como cajera de supermercado. Pero la música ya la había elegido a ella. Con 17 años participó en un concurso de talentos interpretando ‘Those Were the Days’ y una versión de Ray Charles, quedando en segundo lugar. Poco después comenzó a cantar en bandas locales del sur de Gales, primero como corista y más tarde como voz principal. Llegó incluso a usar el nombre artístico de Sherene Davis antes de dar con el definitivo: Bonnie Tyler.

Bonnie Tyler, 1984 / David Redfern

Bonnie Tyler, 1984 / David Redfern
El destino le tenía preparada otra voz. Tras una operación en las cuerdas vocales a finales de los 70, su timbre cambió para siempre. Aquella voz rasgada, áspera y profundamente emocional acabaría convirtiéndose en su identidad artística. Lejos de ser una limitación, fue el origen de su leyenda.
Cuando Bonnie Tyler apareció en las listas internacionales parecía llegada de otro planeta. En una época dominada por el brillo artificial del pop, ella sonaba humana, vulnerable y gigantesca al mismo tiempo. Sus canciones tenían algo de tormenta sentimental. No interpretaba baladas: las sobrevivía. Y en el centro de todo estaba aquella voz quebrada capaz de transmitir desesperación, deseo y épica en una sola frase.
El gran terremoto llegó en 1983 con 'Total Eclipse of the Heart', una canción descomunal escrita por Jim Steinman que convirtió a Tyler en estrella planetaria. Aquella mezcla de piano, dramatismo y explosión emocional terminó convirtiéndose en uno de los himnos definitivos de los años 80. El videoclip, cargado de estética fantasmal y teatralidad romántica, ayudó a construir el mito. Después llegarían canciones como ‘Holding Out for a Hero’ o ‘It’s a Heartache’, temas que todavía hoy sobreviven en karaokes, radios y playlists nostálgicas de medio mundo.
Incansable, indomable
Pero Bonnie Tyler nunca fue sólo una cantante de éxitos ochenteros. Había algo profundamente auténtico en ella. Mientras muchas estrellas de su generación desaparecían atrapadas por las modas, Tyler siguió girando, grabando discos y defendiendo esa mezcla de rock, country y pop emocional que siempre la definió. Su carrera fue la de una artista resistente, capaz de atravesar décadas sin perder identidad.
Quienes trabajaron con ella hablan de una mujer directa, cercana y ajena a cualquier clase de divismo. Una cantante que convirtió sus imperfecciones en su mayor fortaleza. Porque precisamente ahí residía el secreto de Bonnie Tyler: en sonar rota sin dejar de ser poderosa. En transmitir la sensación de que cada canción estaba al borde del derrumbe.
Aunque Tyler nos haya dejado, su voz seguirá perteneciendo a esa categoría de artistas únicos e irrepetibles que surgen cada mucho tiempo. Cantantes que no necesitaban perfección técnica para emocionar. Que hacían de cada estribillo un lugar donde refugiarse cuando todo parecía venirse abajo.













