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De Penélope Cruz a Iker Casillas o David Beckham: la grada VIP que vieron la histórica victoria de España

La semifinal entre España y Francia reunió a actores, exfutbolistas y otras personalidades en las gradas

Javier Bardem y Penélope Cruz. (Photo by JB Lacroix/WireImage) / JB Lacroix

La clasificación de España para la final del Mundial no solo se celebró sobre el césped. En las gradas del estadio de Dallas también se dieron cita numerosas personalidades del cine, el deporte y la televisión que quisieron presenciar en directo el triunfo de la selección española frente a Francia.

Entre los asistentes destacó Javier Bardem, uno de los rostros más habituales en los partidos de La Roja durante el torneo. En esta ocasión, el actor vivió el encuentro acompañado por su hijo, con quien celebró el pase a la final desde la grada.

Penélope Cruz, una fiel seguidora de La Roja

Aunque en la semifinal el protagonismo recayó sobre Bardem, Penélope Cruz también ha sido una de las grandes apoyos de la selección durante el Mundial. La actriz ha estado presente en varios encuentros del torneo junto a su marido, mostrando públicamente su respaldo a España. Tras la victoria ante Bélgica, ambos incluso compartieron su entusiasmo en una intervención en la Cadena SER, donde felicitaron al equipo por su clasificación.

Harper Beckham volvió a apoyar a España

Otra de las imágenes que llamó la atención fue la presencia de Harper Beckham, hija de David y Victoria Beckham. La joven siguió el partido desde el palco luciendo una chaqueta de la selección española, un gesto que no pasó desapercibido y que volvió a demostrar la estrecha vinculación de la familia Beckham con el fútbol internacional.

Leyendas del fútbol y otras caras conocidas

La grada VIP también reunió a algunas de las grandes leyendas del fútbol español: Iker Casillas, Sergio Ramos, Xavi Hernández y Michel Salgado acudieron al estadio para apoyar a la selección en una de las citas más importantes del campeonato.

La imagen del chef José Andrés condensaba la euforia de todo un país al ver a España meterse en la final del Mundial 2026. "¡Vamosssss!", gritaba el chef, que no se ha perdido ni un solo partido de la selección y vivió con una intensidad desbordada tanto el penalti por Mikel Oyarzabal como el gol de Pedro Porro.

Timothée Chalamet, estadounidense pero también ciudadano francés —su padre lo es—, se convirtió en una de las figuras más reconocibles en las gradas del estadio de Dallas. Durante la segunda parte, con el marcador ya 0-2, las cámaras enfocaron al actor ante todo el estadio. Él respondió señalando el escudo de su sudadera, un gesto de orgullo que provocó algunos abucheos entre el público. A su lado estaba su padre, Marc Chalamet, periodista y corresponsal en Nueva York para Le Parisien, además de colaborador como editor para Naciones Unidas. Ambos compartían la misma expresión de frustración por la derrota francesa.

En un momento del recorrido por el estadio, Marc se acercó a saludar a las animadoras de los Dallas Cowboys, el equipo de fútbol americano que juega en el AT&T Stadium desde hace casi dos décadas. Las cheerleaders, emocionadas, recibieron al periodista con entusiasmo.

Además, otras personalidades españolas como Tamara Falcó e Íñigo Onieva, que siguieron el partido desde la distancia, compartieron su entusiasmo por la clasificación de España en redes sociales. El aventurero Jesús Calleja, que se encontraba en Noruega, también celebró el pase a la final pese a estar rodeado de aficionados franceses.

Otra de las famosas que no se quería perder el partido fue Aitana. Aunque no fuera desde el estadio de AT&T Stadium de Texas en Dallas, la artista lo disfrutó desde nuestro país.

La escena posterior a la entrega anual de los Premios Princesa de Girona tuvo un giro inesperado y muy humano: la Familia Real española, aún con la formalidad del acto reciente encima, no quiso perderse la arrolladora victoria de España. Reunidos en una sala habilitada dentro de un hotel, siguieron el partido con una emoción imposible de contener. Cada ocasión, cada llegada y cada gol desató gestos espontáneos, sonrisas y exclamaciones que rompían por completo el protocolo. Era la imagen de una familia como cualquier otra ante la posibilidad de ver a su selección en la final.