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De los dramas juveniles al thriller adulto: la evolución de Óscar Casas en 'Deseo'

El intérprete y hermanísimo nos ha demostrado su versatilidad en los registros para la pequeña y la gran pantalla

Oscar Casas, en el festival Malaga Sur en 2019 / Carlos Alvarez

La carrera de Óscar Casas ha sido una transformación constante. Lo que comenzó como la trayectoria de un niño actor que aparecía en producciones familiares y dramas juveniles ha evolucionado hacia una etapa mucho más madura, compleja y arriesgada. Su papel en Deseo, el thriller erótico que Netflix estrena este 17 de julio, confirma definitivamente ese salto: Casas ya no es solo 'la joven promesa', sino un intérprete capaz de sostener personajes intensos, incómodos y emocionalmente exigentes.

El actor debutó en la pantalla siendo apenas un niño, con apariciones en series como Abuela de verano, SMS o Los Serrano y en películas como El orfanato, donde compartió elenco con su hermano Mario Casas. Aquella primera etapa estuvo marcada por papeles en producciones juveniles y comedias como Fuga de cerebros, El sueño de Iván o Los Rodríguez y el más allá. Eran personajes frescos, impulsivos, diseñados para conectar con el público adolescente. Casas encajaba en ellos con naturalidad, pero ya entonces mostraba una sensibilidad que apuntaba más lejos.

Su evolución comenzó a notarse con proyectos como Xtremo, donde exploró un registro más físico y oscuro, y especialmente con Mi soledad tiene alas, la película dirigida por Mario Casas en la que Óscar asumió un papel protagonista cargado de dramatismo. Allí demostró que podía sostener una historia compleja, con un personaje marcado por la marginalidad y la violencia emocional. También destacó en Últimas voluntades y HollyBlood, donde empezó a combinar géneros y a asumir riesgos interpretativos.

Ese proceso de maduración culmina ahora con Deseo, donde Casas interpreta a Matías, un entrenador de natación cuya relación con Lucero —la protagonista interpretada por Ludwika Paleta— desencadena una espiral de obsesión, tensión y peligro. Matías no es un personaje sencillo: requiere mostrar vulnerabilidad, seducción, dependencia emocional y una oscuridad que se va revelando a medida que avanza la trama. Casas se enfrenta aquí a su papel más adulto, uno que exige contención y explosión en igual medida.

El reparto que lo acompaña también contribuye a elevar su trabajo. José María Yazpik interpreta al esposo de Lucero, aportando un contrapunto dramático que intensifica el conflicto. Leonardo Ortizgris y Pilar Pascual completan un elenco que rodea a Casas en una historia donde cada gesto tiene consecuencias. La película, dirigida por Teresa Simone, se adentra en la psicología del deseo y en cómo una atracción prohibida puede convertirse en una fuerza destructiva.

El salto de Casas hacia este tipo de papeles no es casual. Su selección de proyectos en los últimos años demuestra una búsqueda consciente de personajes más densos, alejados de la comedia juvenil y del rol del 'chico encantador'. En Deseo, esa transición se hace evidente: Casas interpreta a un hombre atrapado entre la pasión y la obsesión, capaz de generar empatía y temor en la misma escena.

Con este estreno, Óscar Casas confirma que su carrera entra en una nueva etapa. Ya no es solo el actor que creció frente a las cámaras, sino un intérprete adulto que se atreve a explorar zonas incómodas y emocionalmente complejas. Deseo es, en ese sentido, un punto de inflexión que marca su consolidación como uno de los talentos más interesantes del cine actual.