Crítica de 'Petal' de Ariana Grande: de pequeños arrancábamos las flores, ¿por qué ahora las dejamos crecer?
Este nuevo álbum, que ha visto la luz el 31 de julio, cuenta con 12 canciones

Ariana Grande en 'Petal'
Hay discos que se parecen a una conversación pendiente. Petal, el octavo álbum de estudio de Ariana Grande y un trabajo compuesto por doce canciones, se parece más bien a esa media hora extra que pasas despierto después de apagar la luz. Ese momento extraño en el que ya no estás pensando activamente en nada, pero ciertos recuerdos siguen entrando y saliendo de la habitación como si tu cerebro hubiera dejado una última tarea antes de terminar el día.

Ariana Grande lanza 'Petal'. / Imagen cedida por Universal Music

Ariana Grande lanza 'Petal'. / Imagen cedida por Universal Music
Ariana Grande lleva años intentando hacerse más pequeña. Es una observación extraña cuando hablamos de una de las mayores estrellas del planeta, pero ha dedicado tantos esfuerzos a diseñar mecanismos de protección. Primero fueron las sudaderas gigantes que parecían tragarse su silueta cuando el mundo entero observaba cada movimiento suyo. Después llegó Glinda, un personaje que terminó extendiéndose más allá de la pantalla hasta confundirse con la propia cantante durante la promoción de Wicked. Ahora llega Petal, un álbum que parece continuar esa misma conversación desde otro lugar. El de una artista que ha aprendido que la fragilidad altera el comportamiento de quienes la rodean. Cuando alguien se rompe delante de nosotros, nunca sabemos muy bien dónde colocar las manos.
La producción en Petal de Ariana Grande
Escrito principalmente junto al productor sueco Ilya Salmanzadeh, con la participación de Max Martin en varios temas, Petal encuentra su personalidad en los detalles más que en los grandes gestos. El speed garage fantasmal de oh well, el brillo indie-pop de bad thing (bunny hop) o la exuberancia más clásica de stay son los momentos en los que el disco parece respirar con mayor libertad.
LOS40
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Lo interesante es que Grande e Ilya producen como si estuvieran trabajando con cristal. Todo parece cuidadosamente colocado para no romperse. Los sintetizadores flotan y las canciones avanzan con la delicadeza de alguien caminando descalzo por una casa ajena fascinado por encontrar lo que no hay en la suya.
Es una decisión estética coherente con el discurso del álbum, aunque también genera su principal problema. En ocasiones, varias canciones son tan parecidas que terminan difuminándose unas dentro de otras. Existe la sensación de estar observando un cielo repleto de nubes cuyos contornos se vuelven difíciles de distinguir.
Sin embargo, incluso ahí reside parte de su encanto. Hay momentos en los que el álbum parece más interesado en sugerir emociones que en permitirnos habitarlas por completo. Como si Ariana nos tomara de la mano y nos dijera: "Mira esto. Ahora mira aquello. ¿Notas cómo cambia la luz de los momentos desde distintas perspectivas?".
Durante mucho tiempo, el relato alrededor de ella estuvo construido sobre la espectacularidad vocal. Los agudos imposibles. Los melismas. La sensación de que cualquier canción podía convertirse en una exhibición técnica. Petal plantea lo contrario. La voz aparece a menudo com una presencia vaporosa que parece querer escapar antes que imponerse. Parece estar negociando constantemente cuánto está dispuesta a revelar.
Las letras de Petal de Ariana Grande
Las mejores letras de Petal funcionan como esos mensajes antiguos que uno encuentra por accidente mientras busca otra cosa en el móvil. Sabes exactamente qué sentías cuando los escribiste, pero ya no recuerdas del todo a quién iban dirigidos.
Cuando Grande decide abandonar parcialmente las metáforas, el resultado es especialmente poderoso. Petal deja entonces de sentirse evasivo y permite vislumbrar a la persona detrás del personaje. Son pequeños momentos de claridad que brillan precisamente porque el álbum pasa gran parte de su tiempo moviéndose entre sombras.
Lo mejor del álbum
Todos hemos arrancado una flor alguna vez. Es un gesto automático cuando somos pequeños. Vemos algo hermoso y queremos acercarlo a nosotros. Queremos poseerlo. Luego crecemos. Y un día nos encontramos frente a una flor más especial de lo habitual y, por primera vez, decidimos dejarla donde está. Entendemos que parte de su belleza reside precisamente en seguir creciendo sin nuestra intervención. Que admirar algo también significa respetar su evolución. Esa sensación atraviesa Petal de principio a fin.
Porque lo mejor del álbum no es una canción concreta ni un hallazgo aislado. Lo mejor del álbum es volver a comprobar hasta qué punto Ariana Grande sigue siendo una artista profundamente curiosa. Continúa acercándose a la música con la misma actitud de alguien que todavía tiene preguntas por hacer.
Ariana Grande posee una capacidad extraordinaria para ampliar el vocabulario del pop sin convertir el proceso en una lección. Siempre abierta y respetuosa con los lenguajes musicales que incorpora a su universo. Nos enseña nuevas maneras de escuchar los recursos e ideas que siempre han existido.
Si Ariana Grande me ha enseñado algo durante todos estos años, es que siempre existe una forma más interesante de prestar atención.













