Eurovisión cambia sus reglas por los conflictos geopolíticos y podrá quitar la sede al país ganador
Los criterios fijados por la UER entrarán en vigor en 2027

Yuval Raphael, representante de Israel en Eurovisión 2025. / picture alliance
La Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha decidido introducir una de las modificaciones más relevantes de los últimos años en el Festival de Eurovisión. El organismo responsable del certamen ha actualizado el reglamento que entrará en vigor en 2027 y, entre las novedades más destacadas, figura la posibilidad de que el país vencedor no pueda albergar la siguiente edición si existen circunstancias que comprometan la seguridad del evento.
La medida supone un cambio importante en el funcionamiento habitual del concurso. Durante décadas, la victoria en Eurovisión llevaba aparejada la opción preferente de organizar la edición posterior. A partir de ahora, esa relación quedará condicionada a una evaluación previa de las condiciones existentes en el territorio del ganador.
Según las nuevas normas, la UER podrá impedir que la televisión pública vencedora asuma la organización cuando un conflicto armado o una "situación geopolítica sensible" afecte a la estabilidad del país. Para adoptar esa decisión, el organismo podrá recurrir a análisis de seguridad elaborados por expertos independientes.
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La revisión deja claro que cualquier restricción relacionada con la sede no tendrá consecuencias sobre el resultado de la competición. El país que obtenga la victoria conservará el triunfo y mantendrá todos los reconocimientos asociados a él, aunque finalmente el festival se celebre en otro lugar.
Qué papel asumirán las televisiones
La reforma también redefine el papel de las televisiones que actúen como anfitrionas alternativas. En futuras ediciones, la cadena encargada de acoger el certamen dispondrá de plenas competencias organizativas y asumirá todas las responsabilidades derivadas del evento.
De esta manera, desaparece el modelo utilizado en ocasiones recientes, en el que una televisión organizaba Eurovisión en representación de la emisora ganadora. Desde 2027, la cadena anfitriona será reconocida directamente como responsable oficial de la edición correspondiente.
Ya no podrán concursar los menores de edad
Otro de los cambios afecta a los artistas que aspiren a competir en el festival. La edad mínima para participar se elevará hasta los 18 años. Hasta ahora era posible concursar a partir de los 16.
Además, la comprobación de este requisito no se realizará tomando como referencia la fecha de la final, sino el momento en que comiencen los ensayos oficiales del certamen. La modificación busca establecer un criterio único para todos los participantes.
Queda prohibido el "auto-tune"
La UER también ha revisado las condiciones técnicas de las interpretaciones. El reglamento refuerza la exigencia de que la voz principal sea completamente en directo durante toda la actuación.
En consecuencia, queda prohibido el uso de herramientas de corrección tonal como el "auto-tune". Las normas también vetan expresamente el "lip sync", una práctica que permite simular la interpretación vocal mediante grabaciones previas.
Las pistas pregrabadas seguirán formando parte de las actuaciones, aunque únicamente como elemento de acompañamiento. El nuevo texto reglamentario especifica que esos recursos no podrán reemplazar la interpretación principal ni contribuir de manera artificial a la ejecución de la melodía central de la canción.
Las votaciones siguen en el aire
Las semifinales podrían volver a quedar exclusivamente en manos del público. Esa es la fórmula que contemplan las reglas preliminares aprobadas por la organización para las próximas ediciones.
No obstante, la UER ha dejado abierta la posibilidad de introducir la participación de jurados profesionales si finalmente considera oportuno otorgarles un peso determinado dentro del sistema de votación.
¿Regresará así España?
La actualización normativa llega después del proceso de consulta realizado con las delegaciones que participaron en la edición de 2026 celebrada en Viena. Las propuestas analizadas durante los últimos meses han recibido finalmente el respaldo del Reference Group, el órgano encargado de supervisar el funcionamiento del festival.
Con estos cambios, Eurovisión adapta su marco regulador a un contexto internacional más complejo y, al mismo tiempo, endurece las exigencias relacionadas con la competición musical. La seguridad de las sedes, la transparencia de las actuaciones y la definición de las responsabilidades organizativas se convierten así en algunos de los ejes principales de la nueva etapa que prepara el certamen para 2027.













