Ramoncín aún no había nacido cuando su madre ya había convertido su vida en una historia digna de contar
Nació en un taxi con un embarazo secreto

Ramoncín, cantante español / Europa Press News
Hay vidas cuyos comienzos parecen haber sido sacados directamente del guion de una película. La de José Ramón Julio Martínez Márquez, conocido por todos como Ramoncín, empieza con una escena insólita: en un taxi en pleno centro de Madrid y bajo los tabúes de la España de mediados del siglo pasado.
Su llegada al mundo estuvo condicionada por las normas de la época de la posguerra. Su madre, una mujer joven y soltera, se vio obligada a llevar el embarazo en el más absoluto secreto para evitar señalamientos y represalias familiares. Sobre aquel episodio, el propio artista comenta en su entrevista en RTVE: "Fue más bien mi madre la que dio la nota, la que fue una bromista fue mi mamá".
Aquel secretismo terminó provocando una verdadera carrera a contrarreloj el día del parto. Tras salir a toda prisa del barrio de Delicias en un vehículo de reparto, llegaron a Atocha, donde el conductor tenía que pararse. "Cogieron un taxi y al entrar por Alfonso 12, que todo era de tierra, ahí paró y ahí nacimos", explica.
LOS40 Classic
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Ramoncín en un concierto / Alvaro Rodriguez

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Aquella llegada al mundo de película dio lugar a una infancia atípica. Cuando apenas tenía dos años, su madre se marchó, dejándolo bajo la tutela de sus abuelos y tíos. Lejos de guardar un recuerdo traumático, el cantante asegura en 'Y Ahora Sonsoles' haber vivido una niñez plena y llena de bonitos momentos: "Yo he crecido con mi abuelo, con mis tíos, con mi hermana... No he tenido nunca la sensación de la ausencia materna". Años después, cuando volvió a reencontrarse con su madre biológica ya de adulto, el artista recuerda cómo lo vivieron sus emociones: "Cuando ya mi madre y yo empezamos a tener una relación de vernos, hablarnos y contarnos cosas, pues te encuentras con que tienes dos madres ¿no?".
Sobre su infancia, Ramoncín añade que no estuvo llena de caprichos, pero él lo tenía todo. "Mi abuelo leía en voz alta y en verano además, con las ventanas abiertas y el resto de vecinas que estaban haciendo sus labores y tal, escuchaban al padre Ramón leer lo que lo que estuviera leyendo en ese momento", recuerda el artista. Todos estos elementos construyeron al que hoy es una de las voces más históricas de la música de nuestro país.













