Ara Malikian sabe que unos buenos auriculares también sirven para escuchar el silencio
El violinista nos habla de los Sony 1000X THE COLLEXION, de su particular forma de escuchar música y de por qué la tecnología debe desaparecer cuando funciona bien.

Ara Malikian x Sony 1000x The Collexion
Quienes hayan visto a Ara Malikian sobre un escenario saben que el silencio no es precisamente lo primero que uno asociaría con él. Su forma de interpretar está marcada por el movimiento, la energía y una personalidad que desborda cualquier frontera entre la música clásica y otros territorios mucho más cercanos al rock. Pero lejos de los escenarios, cuando termina un concierto y toca enfrentarse de nuevo a aeropuertos, aviones y habitaciones de hotel, el músico busca precisamente lo contrario: silencio.
Es una de las paradojas que aparecen al hablar con él sobre tecnología y música: “Curiosamente, cuanto más tiempo paso rodeado de música, más necesito el silencio”. Y quizá por eso su relación con los dispositivos que le acompañan durante sus viajes sea mucho más práctica de lo que podríamos imaginar.
Te recomendamos
LOS40¿Cuándo vuelve 'El Hormiguero' a Antena 3? Pablo Motos confirma su regreso para acabar con el "virus del cuñadismo"
El jurado dicta sentencia en el juicio de Tupac Shakur: Duane 'Keffe D', culpable del asesinato del rapero en 1996
LOS40The Weeknd llega a Barcelona: horario de puertas, setlist de canciones y cuánto dura el concierto de hoy en el Estadi Olímpic
A propósito de su colaboración con Sony y los auriculares 1000X THE COLLEXION, hablamos con Malikian sobre tecnología, escucha, inteligencia artificial, diseño y, sobre todo, sobre la importancia de detenerse y escuchar.
LOS40
LOS40

Ara Malikian / Sony 1000X THE COLLEXION

Ara Malikian / Sony 1000X THE COLLEXION
Tecnología para llevar en la maleta
Ara Malikian viaja muchísimo. Eso hace que su relación con la tecnología esté marcada, antes que nada, por una cuestión muy sencilla: no quiere llevar más cosas de las necesarias. “Tengo una relación bastante práctica con la tecnología”, explica. “Viajo muchísimo y cada vez intento llevar menos cosas, así que todo lo que me acompaña tiene que servirme de verdad”.
Más allá del teléfono, hay un dispositivo que se ha convertido en imprescindible para él: su tablet. Es una herramienta de trabajo, pero también de entretenimiento y, en ocasiones, el lugar donde empiezan algunas de sus ideas musicales: “Ahí escribo, leo, veo películas, escucho música, apunto ideas que a veces terminan convirtiéndose en una composición y otras veces no entiendo ni yo al día siguiente”.
Los auriculares cumplen una función diferente. No se trata únicamente de escuchar música, sino de poder decidir qué ocurre alrededor de él. En un aeropuerto, durante un vuelo o en una habitación de hotel, unos auriculares pueden convertirse en una puerta de entrada a otro espacio. Para Malikian, incluso pueden servir para algo tan sencillo como decidir cuándo no quiere escuchar nada: “Me permiten algo que para mí es casi un lujo: decidir qué quiero escuchar y, sobre todo, cuándo no quiero escuchar nada”.
Es una idea que resume bastante bien su relación con los 1000X THE COLLEXION. Para Malikian, unos auriculares no tienen por qué estar reproduciendo música constantemente. De hecho, a veces los utiliza precisamente para lo contrario: “A veces me los pongo con cancelación de ruido y no pongo música. Ese silencio, en mitad de un aeropuerto lleno de miles de personas, es fantástico”.

Sony 1000X THE COLLEXION

Sony 1000X THE COLLEXION
Cuando la tecnología deja de ser protagonista
Malikian reconoce que es “bastante impaciente” con la tecnología. Le interesa todo lo que puede hacer, pero no tiene demasiada paciencia para descubrir durante horas cómo hacerlo. Prefiere que un dispositivo sea intuitivo y funcione bien desde el primer momento: “Me encanta todo lo que puede hacer, pero no quiero pasar tres horas descubriendo cómo hacerlo”. Aunque eso no significa que después no termine investigando por su cuenta: “Después, claro, empiezo a investigar y a tocar cosas y probablemente termino desconfigurando algo que funcionaba perfectamente”.
Su definición de una buena tecnología, sin embargo, resulta especialmente interesante cuando la compara con aquello que conoce mejor: un instrumento musical. Para él, ambas cosas deberían compartir una misma cualidad: “La buena tecnología es un poco como un buen instrumento: tiene que desaparecer entre tú y lo que quieres hacer. Si estás pensando constantemente en cómo funciona, algo falla”.
Es una filosofía que también aplica cuando escucha música. Antes de modificar cualquier parámetro de los auriculares, su primera reacción es precisamente no tocar nada. “Lo primero que hago siempre es escuchar sin tocar nada. Me interesa saber qué han querido hacer los ingenieros, porque detrás de un producto así hay muchísimas horas de personas que saben muchísimo de sonido”.
Después llega inevitablemente la curiosidad y las comparaciones. Pero Malikian no busca que el sonido resulte espectacular por encima de todo. Su prioridad es otra: “No busco un sonido espectacular en el sentido de que todo sea enorme. Para mí lo importante es que el sonido sea honesto”.
¿Y qué significa para un músico como él que un sonido sea honesto? Poder separar lo que ocurre dentro de una grabación: distinguir voces, planos, respiraciones y pequeños detalles sin que un instrumento termine ocultando a otro. “Que pueda distinguir las diferentes voces, los planos, las respiraciones, los pequeños detalles. Que un instrumento no se coma al otro”.
Esa capacidad de descubrir algo que siempre había estado ahí es, precisamente, una de las experiencias que más disfruta. Cuando una buena grabación permite encontrar una línea musical que hasta ese momento había pasado desapercibida, la sensación, según Malikian, es “maravillosa”: “Es casi como volver a escuchar la obra por primera vez”.
Cuanto más música, más silencio
Puede parecer contradictorio que alguien que vive rodeado de música busque constantemente momentos sin ella. Para Malikian, sin embargo, ambas cosas forman parte de la misma experiencia. Después de un concierto muchas veces no quiere escuchar absolutamente nada: necesita descansar el oído, pero también la cabeza. Y lo explica de una forma especialmente contundente: “El silencio para mí no es ausencia de música. Forma parte de la música. Sin silencio no existiría la música”.
Cuando sí escucha por placer, sus hábitos son mucho menos ordenados. Puede pasar de Bach a Radiohead, de la música armenia al flamenco o al jazz. También disfruta descubriendo grabaciones antiguas que aparecen casi por casualidad. “Intento no escuchar solo aquello que conozco, porque me gusta que la música todavía pueda sorprenderme”.
Es una actitud que explica también las canciones que elegiría para poner a prueba unos buenos auriculares. No busca simplemente producciones espectaculares: cada una de sus elecciones permite fijarse en algo diferente.

Ara Malikian & Sony 1000X THE COLLEXION

Ara Malikian & Sony 1000X THE COLLEXION
Cuatro canciones para escuchar con otros oídos
J.S. Bach — Chacona de la Partita nº 2 para violín solo
La primera elección resulta casi inevitable para un violinista. Aunque aparentemente hay un único instrumento, Malikian recuerda que en la Chacona están sucediendo muchas cosas al mismo tiempo: “Si escuchas bien, casi puedes oír una conversación”.
Después de Bach llega una elección completamente diferente. La canción de Radiohead destaca, según Malikian, por su construcción sonora y por la cantidad de planos que aparecen y desaparecen a lo largo de la canción.
Gustav Mahler — Adagietto de la Quinta Sinfonía
Aquí la atención se desplaza hacia el espacio y la interpretación. Malikian recomienda escuchar la respiración de las cuerdas y, de nuevo, aquello que sucede entre las notas: “Ahí necesitas escuchar el espacio, la respiración de las cuerdas, el silencio entre las frases. No es solo escuchar las notas”.
Una grabación antigua de música armenia o de una voz tradicional
Su última recomendación demuestra que para apreciar la calidad de una grabación no hace falta necesariamente una producción gigantesca. “A veces una sola voz, si está bien grabada, contiene un mundo entero”.
La tecnología puede ayudar a crear, pero no debería tener la idea
La relación de Malikian con la tecnología no se limita a reproducir música. También forma parte de su proceso creativo. Puede grabar una melodía en el teléfono a las tres de la mañana, escribir en una tablet, probar arreglos o compartir música con alguien que se encuentre a miles de kilómetros. Son posibilidades que han transformado por completo su manera de trabajar: “Todo eso ha cambiado completamente nuestra manera de trabajar y es fantástico”.
También utiliza herramientas de inteligencia artificial y observa su evolución con curiosidad. Pero en este terreno establece una frontera muy clara: “Utilizo muchísimo la tecnología, pero intento que nunca sea ella la que tenga la idea”.
No rechaza la inteligencia artificial. Al contrario, le parece fascinante y considera que todavía estamos al principio de lo que puede llegar a ofrecer. La utiliza para investigar, ordenar ideas y descubrir posibilidades. Pero hay algo que no quiere perder en el proceso creativo: el accidente.
“En la creación hay algo que para mí sigue siendo profundamente humano: el accidente, la imperfección, incluso el error”. Muchas de las cosas más bonitas que ha hecho musicalmente, explica, nacieron precisamente de algo que no estaba previsto. Por eso su deseo no es que la tecnología elimine esas imperfecciones, sino que amplíe las posibilidades de quien crea: “Espero que la tecnología nos ayude a tener más posibilidades, no a eliminar precisamente esas imperfecciones que nos hacen humanos”.
Tenemos toda la música del mundo, pero quizá escuchamos menos
La tecnología no solo ha cambiado la forma en la que se crea música. También ha transformado radicalmente la manera en la que la escuchamos.
Malikian reconoce que vivimos un momento extraordinario: nunca hemos tenido acceso a tanta música. En cuestión de segundos podemos encontrar prácticamente cualquier obra grabada en cualquier lugar del mundo. “Eso es extraordinario”, reconoce. Pero esa abundancia también tiene una consecuencia inesperada: “Tenemos acceso a toda la música del mundo y quizá cada vez escuchamos menos una obra entera”.
Recuerda la relación que existía antiguamente con un disco. Había un principio, un recorrido y un final. Escucharlo implicaba cierto compromiso: “Antes ponías un disco y existía una especie de compromiso con él. Había un principio, un recorrido y un final”.
Ahora podemos cambiar de canción a los veinte segundos. La tecnología ha multiplicado nuestra libertad para elegir, pero también nos obliga a aprender de nuevo a prestar atención. Para Malikian, escuchar de verdad requiere tiempo y atención.
Y esa es quizá una de las ideas más interesantes que deja la conversación con Malikian. La tecnología puede acercarnos a cualquier obra con una facilidad que nunca antes habíamos tenido, pero no puede decidir por nosotros cuánto queremos escuchar: “La tecnología puede acercarte muchísimo a la música, pero la emoción sigue dependiendo de ti”.

Sony 1000X THE COLLEXION

Sony 1000X THE COLLEXION
Una tecnología que no necesita llamar la atención
Existe otra paradoja en Ara Malikian. Sobre el escenario su presencia es imposible de ignorar. Fuera de él, busca exactamente lo contrario: “En el escenario estás expuesto a las miradas, así que fuera de él soy muy discreto”.
Le gustan los objetos bonitos, pero no aquellos que parecen reclamar constantemente nuestra atención. “No me gusta sentir que llevo algo que está intentando gritar más fuerte que yo”.
Su concepción del diseño vuelve a conectar con la misma idea que aplicaba antes a la tecnología y a los instrumentos: personalidad sin interferencia. “Creo que el buen diseño tiene personalidad sin necesidad de imponerse”.
Por eso, cuando habla de los objetos que utiliza a diario, vuelve a aparecer una palabra que parece haberse convertido en el hilo conductor de toda la conversación: sencillez. “Con la tecnología me pasa lo mismo que con la ropa o incluso con un instrumento: me gusta que tenga carácter, que esté bien hecho, que haya una intención detrás, pero que al final termine formando parte de ti”.
Sobre el escenario puede ser excesivo, caótico, moverse y saltar. En su vida cotidiana busca casi lo contrario: “Sencillez, comodidad y silencio”.
Y quizá ahí es donde mejor encaja la relación entre Ara Malikian y unos auriculares como los Sony 1000X THE COLLEXION. No tanto en la idea de añadir más sonido a una vida que ya está llena de música, sino en la posibilidad de elegir qué queremos escuchar, cuándo queremos hacerlo y, quizá igual de importante, cuándo queremos dejar de escuchar todo lo demás.












