Muere Gloria Steinem, escritora periodista y referente del feminismo, a los 92 años
Adiós a una de las voces que cambió la lucha por la igualdad de las mujeres en todo el mundo
Gloira Steinem / Robert R. McElroy
Gloria Steinem, una de las figuras más influyentes del feminismo contemporáneo, ha fallecido a los 92 años en su casa de Nueva York. La noticia fue confirmada por la Fundación Gloria en sus redes sociales, que explicó que la escritora y activista murió "en paz", rodeada por algunas de las personas más importantes de su vida. Considerada una de las grandes impulsoras de la segunda ola feminista en Estados Unidos durante las décadas de 1960 y 1970, Steinem dedicó gran parte de su trayectoria a defender los derechos de las mujeres, la igualdad salarial, la libertad reproductiva y una sociedad más justa e inclusiva.
Periodista, escritora, conferenciante y activista, su influencia trascendió generaciones y fronteras. Desde sus investigaciones pioneras sobre el sexismo en el mundo laboral hasta la fundación de la emblemática revista Ms., Steinem se convirtió en un referente para millones de personas. Su entorno destacó que continuó trabajando por la igualdad hasta el final de sus días y que nunca perdió la curiosidad, el compromiso social ni la capacidad de escuchar a quienes la rodeaban. Con su fallecimiento desaparece una de las voces más reconocibles del movimiento feminista internacional, aunque su legado sigue muy presente en muchos de los avances sociales logrados durante las últimas décadas.
Una vida dedicada a cambiar las reglas
Hablar de Gloria Steinem es hacerlo de una de las mujeres que ayudó a redefinir el papel del feminismo en el siglo XX. Nacida en Toledo (Ohio) en 1934, su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas y por los problemas de salud mental de su madre, una experiencia que más adelante reconocería como fundamental para entender las desigualdades que sufrían muchas mujeres.
Tras estudiar y viajar durante varios años, especialmente por India, donde conoció movimientos sociales de base y formas de protesta no violenta, comenzó a trabajar como periodista en Nueva York. Allí empezó una carrera que la convertiría en una de las reporteras más reconocidas de su generación.
Uno de los momentos que marcó su trayectoria llegó en 1963, cuando se infiltró como "conejita" en un club Playboy para investigar las condiciones laborales de las trabajadoras. El reportaje, titulado A Bunny's Tale, reveló situaciones de discriminación y explotación que hasta entonces apenas habían sido denunciadas públicamente. Aquella investigación la situó en el mapa del periodismo estadounidense y demostró que la información podía ser una poderosa herramienta de transformación social.
La mujer detrás de la revista Ms.
A principios de los años 70, Steinem dio uno de los pasos más importantes de su carrera al participar en la creación de Ms., una revista que acabaría convirtiéndose en un símbolo del feminismo moderno. La publicación abordaba asuntos que hasta entonces apenas tenían espacio en los medios tradicionales, como la discriminación laboral, la violencia machista, la conciliación o el derecho al aborto.
La periodista también fue una de las fundadoras del National Women's Political Caucus, una organización destinada a aumentar la representación femenina en la política estadounidense. Desde entonces, participó en campañas, manifestaciones, debates y conferencias que contribuyeron a impulsar reformas y cambios sociales dentro y fuera de Estados Unidos.
Su activismo la llevó a pronunciarse a favor de causas como la igualdad salarial, los derechos reproductivos, el matrimonio igualitario o la lucha contra la violencia hacia las mujeres. A menudo también se enfrentó a fuertes críticas y ataques por sus posiciones, algo que nunca la hizo apartarse de sus convicciones.
Un legado que sigue vigente
Aunque muchas de las generaciones más jóvenes quizá no conozcan en profundidad su nombre, gran parte de los debates actuales sobre igualdad tienen relación directa con las luchas que Gloria Steinem ayudó a impulsar hace más de medio siglo. Su capacidad para conectar el periodismo con el activismo la convirtió en una figura única dentro de los movimientos sociales del siglo XX.
En los últimos años, la escritora continuó publicando libros, participando en encuentros y organizando los llamados Talking Circles, espacios de conversación en los que reunía a activistas, escritoras y personas comprometidas con la justicia social. Según destacó su fundación, dedicó esta última etapa de su vida a dos de sus grandes pasiones: escribir y compartir ideas con los demás.
