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El aire que respiras puede estar matándote: por qué hoy importa más que nunca el Día del Aire Limpio

Este 7 de septiembre se celebra el Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul, una fecha que Naciones Unidas creó para recordar que la contaminación atmosférica sigue siendo una de las mayores amenazas para la salud y el medio ambiente.

Hoy se celebra el Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul. / Lisa Wiltse

Respirar es algo tan automático que pocas veces pensamos en lo que estamos introduciendo en nuestro cuerpo cada vez que tomamos aire. Sin embargo, ese aire puede contener partículas y gases capaces de llegar hasta los pulmones y pasar al torrente sanguíneo. La contaminación atmosférica es responsable de alrededor de siete millones de muertes prematuras cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido principalmente a enfermedades cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer.

El problema afecta a prácticamente todo el planeta

La cifra ayuda a entender por qué Naciones Unidas decidió establecer este día en 2019. No se trata únicamente de recordar que algunas ciudades tienen problemas de contaminación, sino de poner el foco en un problema que afecta a prácticamente todo el planeta. De hecho, el PNUMA (el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) señala que en 2023 el 99% de la población mundial vivía en lugares que no cumplían las recomendaciones más estrictas de calidad del aire de la OMS.

Un problema invisible

Uno de los principales problemas de la contaminación atmosférica es precisamente que muchas veces resulta invisible. Las partículas finas PM2,5, por ejemplo, son tan pequeñas que pueden penetrar profundamente en los pulmones y llegar al sistema circulatorio. Junto a ellas, contaminantes como el dióxido de nitrógeno, el ozono troposférico, el dióxido de azufre o el monóxido de carbono pueden provocar o agravar enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

La contaminación mata a millones de personas cada año. / Lourdes Balduque

Las fuentes de esta contaminación son muy diversas. El tráfico, las centrales y otras instalaciones energéticas, determinadas actividades industriales, la agricultura, la quema de residuos, los incendios forestales o algunos sistemas de calefacción y cocina contribuyen a empeorar la calidad del aire. Eso significa que no estamos ante un problema exclusivamente urbano ni que pueda solucionarse con una única medida: las causas están repartidas entre muchos sectores de la economía y de nuestra vida cotidiana.

Además, limpiar el aire y combatir el cambio climático son objetivos mucho más relacionados de lo que podría parecer. Algunos contaminantes atmosféricos también contribuyen al calentamiento global. El metano, el carbono negro y el ozono troposférico, entre otros, forman parte de los llamados contaminantes climáticos de vida corta. Reducir sus emisiones puede mejorar la calidad del aire y frenar el calentamiento a corto plazo, aunque sin sustituir la necesidad de reducir también el CO₂.

Reivindicar este día significa también recordar que existen soluciones

La contaminación tampoco termina cuando desaparece de nuestros pulmones. El ozono troposférico puede perjudicar el crecimiento de los cultivos y de los bosques, mientras que otros contaminantes afectan a los ecosistemas y a la biodiversidad. Por eso, mejorar la calidad del aire tiene beneficios que van mucho más allá de la salud humana: también protege los alimentos que producimos y los ecosistemas de los que dependemos.

Por todo ello, reivindicar este día significa también recordar que existen soluciones. Mejorar el transporte público, reducir la dependencia de los combustibles fósiles, impulsar las energías limpias, controlar las emisiones industriales, evitar determinadas quemas y diseñar ciudades que permitan desplazarse sin depender tanto del coche son algunas de las medidas capaces de reducir la contaminación. Y hay una ventaja frente a otros problemas ambientales: algunas mejoras en la calidad del aire pueden notarse relativamente rápido cuando disminuyen las emisiones de determinados contaminantes.

El Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul sirve, por tanto, para poner nombre a algo que damos por hecho hasta que deja de serlo. Un cielo azul no es solamente una imagen bonita: es también el resultado de unas condiciones atmosféricas que permiten respirar con menos riesgo. En un planeta donde millones de personas siguen expuestas a niveles perjudiciales de contaminación, recordar cada 7 de septiembre que el aire limpio no debería ser un privilegio, sino una condición básica para vivir sigue siendo más necesario que nunca.