Muere Peter Max a los 88 años, el artista que retrató a Jimi Hendrix o Taylor Swift y recibió la llamada de John Lennon para ‘Yellow Submarine’
Adiós a un icono de la cultura popular

Peter Max, en su estudio de Nueva York. / Neville Elder
La cultura popular pierde a una de sus figuras más reconocibles. El artista Peter Max, referente absoluto del arte psicodélico y una de las imágenes visuales más asociadas a la contracultura estadounidense de los años 60, ha fallecido a los 88 años, según confirmó su familia. El creador, que llevaba años alejado de la vida pública debido a problemas de salud relacionados con una demencia avanzada, deja tras de sí una obra que trascendió museos y galerías para instalarse en el imaginario colectivo de varias generaciones.
"Recordaremos su extraordinaria creatividad, su calidez humana, su curiosidad y su manera de ver la belleza y las posibilidades en todas partes", compartió su hijo Adam Max en un comunicado a ABC News.
Hablar de Peter Max es hablar de colores imposibles, formas cósmicas y optimismo visual. Sus composiciones, repletas de tonos fluorescentes, planetas, flores y figuras de apariencia casi onírica, se convirtieron en una de las señas de identidad del movimiento cultural que marcó la segunda mitad de los años 60.
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Aunque muchas veces se le encuadró dentro del pop art, su lenguaje artístico desarrolló una personalidad propia. Mientras otros creadores retrataban el consumismo o la cultura de masas, Max apostó por una estética más espiritual y psicodélica, inspirada en viajes, corrientes orientales y una mirada optimista del futuro.
Su influencia fue tan grande que sus ilustraciones acabaron decorando desde dormitorios universitarios hasta objetos cotidianos. Durante años, sus obras estuvieron presentes en pósteres, ropa, accesorios y campañas publicitarias, convirtiéndose en un fenómeno cultural que trascendió el circuito artístico tradicional.
De Berlín a Nueva York: una vida marcada por el viaje
Peter Max nació en Berlín en 1937 bajo el nombre de Peter Max Finkelstein. Su familia judía abandonó Alemania cuando era apenas un bebé para escapar de la persecución nazi. Antes de establecerse definitivamente en Estados Unidos, vivió junto a sus padres en lugares tan diversos como Shanghái, Israel o París.
Aquella infancia itinerante dejó una huella profunda en su manera de entender el mundo y en su imaginario creativo. A los 16 años llegó a Nueva York, ciudad en la que terminaría desarrollando su carrera artística. Allí se formó en instituciones como la Art Students League, Pratt Institute y la School of Visual Arts, antes de abrir un estudio de diseño gráfico a comienzos de los años 60.
Su talento llamó rápidamente la atención de agencias de publicidad y medios de comunicación. Sin embargo, el salto definitivo llegaría cuando su particular estilo comenzó a conectar con una juventud que buscaba nuevas formas de expresión artística y cultural.
Un artista convertido en símbolo pop
Pocos creadores lograron llevar su obra a tantos ámbitos distintos como Peter Max. Fue artista oficial de eventos de enorme repercusión internacional, incluidos los Juegos Olímpicos, la Super Bowl, la Indy 500, el Mundial de fútbol o las Series Mundiales de béisbol. También vio sus diseños reproducidos en sellos, aeronaves e incluso barcos de crucero.
A lo largo de su carrera retrató a numerosas personalidades de la cultura y la política. Entre sus trabajos más conocidos figuran retratos de presidentes estadounidenses y estrellas de la música de distintas generaciones.
Su conexión con el universo musical fue especialmente estrecha. Mantuvo relación con artistas fundamentales del rock y realizó retratos de figuras como Jimi Hendrix, The Beatles, Mick Jagger o Taylor Swift, demostrando una capacidad poco común para adaptarse a diferentes épocas sin perder su identidad visual.

Peter Max y Cyndi Lauper, en Nueva York, en 1990. / Vinnie Zuffante

Peter Max y Cyndi Lauper, en Nueva York, en 1990. / Vinnie Zuffante
La oportunidad perdida de trabajar con The Beatles
Pocos saben que Peter Max estuvo a punto de dejar su huella en una de las películas más icónicas de la historia de la música. A finales de los años 60, John Lennon contactó con el artista para proponerle participar en el desarrollo visual de Yellow Submarine, la cinta animada inspirada en el universo de The Beatles. Sin embargo, el proyecto exigía permanecer en Europa durante muchos meses, algo que Max no estaba dispuesto a asumir en aquel momento. Finalmente rechazó la propuesta y recomendó al ilustrador Heinz Edelmann, que acabaría convirtiéndose en el responsable de la estética definitiva de la película.
Aunque nunca formó parte oficialmente del largometraje, el vínculo entre el artista y la banda británica fue estrecho durante décadas. El universo visual creado por Max compartía muchos elementos con la psicodelia que marcó la etapa más experimental de The Beatles: explosiones de color, referencias cósmicas y una visión optimista y casi utópica del mundo. No es casualidad que muchos aficionados hayan asociado siempre sus obras con el imaginario musical de finales de los sesenta.

Peter Max junto a su serie de retratos a Paul McCartney, en su estudio de Nueva York, en 2012. / Simon Russell

Peter Max junto a su serie de retratos a Paul McCartney, en su estudio de Nueva York, en 2012. / Simon Russell
De Jimi Hendrix a Taylor Swift: los retratos de una leyenda
A lo largo de más de seis décadas de carrera, Peter Max convirtió su particular universo de colores eléctricos en el retrato de algunos de los nombres más importantes de la cultura popular. Su obra no solo definió visualmente la psicodelia de finales de los años 60, sino que también encontró un lugar privilegiado en el mundo de la música, donde inmortalizó a artistas de diferentes generaciones.
Entre los músicos que pasaron por sus pinceles figuran leyendas como Jimi Hendrix, Mick Jagger, The Beatles, Steven Tyler o Grateful Dead. Décadas después, lejos de quedarse anclado en el pasado, Max siguió ampliando su galería de iconos con rostros contemporáneos como el de Taylor Swift, demostrando que su arte era capaz de dialogar con distintas épocas sin perder su esencia.
Su estrecha relación con el universo musical también se reflejó en portadas de discos y colaboraciones vinculadas a algunos de los artistas más influyentes del último medio siglo como Aretha Franklin, Yes o Badfinger. Para muchos, sus colores vibrantes y sus composiciones cósmicas acabaron convirtiéndose en el equivalente visual de la libertad creativa que representó el rock de finales del siglo XX.

Phil Collins y Peter Max, en una de sus exposiciones en 1991. / Ron Galella, Ltd.

Phil Collins y Peter Max, en una de sus exposiciones en 1991. / Ron Galella, Ltd.
Con el paso de las décadas, Peter Max dejó de ser únicamente un artista para convertirse en un icono de la cultura popular estadounidense. Su obra sintetizó como pocas el espíritu de una época marcada por la búsqueda de libertad, creatividad y cambio social.















