60 años de la llegada de Jimi Hendrix a Londres: aterrizó con 40 dólares y seis meses después era una estrella
Chas Chandler llevó a Inglaterra a un guitarrista prácticamente desconocido y aquel viaje terminó poniendo patas arriba el rock británico

Jimi Hendrix: sesenta años de su llegada a Londres para convertirse en leyenda. / Universal History Archive
En el control de inmigración de Heathrow no parecían demasiado impresionados con el pasajero. Aquel estadounidense de 23 años aterrizaba sin permiso de trabajo, sin demasiados papeles que justificaran qué pretendía hacer en Inglaterra y con apenas 40 dólares en el bolsillo. Las autoridades lo retuvieron durante horas y llegaron a plantearse devolverlo a Nueva York; finalmente aceptaron las explicaciones de Chas Chandler, el antiguo bajista de The Animals que lo acompañaba y que aseguraba que aquel muchacho venía a Londres para abrirse camino como músico. El 24 de septiembre de 1966, hace ahora 60 años, Jimi Hendrix entró en Reino Unido. Cuando regresara a Estados Unidos al año siguiente, ya no sería un desconocido.
Había nacido en Seattle y recorrido el circuito de rhythm and blues trabajando como guitarrista para artistas como The Isley Brothers, Little Richard o Ike & Tina Turner. Era el hombre situado unos pasos detrás de la estrella, obligado a tocar repertorios bastante rígidos cuando su imaginación pedía exactamente lo contrario. En 1966 formó Jimmy James and the Blue Flames y empezó a actuar en Greenwich Village, especialmente en el Café Wha?; allí apareció Chas Chandler.
Chandler estaba terminando su etapa con The Animals y quería convertirse en representante y productor. Linda Keith, entonces pareja de Keith Richards, le había hablado de aquel guitarrista extraordinario que tocaba en el Village. Chandler fue a verlo y quedó particularmente impresionado por su interpretación de "Hey Joe", la canción que inmediatamente imaginó como posible single. Le ofreció marcharse a Inglaterra y Hendrix puso sobre la mesa una condición bastante simpática: quería conocer a Eric Clapton y Jeff Beck. Chandler podía conseguirlo. Trato hecho.
LOS40 Classic
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Durante el vuelo comenzó incluso la construcción del personaje. Jimmy James pasaría a presentarse como Jimi Hendrix. Poco después de aterrizar telefoneó a su padre para comunicarle las novedades: estaba en Inglaterra, había conocido a unas personas que iban a convertirlo en una estrella y ahora su nombre se escribía J-I-M-I.
Londres era entonces probablemente el mejor lugar del mundo al que podía haber llegado un guitarrista como él. The Beatles acababan de publicar Revolver, Cream reunían a Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker, The Who estaban redefiniendo la violencia escénica y músicos británicos que habían crecido venerando el blues estadounidense se habían convertido en estrellas. Hendrix traía precisamente aquello que todos ellos habían estudiado, pero lo tocaba de una manera que parecía llegada del futuro. Chandler entendió rápidamente que la mejor campaña publicitaria consistía simplemente en ponerlo delante de otros músicos.
A los pocos días comenzó a circular por los clubes. El 1 de octubre consiguió cumplir una de las promesas que le habían llevado a Londres: Cream actuaban en el Regent Street Polytechnic y Hendrix pidió subir a tocar con ellos. Eric Clapton aceptó. Jimi atacó "Killing floor", de Howlin' Wolf, a una velocidad endiablada. Clapton, que conocía perfectamente la dificultad de aquella pieza, abandonó momentáneamente el escenario y fue a buscar a Chandler. Su reacción, según el recuerdo de quienes estaban allí, fue preguntarle por qué demonios no le había advertido de que Hendrix era tan bueno.

La noticia corrió con una rapidez extraordinaria. Pete Townshend, Jeff Beck, Brian Jones, Mick Jagger, Paul McCartney y otros miembros de la aristocracia del rock londinense empezaron a acudir a verlo. Brian Jones llegó a salir emocionado de una actuación en el Bag O'Nails. Lo curioso es que Hendrix todavía no tenía un disco publicado. Primero se convirtió en el secreto mejor guardado de los músicos; después lo descubrió el público.
Faltaba proporcionarle una banda. Chandler encontró al guitarrista Noel Redding, que terminó cambiando las seis cuerdas por el bajo, y al batería Mitch Mitchell. Había nacido The Jimi Hendrix Experience, un trío británico-estadounidense que permitía a Hendrix ocupar todo el espacio que hasta entonces le habían negado sus trabajos como acompañante. Mitchell podía seguir sus cambios y explosiones rítmicas; Redding proporcionaba una base sobre la que aquella guitarra podía incendiarse sin que la canción se viniera abajo.
Todo ocurrió a una velocidad casi ridícula: en octubre The Experience ya actuaban en Francia como teloneros de Johnny Hallyday. En diciembre se publicó "Hey Joe"; a comienzos de 1967 llegaría al número 6 británico. Después aparecieron "Purple haze" y "The wind cries Mary", también éxitos en Reino Unido, mientras Hendrix trabajaba en Are you experienced, un debut que ampliaría de golpe el vocabulario de la guitarra eléctrica. Feedback, distorsión, wah-wah, efectos de estudio y una manera física de relacionarse con el instrumento convivían con blues, psicodelia, soul y canciones de una delicadeza que desmontaban la caricatura del guitarrista incendiario.
Cuando regresó en junio de 1967 para actuar en el Monterey International Pop Festival, en Estados Unidos, ya llevaba detrás la reputación adquirida en Londres. Allí protagonizó una de las actuaciones fundamentales de su carrera y terminó incendiando su Stratocaster durante "Wild thing", una imagen que recorrió el mundo. Apenas nueve meses separaban al joven retenido en Heathrow porque las autoridades no tenían demasiado claro qué venía a hacer de la superestrella que arrodillaba su guitarra en llamas ante el público de California.
Londres no creó el talento de Hendrix. Cuando llegó ya llevaba años tocando, viajando, acompañando a otros músicos y desarrollando una técnica extraordinariamente personal. Lo que Londres le proporcionó fue el contexto que Estados Unidos todavía no había sabido ofrecerle: un representante que comprendió su potencial, una banda construida alrededor de su guitarra, estudios donde experimentar y una comunidad musical que reaccionó ante él con asombro en lugar de pedirle que permaneciera discretamente detrás del cantante.
Por eso aquel aterrizaje del 24 de septiembre de 1966 resulta mucho más importante que un simple cambio de domicilio: Hendrix llegó con una maleta, unos cuantos dólares y la promesa de conocer a Eric Clapton. Seis meses después, Clapton, Townshend, McCartney, Beck y media escena británica ya sabían perfectamente quién era él. Y el público, claro.













