Han clonado Photoshop y el resto de apps de Adobe y son gratuitas: ¿qué es ArtCraft?

Un desarrollador independiente se apoya en modelos de inteligencia artificial para clonar la suite de Adobe desde cero. Analizamos qué ofrece esta alternativa gratuita, cómo se construyó y por qué supone un cambio de paradigma frente a los precios de Creative Cloud.

ArtCraft

Durante años se ha repetido la misma promesa: la inteligencia artificial transformará la forma en que trabajamos. Sin embargo, para la mayoría de creativos, esa revolución se había limitado a filtros generativos o herramientas automáticas que muchas veces sabían a poco. El verdadero terremoto acaba de llegar desde un ángulo muy distinto: no usando la IA para crear imágenes, sino para programar software completo a una velocidad nunca vista.

El ingeniero de software Brandon Thomas ha presentado ArtCraft (disponible en getartcraft.com), una suite de código abierto que replica de forma directa las herramientas esenciales de Adobe Creative Cloud. Lo fascinante no es solo el resultado, sino cómo se ha gestado.

Lejos de requerir un equipo de decenas de ingenieros durante una década, el proyecto es el ejemplo más radical hasta la fecha de 'vibe coding': un único desarrollador actuando como arquitecto y director de orquesta, apoyándose intensivamente en modelos avanzados de lenguaje (como Claude de Anthropic) para generar algoritmos matemáticos, decodificadores de archivos y estructuras completas en tiempo récord.

Para el usuario de a pie, el impacto de este hito es inmediato. Mientras que acceder al ecosistema oficial de Adobe exige pasar por un modelo de suscripción que oscila entre los 15 y los 80 euros mensuales por la suite completa (superando con holgura los 700 euros al año), ArtCraft llega bajo una filosofía diametralmente opuesta: cero euros, sin registros, sin ataduras a la nube y para siempre. Para estudiantes, aficionados o creadores independientes que no pueden justificar semejante peaje mensual, la aparición de un clon funcional y gratuito cambia por completo las reglas del juego.

Adobe vs. ArtCraft

El catálogo: una réplica disciplina por disciplina

Lejos de conformarse con un editor fotográfico sencillo, ArtCraft ha diseñado un ecosistema dividido por especialidades creativas que ya cuenta con versiones descargables para Windows, macOS y Linux.

El buque insignia es PhotoCraft, el clon directo de Photoshop, que llega preparado para gestionar capas, máscaras de recorte, curvas de tono y atajos universales. A su lado se sitúa LightCraft, pensado como relevo de Lightroom para organizar bibliotecas fotográficas y procesar negativos digitales. En el apartado audiovisual, la suite propone FilmCraft para el montaje de vídeo no lineal y EffectsCraft para la composición gráfica y efectos en movimiento, emulando a Premiere Pro y After Effects respectivamente. La baraja se completa con VectorCraft, centrado en la ilustración mediante curvas Bézier al más puro estilo Illustrator.

Creado en "Rust": ¿Qué significa?

En la documentación técnica y en la web del proyecto destaca de forma constante una palabra clave: Rust. Lejos de tratarse de simple palabrería para programadores, la elección de este lenguaje de programación moderno es el cimiento técnico que hace viable una obra de esta magnitud.

A diferencia de lenguajes como JavaScript o Python, que necesitan un intérprete intermedio y consumen muchos más recursos, Rust compila directamente a código máquina, hablando de tú a tú con el procesador con una velocidad equiparable a la de C o C++. Esa rapidez bruta es indispensable cuando se trata de mover lienzos con decenas de capas pesadas o timelines de vídeo en alta resolución.

A ello se suma una gestión de la memoria extremadamente rigurosa: el propio lenguaje impide que se produzcan las habituales fugas de memoria o cierres inesperados que tanto abundan en programas complejos, garantizando una estabilidad estructural notable. Además, Rust destaca por su capacidad para exprimir todos los núcleos del procesador al mismo tiempo sin que los hilos de cálculo se pisen entre sí, y permite exportar ese mismo código tanto a ejecutables de escritorio como a WebAssembly, abriendo la puerta a usar estas mismas herramientas pesadas dentro de un simple navegador web.

Detrás de este desarrollo masivo se encuentra también el fenómeno del vibe coding asistido por inteligencia artificial. El autor del proyecto se ha apoyado en modelos lingüísticos avanzados para acelerar la escritura de miles de líneas de código repetitivo, resolver algoritmos matemáticos de color y generar interfaces funcionales en apenas unas semanas, un trabajo que históricamente habría exigido años a un estudio entero.

ArtCraft

La experiencia real: virtudes sorprendentes y carencias evidentes

Sobre el terreno, la primera toma de contacto con programas como PhotoCraft impresiona por su familiaridad. La curva de aprendizaje es prácticamente nula, ya que la disposición de los paneles, la jerarquía de los menús y los atajos de teclado clave están calcados en más de un noventa por ciento. Además, sorprende su capacidad para importar archivos nativos .psd respetando capas complejas, modos de fusión y texto editable, complementado con un módulo de revelado RAW bastante capaz que incluye ajustes de rango dinámico, exposición, textura y curvas HSL.

No obstante, el programa todavía delata su condición de versión preliminar en cuanto se le exige precisión profesional:

  • Latencia en el trazado: La aceleración gráfica por GPU aún no está tan pulida como la de Adobe tras décadas de optimización, lo que provoca tirones y pequeños retrasos al pintar con pinceles o realizar retoques de luces y sombras (dodge and burn).
  • Deformaciones toscas: La herramienta Licuar (Liquify) genera evidentes artefactos visuales, pérdida de nitidez y bordes dentados al trabajar de cerca sobre las imágenes.
  • Recorte automático impreciso: Aunque las selecciones puntuales de objetos responden con cierta soltura, la detección automática de sujetos mediante IA todavía confunde fondos contrastados y elementos finos.
  • Aislamiento de extensiones: Por el momento no existe compatibilidad para importar acciones automatizadas estándar (.atn) ni para cargar plugins de terceros indispensables en estudios de postproducción.

La conclusión para el usuario de a pie

En su estado actual, ArtCraft no está preparado para sustituir de la noche a la mañana el flujo de trabajo de una agencia de publicidad o un estudio de posproducción con entregas críticas diarias. Sus asperezas en el rendimiento fino y la falta de soporte para extensiones profesionales siguen pesando demasiado.

Sin embargo, como alternativa doméstica, académica o de iniciación, supone un hito mayúsculo. Cualquier usuario que necesite retocar imágenes, abrir documentos PSD o diseñar piezas gráficas sin dejarse entre 15 y 80 euros al mes tiene ante sí una propuesta funcional y libre de cuotas. Si la comunidad de código abierto decide respaldar el proyecto y depurar sus puntos flacos, el monopolio de Adobe podría enfrentarse a su desafío más incómodo en décadas.