20 años de 'El tren de los momentos': cuando Alejandro Sanz se rodeó de estrellas para hacer su disco más libre
Alicia Keys, Shakira, Juanes y Calle 13 participaron en un álbum que llevó al músico madrileño de nuevo al número uno en España

Alejandro Sanz durante la presentación de "El tren de los momentos" en Madrid. / Eduardo Parra
Nueva York, Miami y La Habana se cruzan en las canciones de El tren de los momentos, un disco que parece construido con recuerdos de viajes, conversaciones entre músicos y emociones que Alejandro Sanz necesitaba poner en orden. Después de haber llevado el pop español a territorios comerciales impensables, el cantante decidió rodearse de amigos, abrir las puertas del estudio y dejar que las canciones respiraran con una libertad poco habitual en una estrella de su dimensión. Hace veinte años apareció aquel álbum, que debutó directamente en el número uno de ventas en España y confirmó que Sanz seguía encontrando maneras de sorprender cuando parecía que ya había conquistado casi todo.
Su anterior trabajo de estudio, No es lo mismo (2003), había marcado una ruptura con la sofisticación romántica de El alma al aire. Allí había introducido una mayor presencia del flamenco, el funk y los ritmos afroamericanos, con letras que también se permitían mirar hacia asuntos sociales. El tren de los momentos prolongó aquella inquietud, aunque con una atmósfera más íntima y una notable presencia de invitados, entre ellos artistas que pertenecían a mundos musicales aparentemente alejados del suyo.
La colaboración más importante, al menos en términos populares, fue la de Shakira en “Te lo agradezco, pero no”. Ambos habían trabajado juntos en “La tortura”, uno de los grandes éxitos internacionales de 2005, y su química musical era demasiado evidente como para dejarla en una sola canción. Esta vez el protagonismo correspondía a Sanz y la historia era distinta: una relación desgastada, el orgullo de quien intenta marcharse y una despedida en la que todavía quedan demasiadas cosas por resolver. Las dos voces se cruzaban con una naturalidad que convertía el diálogo en algo cercano a una discusión sentimental.
LOS40 Classic
LOS40 Classic
“Te lo agradezco, pero no” alcanzó el número uno de LOS40 en febrero de 2007, prolongando una relación extraordinaria entre Alejandro Sanz y la lista. La canción terminó convirtiéndose en uno de los grandes recuerdos de aquel álbum, ayudada también por un videoclip que continuaba la historia visual iniciada con “A la primera persona”, el primer sencillo del disco.
El álbum nació, además, de un procedimiento creativo poco habitual incluso para su autor. Buena parte de las canciones se grabaron en El Coraje, el estudio que Sanz había instalado en su casa de Miami, donde trabajó junto al músico cubano Lulo Pérez. En lugar de llegar con las composiciones completamente escritas, comenzó improvisando sobre bases rítmicas, pianos y guitarras, dejando que melodías y palabras aparecieran juntas. Según explicaría entonces, había ocasiones en las que grababa quince minutos seguidos de improvisación porque confiaba en que una canción surgida espontáneamente podía llegar ya prácticamente terminada.

Detrás de esa búsqueda había también circunstancias personales difíciles. La muerte de su padre y la ruptura de su matrimonio con Jaydy Michel formaban parte de un periodo emocionalmente complejo que inevitablemente encontraba algún reflejo en las letras. Sanz evitaba presentar las canciones como confesiones literales, pero reconocía que las experiencias vividas terminaban alimentando su escritura. Por eso “A la primera persona”, “Enséñame tus manos” o “En la planta de tus pies” tenían una intensidad sentimental que convivía con arreglos más abiertos al flamenco, el soul y los ritmos latinoamericanos.
El carácter colectivo del disco se apreciaba especialmente en “La peleíta”, donde coincidían Juanes y Calle 13, mientras Antonio Carmona aportaba otra conexión con las raíces flamencas del músico. Sanz se resistía a considerar a sus invitados simples acompañantes: prefería imaginar que cada uno contribuía a conducir aquel tren. Incluso su hija Manuela, entonces una niña, terminó apareciendo con su violín en “Se molestan”, en una grabación realizada sin que ella supiera que acabaría formando parte del álbum.
La respuesta comercial fue inmediata. El tren de los momentos debutó en el número uno de ventas en España, posición que también alcanzó en México, Argentina y Colombia durante su primera semana. En nuestro país consiguió rápidamente el Disco de Platino, confirmando que el público seguía acompañando a Sanz incluso cuando se alejaba de las fórmulas más previsibles.
Aquel disco retrata a un Alejandro Sanz que había aprendido a convivir con el éxito sin renunciar a experimentar, aunque continuara encontrando sus mejores argumentos en la emoción de una voz, una melodía y una historia de amor que se resiste a terminar. “Te lo agradezco, pero no” resumía bien esa mezcla de orgullo, fragilidad y complicidad musical; veinte años después, sigue siendo una de las estaciones más reconocibles de aquel tren.













