Los nuevos altavoces de CMF sorprenden en foto y conquistan en persona
Pequeños pero matones y mucho más bonitos de lo que cabía imaginar.

CMF Speaker / Luis J. Merino
Nothing, a través de su submarca CMF, ha dado finalmente el salto al terreno del audio portátil de sobremesa. Lo hace con una pareja que huye de las formas cilíndricas convencionales: el CMF Speaker S (59 €) y el CMF Speaker M (99 €).
Tras manipularlos y ponerlos a prueba en distintos escenarios acústicos, queda claro que estamos ante dos de los dispositivos más singulares del año en su rango de precio, aunque con ciertas decisiones funcionales que conviene analizar en detalle.
Diseño y construcción: la consagración del tetrabrick modular
En fotografía, la silueta inspirada deliberadamente en un cartón de leche puede generar cierto escepticismo inicial. Sin embargo, en persona el formato gana enteros de inmediato. Tiene una presencia gráfica que rompe de lleno con la monotonía de los altavoces de tela o rejillas metálicas neutras.
LOS40
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CMF Speaker M / Luis J. Merino

CMF Speaker M / Luis J. Merino
El chasis recurre a un plástico mate sobresaliente, con un tacto suave y sedoso que recuerda casi a la goma, transmitiendo solidez y durabilidad sin renunciar a una certificación IP68 frente a polvo y agua. La ergonomía de transporte está perfectamente integrada en la geometría: el hueco superior en el Speaker S y el asa funcional en el Speaker M facilitan moverlos de una estancia a otra con total comodidad.
Pero la faceta más rompedora reside en la modularidad y el guiño a la cultura maker. Nothing no solo ofrece frontales y botones o diales intercambiables, sino que ha liberado los diagramas 3D para que la propia comunidad pueda modelar e imprimir sus propios frontales. Es una apuesta por la personalización que prácticamente carece de precedentes en marcas de gran consumo a esta escala de precio.

CMF Speaker M y Speaker S / Luis J. Merino

CMF Speaker M y Speaker S / Luis J. Merino
Rendimiento sonoro: tamaño compacto frente a músculo para el salón
Aunque ambos comparten lenguaje visual, sus planteamientos acústicos apuntan a espacios y usos muy distintos.
El CMF Speaker S monta un transductor de rango completo de 45 mm asistido por dos radiadores pasivos, entregando 10 W RMS en un rango de 70 Hz a 20.000 Hz. En la práctica suena francamente bien, con claridad tímbrica y un perfil equilibrado que resulta más que suficiente para ambientar una habitación pequeña o un despacho de trabajo acompañando la jornada sin distorsión.

CMF Speaker S / Luis J. Merino

CMF Speaker S / Luis J. Merino
El CMF Speaker M da un salto mayúsculo en escala acústica gracias a una arquitectura de dos vías compuesta por un woofer dedicado de 70 mm con 25 W y un tweeter de 16 mm con 10 W, alcanzando 35 W RMS y bajando hasta los 60 Hz. Su sonido impresiona. Tiene volumen y cuerpo suficientes para llenar un salón grande con graves de peso y buena definición en frecuencias medias y agudas. Puede competir de tú a tú con modelos de estantería consolidados como los Marshall compactos, pero con una estética mucho más fresca y un precio sensiblemente menor.

CMF Speaker M / Luis J. Merino

CMF Speaker M / Luis J. Merino
Conectividad y uso real: audio por USB-C y gestión del Bluetooth
Ambos altavoces integran Bluetooth 6.0, compatibilidad con códec LC3 y Auracast para enlace múltiple, emparejamiento rápido y una batería que alcanza hasta 18 horas de reproducción. Además, ofrecen la interesante posibilidad de utilizarlos conectados mediante cable USB-C (no incluido en la caja) a un ordenador o teléfono para transmitir audio digital sin pérdidas con baja latencia.

CMF Speaker S / Luis J. Merino

CMF Speaker S / Luis J. Merino
El comportamiento del puerto USB-C presenta una particularidad clave en el uso diario: la conexión física por cable no inhabilita el módulo Bluetooth. En muchos equipos del mercado, conectar una fuente cableada bloquea automáticamente la señal inalámbrica. Aquí eso no ocurre, por lo que si un teléfono empareja y reclama la conexión por Bluetooth, el altavoz pasa a reproducir esa señal y deja de sonar por USB-C. No existe una opción en el dispositivo para desconectar o apagar por completo el módulo Bluetooth si el usuario prefiere operar de forma estrictamente cableada.
La ausencia de la entrada analógica
Vivimos en un mercado donde la conectividad inalámbrica ha ganado la partida al cable tradicional, pero en altavoces pensados también como elementos fijos para lucir en despachos o salones, prescindir de una toma minijack de 3,5 mm me sigue pareciendo una oportunidad perdida.
Todavía existen numerosos usuarios y equipos analógicos que dependen de este estándar físico. Es una lástima que se renuncie a una vía tan directa y libre de interferencias que, combinada con la desconexión del inalámbrico, habría redondeado su faceta como altavoz de sobremesa.

CMF Speaker M / Luis J. Merino

CMF Speaker M / Luis J. Merino
Tanto el CMF Speaker S como el Speaker M son productos con un magnetismo indudable. Por diseño, calidad de acabados y rendimiento acústico en relación con su coste, destacan como dos de las propuestas más atractivas del mercado actual. Lucen de forma espectacular en cualquier estancia y llaman la atención como piezas de diseño industrial contemporáneo.
El Speaker S resuelve con solvencia el audio personal y transportable, mientras que el Speaker M sorprende por potencia y cuerpo en estancias grandes. Sus únicas sombras derivan de una concepción volcada casi por completo en lo inalámbrico: la ausencia de minijack y la imposibilidad de desactivar el módulo Bluetooth durante la reproducción por USB-C.
Quien no de valor a los cables, encontrará dos altavoces sobresalientes que, además, funcionan como acentos de diseño excepcionales para cualquier estancia.












