Vuelven los casetes y la música de gasolinera: Arde Bogotá, Camela, Alcalá Norte o Barry B se unen a esta tendencia
Lo que antes era casposo, ahora se entiende como un punto de modernidad
'Manufacturas del Club de la Gente Sola', de Arde Bogotá, en formato casete de gasolinera. / Imagen cedida por Repsol
En 2021 Oro Jondo publicaba Dame más gasolina, un libro en el que hacia un viaje por el pasado para recordar ese concepto de música de gasolinera que suena a otros tiempos. Algo que pillaba de lejos a la Generación Z, hasta ahora. Porque sí, señores, los casetes vuelven a esos lugares donde repostamos y que ahora vuelven a ser expositores de la música del momento. Y lo mejor de todo, sin esa pátina de casposidad que se le otorgaba antes.
Como aseguraba este artista multidisciplinar cuando hablábamos con él sobre este tema, esos artistas que se convertían en los reyes de la música de gasolinera “son los que han forjado el imaginario colectivo de la música popular española”.
Música de gasolinera es un nuevo proyecto que reivindica un fenómeno cultural que durante muchos años estuvo ligado a los viajes de carretera. Era habitual subirse al coche y abastecerse de casetes para hacer el trayecto más llevadero con la música de éxito o la de aquellos artistas que no tenían otra manera de darse a conocer. En aquel momento suponían un descubrimiento para muchos de los que compraban estos álbumes en sus gasolineras.
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Vuelven los casetes a las gasolineras
Los más nostálgicos podrán revivir esa forma de consumir música que se aleja tanto de los streams que se imponen hoy en día. Algo más palpable que forma parte de la memoria colectiva de muchos.
Con esa iniciativa, las estaciones de servicio vuelven a recibir esos casetes. Una selección de gasolineras ha puesto a la venta, desde este mismo viernes, estos casetes que ahora llegan a un público nuevo que no lo había vivido antes, pero también reconecta con todos aquellos que en los años 90 lo veían como parte de la cotidianeidad de la época.
El primer casete en llegar a la gasolinera ha sido Manufacturas del Club de la Gente Sola, de Arde Bogotá. Lo bueno de esta época a diferencia de décadas pasadas, es que la compra online está instaurada y también podemos adquirir este formato a través de la web de la petrolera. Eso sí, son ediciones muy limitadas que se agotarán en tiempo record.
Ahora la música española se mira de otra manera
“Hace unos años lo de fuera era lo bueno y lo de aquí no lo mirábamos y venimos de ahí. La crítica o la intelectualidad siempre ha mirado afuera y ahora eso está cambiando”, comentaba Oro Jondo -que ponía como ejemplo a Rosalía o C. Tangana-, sobre el desprestigio que se asoció a los artistas que vendían su música en estos espacios. Y es que la música anglosajona tenía un estatus que costaba otorgarle a la que se hacía en nuestro país.
Eso afortunadamente ha cambiado y ahora se le ha dado a nuestra música el reconocimiento que merecía y el casete vendido en gasolineras es más un símbolo de modernidad. Las nuevas generaciones lo entienden, en su mayoría, como algo cool. Al disco de los de Cartagena se han unido otros artistas como Barry B, Alcalá Norte o los reyes de la música de gasolinera: Camela. Sus nuevos trabajos ahora tienen esta nueva versión.
Muchos de los que compraban los discos de Camela hace unas tres décadas criticaban este tipo de música que se asociaba a artistas de procedencia humilde, aunque en realidad, eso es lo que permitía que muchos se identificaran con ella. “Al final, esta gente humilde que hace música más llana, es música con la que la clase popular -que es la más grande en España- empatiza y con la que se siente identificada porque son historias contadas con un lenguaje que todo el mundo entiende. Camela te cuenta una historia de amor y lo hace de una forma en la que todo el mundo la entiende”, nos comentaba hace cinco años Oro Jondo.
Esas ideas ya no forman parte de esta vuelta de un formato que ahora se entiende como objeto de culto. Eso sí, no todo el mundo dispone de aparatos para disfrutarlo, así que esta iniciativa nos trae también de vuelta los walkmans y actuaciones en gasolineras que ya han podido disfrutar algunos.
