La amenaza de la ultraderecha está a la vuelta de la esquina - Editorial de Juan Luis

Leo y me alarmo. Aún no somos conscientes de lo que puede significar la verdadera alianza planetaria. No como aquella que aplaudiera Leire Pajín, cuando, emocionada hasta la extravagancia, soltó lo de que “iba a ser histórico para el planeta la coincidencia de la presidencia de Obama en EEUU y la de Zapatero aquí”, porque aquello fue una ocurrencia sin más. Lo que asusta de verdad es que lo que sí puede ser histórico para el planeta y no precisamente bueno, es la coincidencia de la presidencia de EEUU en manos de un personaje como Trump y lo que parece ser que cada vez es más posible aquí en Europa, que es la llegada al poder o la importancia que van teniendo los partidos más radicales y ultraderechistas.
Todo hace pensar que en Holanda, Alemania, República Checa, Italia y Francia si no ganan estos partidos, sí, al menos ocupen un amplio espectro dentro de los parlamentos respectivos y yo creo, que quienes gobiernen, si consiguen derrotar en las urnas a estos acaparadores de odios, van a tener que asumir muchos de los presupuestos que estos propugnan, porque es muy difícil gestionar contracorriente. Eso es muy peligroso porque marca la tendencia y más sabiendo que al otro lado del charco, el descerebre ultranacionalista camina sin freno hacia el abismo arrastrando con él cualquier atisbo de sentido común.
Los datos que leo con referencia a las elecciones holandesas son muy desalentadoras y preocupantes, porque la ultraderecha va en cabeza en los sondeos. Ojalá sean tan fiables allí como los del CIS aquí, de verdad que lo deseo con verdaderas ansias, porque si un país que siempre ha sido un ejemplo de tolerancia da la espalda de ese modo al sano juicio y se vuelca en brazos de la intransigencia, mal futuro auguro a Europa. Realmente da miedo y es un miedo palpable, alimentado por el inmovilismo de quienes suponemos los buenos, que llevan ya demasiado tiempo pensando en el propio interés de ellos y sus amigos ricos en vez de en quienes les confiaron sus vidas, que no son otros que los ciudadanos. Así que no hay tiempo que perder: Señores de los partidos buenos dennos motivos para la confianza, vuelvan sus miradas hacia sus pueblos y dejen de poner su foco únicamente en el interés de sus cuentas bancarias y en el beneficio de los que ya se beneficiaron, porque la amenaza está a la vuelta de la esquina y no va a dudar en golpearnos en toda la cara según la doblemos.
LOS40 Classic
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