Pau Dones compartió su filosofía de vida con LOS40

Pau Donés en estado puro, sin pelos en la lengua, sin miramientos y con la honestidad brutal de quien se siente libre

50 años de vida y 20 de carrera dan mucho de sí, sobre todo si se viven con la intensidad de Pau Donés. Hiperactivo y disléxico, ya eran dos ingredientes que, de por sí, abocaban a una infancia complicada en un mundo con demasiadas reglas para alguien que vuela libre. Más aún si, siendo un adolescente, tiene que enfrentarse al suicidio de una madre.

Pero él siempre ha sido de los que se sobreponen y tiran de optimismo, ganas y sueños, bueno, y de una familia unida como una piña.

Tardó en poder dedicarse a aquello para lo que había nacido: la música, la que le calmaba en sus arrebatos de niño. Pero nunca es tarde si la dicha es buena y la suya lo era. Y todo gracias a su cabezonería y su tesón, las que le han hecho seguir sus instintos.

“Desde muy pequeñito me di cuenta de que esto me lo iba a hacer yo y que iba a escuchar poco a los demás”, reconoce, “aunque quizás me equivoqué y en algunos momentos de mi vida tenía que haber escuchado los consejos de depende quién”.

Asegura que la pareja es el cementerio del amor, que es un mal novio pero un gran amigo y la prueba es que se lleva muy bien con sus ex, incluida la madre de su hija Sara, su mejor creación.

No duda en confesar que los ‘coolturetas’ le dan pereza y algunos periodistas, más, que cree firmemente que el poder vuelve imbéciles a muchos políticos, que empezó pronto con las drogas porque cuando era joven “molaba mucho”, que se crio en una familia cristiana pero es ateo…

Pau Donés en estado puro, sin pelos en la lengua, sin miramientos y con la honestidad y brutalidad del que se siente libre. Nos cuenta su vida, sus pensamientos y en definitiva, su filosofía de vida en su primer libro: 50 palos…y sigo soñando.

"Vivir es urgente", decía siempre Pau, que nos dejó el pasado 9 de junio a los 53 años, tras una dura batalla contra el cáncer. Y como no se cansaba de repetir en todo su último periplo, a la enfermedad le dedica sólo cinco minutos al día.

Sabe que la gran repercusión que ha tenido en los medios en los últimos tiempos tiene que ver con la visibilidad que le ha dado al cáncer. Y lo ha hecho por “el tema del sufrimiento porque es una enfermedad que acojona y que hace sufrir mucho a la gente que la tenemos y nuestro entorno y he querido desestigmatizar”, explica. “El cáncer no es igual a muerte, aunque puede serlo, pero es una enfermedad que está ahí y va a estar ahí y va a más y empecemos a aceptar que podemos tenerlo”.

No le importa el por qué, el caso es que tiene claro que lo que tiene que ofrecer tiene la calidad suficiente para que le tengan en cuenta. Hace unos años que algunos le dieron por muerto y él reaccionó con sentido del humor. Publicó un vídeo para todos los que ya le habían mandado al otro barrio. “Pensé que morirse sería algo más chulo”, bromeaba.


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