Rosalía y su concierto en Barcelona: el broche al “mejor año de su vida”

Llegó el día. Rosalía arrancó el sábado en la capital catalana la serie de conciertos únicos que dará en nuestro país en los que colgó el cartel de entradas agotadas en pocas horas

Rosalía

Rosalía  / Rosalía, durante su actuación en el Palau Sant Jordi de Barcelona este 7 de diciembre. / Xavi Torrent/Redferns

El Palau Sant Jordi lleno a rebosar enmudeció tras quedarse a oscuras y medio segundo después un ensordecedor sonido daba la bienvenida a la gran estrella internacional catalana. Rosalía aparecía en el escenario al grito de: ¡Barcelona!

A ritmo de percusión empezó a entonar los primeros versos de Pienso En Tu Mirá, vestida con un body en color rojo, mangas de organza, un pañuelo negro atado en la cintura con un enorme lazo, a modo de fajín, el pelo suelto y todo acompañado de una gran sonrisa de la cantante de Sant Esteve Sesrovires que hizo desgañitar al público con su aparición. Un look muy similar al que lució en su actuación en los pasados Latin Grammy. Rápidamente, con su voz y sus coreografías a medio camino entre el flamenco y el baile urbano se cameló al público barcelonés. Pero, Rosalía estaba tan entusiasmada por actuar en el mítico Palau Sant Jordi que no pudo contener su emoción y no acabó de cantar las últimas notas del tema. Pero no importó, el público lo hizo por ella mientras se secó las lágrimas de alegría.

/ Rosalia, emocionada durante su concierto en casa. / Photo by Xavi Torrent/Redferns

“¡Buenas noches, Barcelona! Estoy muy feliz de estar en mi ciudad. Está tan lleno que es un honor. Muchas Gracias” afirmaba Rosalía en catalán justó después de dejar a todo el mundo boquiabierto con su nueva canción, A Palé. Justó después nos introducía a la parte más flamenca del show con De Madrugá, tema que estrenó en marzo en Argentina a su paso por los festivales americanos.

El espectáculo de la estrella estatal está cargado de simbolismos en sus coreografías, en las que se acompaña en todo momento por un auténtico escuadrón de bailarinas. Rosalía y sus chicas crean composiciones de lo más imponentes y agresivas mediante el baile. Escenas que captan la atención de todos los asistentes desde el primer momento.

El Flamenco me gusta más que todo, más que la pizza

La del Baix Llobregat tuvo palabras de agradecimiento para quien la ilustró en el arte flamenco, así aprovechó para dar las gracias a su maestro, El Chiqui (José Miguel Vizcaya), allí presente, quien, como afirmó, le enseñó todo lo que sabe durante sus siete años de estudios en el Taller de Músics y la ESMUC. Aprovechó ese instante para arrancarse a cantar a capela, solamente acompañada por unas palmas, a las que más tarde se sumaría el Palau Sant Jordi entero, mientras comentaba al público “El Flamenco me gusta más que todo, más que la pizza”.

“La Rosi” hizo que todo el estadio se pusiera en pie al son de Di Mi Nombre, y es que ha demostrado con creces que ha sabido elevar el flamenco y su cultura a otra dimensión, otro nivel donde se cruza con los ritmos urbanos, las palmas, los cantos y el baile de calle.

Rosalia  / Rosalía, durante su concierto en Barcelona. / Xavi Torrent/Redferns

Tras ese momento, uno de los más esperados de la noche. El estadio se había convertido en una fiesta cantando a unísono su éxito en catalán y tras él, su hermano de EP, Dios nos libre del dinero. Era la fiesta de Rosalía y ella lo vivió al cien por cien. Lanzando camiseta o interactuando con el público. Momento de humor en el que la catalana leyó una de las pancartas que alguien había acercado al escenario en la que se podía leer “Ama como Rosalía ama el Baix Llobregat” (su tierra). Entre carcajadas y buenrollismo seguían lloviendo éxitos: Yo X Ti, Tu X Mi, bailes ejecutados al milímetro con su cuerpo de bailarinas. Con Altura donde El Guincho presente en todo momento se dejó lucir interpretando las voces masculinas del éxito de Rosalía.

Entre confesiones, la catalana afirmó estar viviendo el mejor año de su vida. Fue una noche llena de emociones contenidas y mucha alegría. El espectáculo llegaba su fin pero Rosalía todavía tenía ases en la manga: Aute Cuture, un momentazo en el que público cantaba a pleno pulmón, tanto que “Madre mía Rosalía, bájale!” resonó en el estadio en voz del público.

/ Rosalía. / Xavi Torrent/Redferns

De este modo se vivió anoche el primer Palau Sant Jordi de Rosalía. Un show lleno de sentimiento, baila, ritmo, emoción, coreografías, simbolismos, pero sin cambios de vestuario, ni uñas de gel en los stands de merchandising (¡queríamos las uñas de gel de Rosalía!). La cantante catalana se despidió de su primer show como estrella principal con la canción que encendió la mecha a su popularidad mundial: Malamente.


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