Nil Moliner: “Tenemos esta necesidad de ir al psicólogo porque a veces te pierdes emocionalmente”

Publica su primer disco: ‘Bailando la batalla’

Nil Moliner

Nil Moliner publica su primer álbum. / Javier Bragado/Getty Images

Llevamos más de cinco años escuchando a Nil Moliner pero aun así, podemos decir que, hasta ahora, no había publicado ningún disco. En este tiempo nos ha ido regalando temas que nos han ayudado a conocerle y darnos cuenta de que rebosa optimismo.

Y no porque la vida haya sido fácil para él, más bien lo contrario. Pasó unos años muy malos debido a la ansiedad. Pero la música le ayudó a superarla y darse cuenta de las buenas cosas que tenemos para disfrutar de la vida.

Eso sí, junto a esa visión positiva de la vida, hay otra realista que asume que la vida nos da golpes. Lo importante es hacerlos frente y sacar el aprendizaje que nos aportan.

Esa visión de la vida es la que recoge en su debut: Bailando la batalla, un disco que publica este viernes y que supone un soplo de aire fresco entre tanto urban. Combina la fiesta con la reflexión y nos demuestra que la vida tiene muchos colores.

Rayden, David Otero o Dani Fernández han colaborado con él y lo consideran un amigo y es que, después de charlar un rato con él, uno entiende por qué todos ellos tienen bonitas palabras hacia él. Tiene esa energía que transmite humanidad, esa que a veces tanto se echa en falta, como bien reflexiona él mismo.

Aunque llevamos tiempo escuchándote podemos decir que debutas con tu primer álbum, ¿qué se siente?

Es raro y bonito a la vez. Tenía muchas ganas, después de tanto tiempo sacando singles, tener todo recopilado en un cd, que el otro día lo vi, es como ‘ohhh, qué bonito, es precioso’.

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Salvo cuatro canciones, el resto ya las conocemos, así es difícil sentir este trabajo como algo nuevo, ¿no?

Total y me obligué un poco porque hace mucho tiempo que estaban grabadas las canciones y quería cambiar mil cosas y era como ‘no, Nil, tú sentiste eso, en ese momento, y sentiste que tenías que grabarlo así, intenta no cambiar nada’. Cuesta y algún cambio he hecho, pero pequeño.

Bailando en la batalla, ¿cuál es la tuya?

Mi batalla es la vida. Ante los problemas y las preocupaciones hay que bailar y afrontarlas con humor, es la mejor arma. A veces cuesta, pero creo que es la mejor solución. Bailar con tus miedos y marearlos hasta que se cansen.

Una de tus señas de identidad es el buen rollo que transmites, ¿es tu faceta música o eres así en tu vida en general?

Tengo un entorno muy optimista y es fácil serlo y crecer así. Tanto mi familia como mis amigos siempre hemos afrontado las cosas con optimismo.

¿Cuándo fue la última vez que te pasaste toda la noche bailando?

Alaaaa, me pillas.

Si ya ni te acuerdas, malo…

En fin de año, bailé poco, pero bailé, así de noche. Pero bailo mucho de día en casa, me pongo música y bailo, solo. Mis vecinos deben estar un poco hartos. Y bailo mal, encima.

Eso no me lo creo viendo tus vídeos.

En los vídeos te lo curras más, en casa da igual porque nadie te ve.

“La vida son cicatrices”. Esa es una frase tuya, de una de tus nuevas canciones (Mis cicatrices), ¿mejor asumir que no todo puede ser bueno y que lo importante es seguir?

Tal cual, vamos haciendo y la vida te va marcando cosas. Hay cosas malas que te marcan mucho pero hay que transformarlas y llevarlas hacia las cosas buenas que sucedan después de eso. Estamos marcados de cicatrices, nos pasan cosas que no podemos olvidar o que tampoco hace falta olvidar. Que nos valgan para afrontar otras cosas y aprender.

La idea de que los golpes te hacen más fuerte también está presente, ¿cuál es el que te ha hecho más fuerte a ti?

Tuve una etapa, hace mucho tiempo, de ansiedad, lo pasé muy mal. En esa etapa aprendí muchas cosas, en poco tiempo, sobre disfrutar la vida. Esa actitud optimista se exageró porque lo pasé muy mal durante cuatro años y de ahí salió la canción de Sale el sol. Aprendí muchas cosas, sin saberlo, pasándolo mal. Ese fue mi golpe, el que me ayudó a afrontar la vida con una sonrisa.

Hoy en día, muchos artistas están dando visibilidad a esta enfermedad, ¿eso ayuda?

No sé si ayuda pero sí que es verdad que cuando colgué esa canción colgué un relato que era totalmente verdad de lo que me pasó. Y después mucha gente me escribió diciendo, ‘ostras, qué fuerte, me pasa lo mismo, muchas gracias, no sabía que había más gente que le pasaba esto’. Visibilizar un poco porque cuando a mí me pasó lo compartí con mis amigos y no me entendían. Yo lo hubiera agradecido en su momento, que algún artista al que siguiera, le pasase lo mismo, te sientes identificado.

Cada uno encuentra sus propias armas para superar algo así, ¿en tu caso?

Totalmente la música, me salvó de eso. Sale el sol la escribí en medio de un ataque de ansiedad, dije ‘a ver qué se siente, tengo que expresarlo de algún modo’. Lo escribí y eso me sacó. Cuando estaba escribiendo la canción, entré en un estado de calma que me sacó de ahí. La motivación de escribir canciones, escribir lo que uno piensa y siente, te evade un poco de todo y te hace estar tranquilo contigo mismo.

“Voy a luchar bailando contra todos mis miedos que me han secuestrado todo este tiempo”. Esta es una frase tuya, ¿cuáles son o han sido tus mayores miedos?

Tengo un montón pero quizás, la soledad, me da mucho miedo, es quizás el que más me preocupa. El estar solo, soy muy sociable y ese es uno de mis mayores temores. A veces también es muy importante estar solo, tienes que saber muy bien cómo estar solo, cuesta. Miedo de mí mismo también, inseguridades.

Aunque muchas de tus canciones parecen una fiesta continua, también hay cabida para la reflexión… ¿hemos perdido la humanidad?

Uauuu, yo creo que un poco sí. Recuerdo antes que se daban más abrazos, la gente quedaba para tomar pipas en el parque y hablar y ahora estamos enganchados a los móviles, exponiéndonos a la gente y nos olvidamos de nuestro entorno social. Son tantos imputs de cosas que están pasando que, a lo mejor, no le damos la importancia que merecen esas situaciones y esos dramas. Estamos perdiendo un poco el sentido de escucharnos, querernos, besarnos, abrazarnos…desde mi punto de vista…está pasando algo que no me gusta mucho. Estamos conectados pero a través de un cristal y nos falta el vernos cara a cara y estar hablando de la vida.

¿Cómo llegó Rayden a Tal vez?

Yo le seguía desde hace mucho tiempo cuando hacía batallas de gallos. Era super fan de Rayden y coincidimos en un festival, le vi en directo, me gustó muchísimo y al bajar, le dije, ‘ostia, Rayden, quiero hacer una canción contigo’. Y dijo, ‘venga, va’. Escribió su parte y me emocionó un montón cuando me la envió. Fue todo muy rápido porque ya tenía la canción grabada, tenía que salir como al viernes siguiente y a lo mejor era sábado y lo cambiamos todo para que saliera la versión con Rayden. Desde ahí una amistad brutal, yo lo quiero un montón.

También contaste con Dani Fernández para Soldadito de hierro y os está yendo muy bien, ¿qué os une aparte de la música?

Yo digo que es un hermano para mí porque en este mundo de la industria que es tan grande y a veces da un poco de vértigo, encontrar amigos de verdad, cuesta mucho. Dani es de esas personas que desde el minuto uno que le conocí es como mi hermano, nos hemos contado mil problemas. Hemos hablado de la industria, de cómo está, de quiénes somos, de qué vamos a hacer en un futuro…hemos tenido muchas conversaciones así que nos han unido mucho. Un día le dije ‘Dani, cántate una canción conmigo’.

Tus alas blancas, una de las canciones nuevas, habla de caídas, ¿cuáles?

Habla de ese momento de la relación en la que todo está muy viciado y falta la chispa, la motivación para seguir disfrutando de la vida al lado de otra persona. Ese punto de desmotivación cuando tus alas blancas van cayendo y ya no hay esperanzas de que pueda revivir eso. Una despedida triste pero animada a la vez.

David Otero me dejó escuchar una versión del tema que habéis hecho con Arnau Griso también, ¿eso sí que es una fiesta, no?

Una fiesta. Cuando me lo propuso David yo le conté que era super fan de El canto del loco cuando era adolescente. Le mandé una foto que me había hecho con él cuando era muy pequeño y, de pronto, estar ahí, cantando con él, fue un momento muy especial. Estaba flipando. David es de esas personas que desde el minuto uno te arropa, te ayuda, te da consejos, y lo admiro y lo quiero un montón. Y cuando me propuso esto con Arnau, que también son dos piezas, dije que sí de calle. Moló mucho porque estuvimos todo un día grabando. Lo que es la canción pero todo un día, risas, fue una fiesta, fue super divertido.

“Me parece un tío super natural, super de verdad, super honesto y que tiene un rollazo y un ritmazo cantando, brutal”. Eso me dijo de ti Otero, ¿te quiere, no?

Qué bonito, David. Yo creo mucho en las energías y en que hay energía que conectan y otras que no y toda esta gente tiene energías compatibles con la mía y eso se nota al mirarse y cruzar las primeras palabras y con David fue así.

He visto en tu Instagram que te fuiste con tu equipo de colonias antes de que empezara todo esto, ¿rollo motivacional o fiestero?

Con mi equipo tenemos algo que nos queremos mucho todos mucho y nos respetamos muchísimo, y le damos mucho sentido a la persona y al estado emocional de cada uno, más allá de que cada uno es un profesional de la ostia y curra infinito. Veía necesario antes de empezar la locura de la gira, mi primera gira como de verdad, con un disco, ir a una casa de colonias para conocernos bien, para abrirnos, para crear zonas seguras de confianza, porque son muchas horas con quince personas y puedes acabar harto si no te sabes comunicar bien. Y era esencial irnos un fin de semana para divertirnos, pasárnoslo bien y hacer actividades de campamento, de hablarnos, hacer actividades de noche, disfrutar y dejarnos ir.

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Y en esta foto de equipo solo se veía una chica, ¿muy masculino todo, no?

Mal. Vinieron dos amigas mías a hacernos las actividades emocionales. Es un punto que somos muy conscientes de que somos un grupo de 15 tíos y obviamente falta la figura femenina para equilibrar. Lo tenemos ahí para intentar buscar gente en el equipo que nos aporte esa visión.

Empieza toda la rueda que implica sacar un disco y salir de gira, supongo que con ganas, ¿no?

Nos estamos preparando un montón. Me la tomo como que es ‘La gira’ y me estoy preparando a nivel físico y mental porque me da un poco de vértigo.

¿Cómo se prepara eso?

Físicamente, entrenando, comiendo bien y, mentalmente, sanearte, psicólogo…

Lo del psicólogo es algo fundamental en situaciones como las vuestras, ¿no?

Me estoy encontrando ahora con todo esto. Te preparan académicamente para la música, a nivel de técnicas de canto pero a nivel mental y emocional, para afrontar lo que viene, no. Y es muy difícil gestionar que, de repente, hay mil personas delante de ti cantando, chillando y aplaudiendo y eso nadie te enseña cómo se gestiona. Como nadie te enseña tenemos esta necesidad de sentarse, los pies en el suelo, e ir al psicólogo porque a veces te pierdes emocionalmente y es muy importante.

Discos como los tuyos son un soplo de aire fresco entre tanto urban… ¿te has visto tentado por el género?

No me cierro a nada. Abres mi ordenador, abres mis sesiones de composición y te encuentras de todo. Escribo y le encuentro una banda sonora perfecta para esa letra, para que se pueda comunicar bien y como se merece. No me cierro a nada, quizás tengo un sonido más orgánico pero no me importaría dejarme llevar. De momento sigo con la música orgánica.


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