Fernando Gil, sobre la vuelta a los rodajes: “Los actores debemos hacernos test cada semana”

Conversamos con el artista, que comparte pantalla con Aitana Sánchez-Gijón y Rocío Yanguas en 'La cinta de Álex', el debut de la cineasta Irene Zoe Alameda en la dirección

Fernando Gil actor entrevista La cinta de Álex

Fernando Gil acude al estreno de 'La sombra de ley' el 10 de octubre de 2018 / NurPhoto vía Getty Images / Gabriel Maseda

Fernando Gil es el gran protagonista de La cinta de Álex, el debut en la dirección de la cineasta Irene Zoe Alameda. Es una película independiente, pequeña, pero que recoge una historia enorme: la de un padre que ha sido injustamente condenado a pasar diez años en prisión por terrorismo y que ahora, al volver a ser libre, quiere recuperar la relación con su hija, a la que no ha visto en todo ese tiempo en el que estuvo en prisión. Puedes leer nuestra opinión de la película en este artículo.

¿Cuál consideras que es el principal mensaje que trata de transmitirmos La cinta de Álex? Quizás una forma de derribar prejuicios, de que debemos comprender que todos somos iguales...

Yo creo que es un intento de acercar el mundo más brutal y deshumanizado a los niños. Son temas que habitualmente les escondes a los pequeños porque prefieres que vivan la inocencia. La película está contada desde el punto de vista de una niña, así que trata esos temas aunque estén dulcificados. Es una manera de concienciar a los niños antes de meterse en la vorágine de este sistema capitalista salvaje que vivimos. Si conocen la historia son capaces de mirar hacia otro lugar o explorar diferentes alternativas. Muchas veces se encuentran muy tarde con la verdad. Sin embargo, con estas historias, que te lo presentan de una manera amable, puedes ayudar a acercarles ese mundo. Esa es la gran historia que cuenta La cinta de Álex.

Tu personaje, Álex, es una persona destrozada. Ha pasado diez años en la cárcel acusado falsamente de terrorismo. ¿No crees que debería estar un poco más enfadado con el mundo? ¿En qué te has inspirado para construir al personaje?

Es posible que debiera estar más destrozado por el trauma, pero yo creo que eso queda a un lado una vez que la lucha se ha acabado y consigue la libertad y se reencuentra con su hija, que para él es lo que más le llena. En esas situaciones de encarcelamiento injusto, si te mantienes con rencor toda tu vida te acabas asfixiando. Como has vivido lo que es el cautiverio, salir ahí fuera te devuelve a la vida y supone una nueva oportunidad de respirar. La lección del personaje es esa: vivir. Encontrar la manera de volver a hacerlo. Para darle esa vitalidad yo me basé en el intento de Álex de que ella no vea su ira, la gran herida que tiene. De ahí saca esa especie de voluntad de hierro. Él quiere recuperar su vida y la relación con una persona que no conoce, que es su hija, a la que ama profundamente. Se replantea construir su futuro sin mirar atrás, sin reproches.

Rocío Yanguas es la pequeña estrella de esta película. ¿Cómo la ves? ¿Debemos mantenerla en el radar de nuevos talentos?

Desde luego apunta maneras. Era el primer trabajo que hacía de interpretación. Ha sido una gran labor por parte de la directora. Estuvimos trabajando muchísimo la relación y el personaje. Yo soy de la opinión de que en un proyecto cuando más contentos estemos todos, mejor, así que me volqué en que aprendiera lo que era un rodaje. Los niños están acostumbrados a jugar, y cuando tienes que repetir cada toma y volver a la primera acción repitiendo el proceso 15 veces seguidas, ahí es diferente, porque pierdes la frescura y empiezas a mecanizar ciertas cosas. Quisimos hacerla disfrutar, y poco a poco ella fue aprendiendo la mecánica del rodaje y al final hasta competía con nosotros. Es una tipa que apunta maneras y que puede hacer cosas muy interesantes en el futuro.

¿Cómo ha sido la experiencia de grabar en la India?

No ha sido duro en el sentido de sufrir una batalla campal con el rodaje. El acierto fue encontrar la localización a la que llegó a Irene, que era un pueblecito, Alsísar, en Rajasthan, en la frontera entre India y Pakistán, un antiguo lugar de vacaciones de grandes marajás. Había siete templos y palacios preciosos, todos abandonados. Como esa cultura es tan recargada y todo adquiere un carácter muy fotogénico, y para el director de fotografía fue estupendo.

La Cinta de Álex va a ser la primera película española en pisar los cines. Es una apuesta valiente porque aún hay bastante miedo a salir. ¿Qué le diríais a esa gente que tiene dudas sobre si salir o no de casa, sobre si atreverse o no ir al cine?

Por el contacto que tiene con la nueva normalidad yo creo que la gente está viendo que tiene ganas de salir y de recuperar un poco la vida normal de antes, y que la seguridad que están ofreciendo los cines es eficaz y el público lo entiende. Yo confío en el espíritu de las personas que quieren recuperar el ocio y la cultura, ver el cine a todo trapo o disfrutar del teatro. Estar en casa es fenomenal, pero somos seres sociales que necesitamos salir de casa.

¿Cómo creéis que va a ser la nueva normalidad a la que nos enfrentamos? ¿Qué ha cambiado para vosotros desde que empezó el coronavirus?

Es una adaptación curiosa. Yo creo que estamos en ello todavía. Por un lado las productoras vamos a vivir un resurgimiento de nuevos trabajos, sobre todo en televisión, porque toda esta historia del coronavirus ha provocado que en 3 meses la gente vea todo lo que había en las plataformas y ahora estas estarán ávidas de contenido y necesitarán nuevos productos a mansalva. Eso por un lado. Pero por otro lado está la historia de la seguridad. En el cine juegas con la cercanía, con historias de amor, de abrazos, de besos, y tienes que adaptarte a eso y contar otras historias parecidas desde la distancia prudencial.

¿Qué pasa con los test? ¿Os hacen pruebas?

Los actores tenemos que hacernos pruebas cada semana, a veces incluso cada dos o tres días, dependiendo del rodaje. A la mínima vez que haya un dato medio raro un artista no puede ir a trabajar.

Justo la semana pasada estaba hablando con Grímur Hákonarson, que director de Oro Blanco, y me decía que "la cultura cinematográfica está en guerra", refiriéndose a las salas de cine y las nuevas plataformas. ¿Creéis que el cine independiente va a ir desapareciendo poco a poco o que tiene que reinventarse y buscar nuevas alternativas de producción y distribución para sobrevivir?

Yo espero que no desaparezca. Ahí está el germen de autores como Almodóvar o Quentin Tarantino. Son voces que hay que intentar no perder. No puede haber solo superhéroes, que llenan el cine, o películas como El hoyo, que la gente la ve por tendencia. Yo creo que películas como La cinta de Álex, que es independiente y está financiada de forma íntegramente privada, son muy necesarias. Pero cuesta más que antes, porque cómo consigues sacar a la gente a ir a ver a un director o guionista nobel que nadie conoce.

Parece que está todo el contra. Hasta el tema de la reducción de butacas...

No sé, a lo mejor hacen una nueva plataforma o un canal dentro de las plataformas en el que la gente pueda entrar y encontrar estas cosas que hemos vivido siempre. En mi caso, por ejemplo, eso formaba parte de mi educación cinematográfica y actoral. En el cine independiente encuentra a directores brillantes como Hal Hartley, que ofrecen puntos de vista muy interesantes más allá de las movidas mainstream y más multitudinarias.


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