Crítica ‘Folklore’: Taylor Swift apunta, dispara y acierta por sorpresa

Reaccionamos al octavo álbum de la artista estadounidense

Crítica ‘Folklore’: Taylor Swift apunta, dispara y acierta por sorpresa

Taylor Swift en 'Folklore' / Foto cedida por Universal Music

A estas alturas Taylor Swift no tiene que demostrar nada. La artista estadounidense lleva una década defendiendo que ella no es solo una cara bonita que canta, sino que es una música con letras mayúsculas. Con tan solo 30 años, una decena de Grammys a sus espaldas, millones de discos vendidos y todo un imperio musical, Taylor ya tiene carta blanca para hacer lo que le dé la gana. Prueba de ello es que este 24 de julio ha sacado un disco con 16 nuevos temas por sorpresa, anunciándolo tan solo unas horas antes.

Folklore, el octavo álbum de estudio de Taylor, ha salido a la luz sin fuegos artificiales ni confeti de colores. Tampoco ha habido un single previo que haya preparado a los millones de swifties para ello. Vamos, que Taylor se ha marcado su propio Lemonade y ha dado una alegría a sus fans en un 2020 donde puede pasar de todo.

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Folklore llega solo once meses después de Lover y, aunque todavía no hemos asimilado la noticia, hemos cogido nuestros auriculares y le hemos dado al play para escucharlo. El que es el octavo álbum de estudio de la estadounidense nos ha causado varias sensaciones que hemos querido compartir en estas líneas.

Taylor Swift se aleja de tanto “brilli, brilli” para brillar más que nunca, por Alberto Palao

Si después de la tormenta (Reputation), llega la calma (Lover), Folklore es navegar tranquilamente con viento a favor durante horas. Taylor Swift ya no tiene que demostrar a nadie quién es ni lo qué quiere hacer, se ha soltado una mochila que llevaba años cargando y por fin ha volado sin ningún tipo de carga, consiguiendo una de las mejores producciones de su carrera.

Taylor ya no es esa joven de 20 años insegura que escribía historias de amor y desamor. Ahora es una mujer de treinta años que pisa fuerte por donde pasa y que no se muerde la lengua a la hora de expresar sus opiniones. Y en su música igual: ya no necesita grandes florituras para contar historias, solo un conjunto de instrumentos y unas buenas letras.

Swift arranca con the 1 y Cardigan, donde demuestra que este disco va en serio y que esto no es un álbum pop que busca colar sus temas en la discoteca post covid de este verano. La cantante da protagonista a los instrumentos en cada una de las dieciséis canciones que integran el disco. El piano y los violines se convierten en sus principales aliados, guiando al oyente a través de las palabras de Swift. Es ahí donde se nota que uno de los productores principales del disco ha sido Aaron Dessner de The National, quien tiene debilidad por estos instrumentos. Y reconozcámoslo, le va como anillo al dedo a Tay. De hecho, the last great american dinasty es el culmen de esta unión.

Exile es la única colaboración que tiene Taylor en este álbum. La joven ha contado con Bon Iver para un tema que es la evolución natural de aquella chica que conocimos en Fearless hace doce años y que apostaba por un ritmo folk. Con una melodía que va in crescendo, la letra sobre un amor maduro que no llega a buen puerto atrapa al oyente.

Taylor Swift apunta, dispara y acierta por sorpresa / Cedidas por Universal Music / Foto promocional cedida por Universal Music

Y es que uno de los puntos fuerte de Folklore son las letras. Aunque Taylor haya podido utilizar alguna de sus canciones para enviar alguna que otra indirecta (Mad Woman), parece que la artista ha querido enfocar este álbum más a contar historias ajenas. De este modo, encontramos canciones como my tears ricochet, donde habla desde la perspectiva de una chica que ha muerto; o august y Betty, donde habla sobre aquellos amores adolescentes que ya le quedan algo lejos.

Folklore no solo ha sido una sorpresa para los fans de Taylor por las circunstancias en las que ha salido, también por el cambio que ha supuesto. La artista se ha alejado del brilli, brilli que giraba alrededor de sus anteriores producciones para mostrarnos una faceta mucho más auténtica. Lo más curioso: que brilla como nunca lo había hecho.

top 3

  • Exile
  • The last great american dynasty
  • Betty

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Como decimos en líneas anteriores, a día de hoy el margen de duda que podemos permitirnos respecto a la legitimidad y relevancia de Taylor como artista (no solo como diva pop) es poco. Sin embargo, parece que la estadounidense aún tenga cosas que demostrarse a sí misma. Y es que si Lover no deja de ser, entre otras cosas, la personal prueba de su capacidad para sobreponerse (tanto a esa ira y rechazo que gestaron Reputation como a la decepción que le causó el hecho de que este sexto disco no tuviese la repercusión que ella esperaba), Folklore pretende recalcar que Swift no es solo un producto musical rentable, sino que detrás de la estrella mediática existe una cantante y compositora que es capaz de crear tanto un disco líder en ventas como un álbum puro y de culto. La pregunta es, ¿realmente lo consigue?

En este octavo proyecto de estudio Taylor ahonda en las raíces para componer un total de 16 temas que tienen en común la ambición intimista, el protagonismo instrumental y la delicadeza con la que están compuestos. De hecho, el propio título Folklore juega con la definición del término, la música folk y el concepto del disco. Las canciones, que están escritas concibiéndose como historias donde se mezcla la ficción característica de cuentos y leyendas con una realidad autobiográfica, intentan ser lo más fieles posible a las bases del género.

Sin embargo, de la misma forma en la que al escuchar el álbum es inevitable que se nos venga a la cabeza esa Taylor country-girl primigenia que componía y salía al escenario solo acompañada de una guitarra acústica, es imposible no ver que esos tiempos han quedado muy, muy atrás. Y aunque esto no deja de demostrar la evolución de la artista, al mismo tiempo hace que le sea imposible desprenderse de ese efectismo pop que triunfa en las canciones de Lover pero ensucia y desluce algunos de los temas de Folklore.

A pesar de ser un disco sincero y cuidado en todas sus fases, da la sensación de que con unas cuantas capas menos de producción y un número más reducido de tracks habría alcanzado su máximo esplendor y se habría acercado mucho más a lo que pretendía ser en su ideación. Jack Antonoff, Aaron Dessner, Bon Iver, William Bowery y la propia Swift dan lo mejor de sí mismos, pero hay una falta de sinergia que provoca, por ejemplo, que algunas de las canciones donde se involucra Dessner suenen demasiado a The National o que su colaboración con Justin Vernon, a pesar de ser uno de los platos fuertes del disco, le desluzca a él y no le aporte demasiado a ella.

No deja por ello de ser un disco remarcable y simbólico dentro de la carrera de la artista. Es más que destacable el hecho de que Taylor haya creado y lanzado este LP menos de un año después de publicar Lover (y con pandemia de por medio), aunque quizás con un punto más de cocción el resultado habría sido exquisito. Brillan las letras que ponen de manifiesto esa alcanzada madurez, seguridad y empoderamiento de la estadounidense (que se siente cada vez más fuerte ante las críticas y el desprestigio) y dan forma al propio folclore de su identidad como persona y artista.

top 3

  • The 1
  • Exile
  • Epiphany

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