Lalachus o cómo triunfar en TikTok pasados los treinta

Hablamos sobre el éxito en las redes sociales con una de las influencers españolas más divertidas

Lalachus o cómo triunfar en TikTok pasados los treinta

Hablamos con Lalachus sobre nostalgia de los noventa, TikTok y el famoso pato de su comunión / Instagram

Laura Yustres, más conocida como Lalachus en redes sociales, es humorista, twittera, influencer y ahora figurante con frase gracias a la serie de Veneno. Con treinta años se ha convertido en una de las últimas sensaciones de TikTok gracias a sus divertidos vídeos donde, con mucho sentido del humor, comenta los contenidos de otros usuarios. Toda una proeza para muchos millennials que no terminan de entender la nueva aplicación de moda.

Con referencias a la infancia y adolescencia de toda una generación que creció en los noventa y principios de los 2000, esta joven madrileña ha enganchado a miles de personas con sus vídeos. Acompañada del robot Emiliio, aquel juguete que tantos niños y niñas pidieron a los reyes sin que llegara, Lala ha alcanzado una gran popularidad.

Para conocerla mejor, y que nos cuente su experiencia en TikTok (siendo mayor de 25), la twittera nos ha concedido una entrevista a LOS40.

Pregunta (P): Eres Laura, pero te llaman Lala, ¿de dónde viene?

Lala (L): Me alegro mucho de que me hagas esta pregunta. Yo me llamo Laura Yustres, como suena. Mi hermana empezó a llamarme Lala por el teletubbie amarillo. Lo de chustre, LalaChus, es porque yo soy de Fuenlabrada donde hay un humor muy cani. Decían que Yustre se parecía a “chusta” de cigarro. Una tontería como un piano. Y ya está. Es desde que soy canija ese nombre.

P: Tu llevas mucho tiempo en Twitter, pero ha sido este 2020 a raíz de tus vídeos en TikTok cuando muchas personas empiezan a conocerte. ¿Qué ha pasado?

L: Ha sido un poco extraño. Es verdad que yo llevo subiendo el mismo contenido en redes desde hace cien años, pero ahora se mueve más porque tengo más seguidores. Yo siempre he estado haciendo vídeos chorrísimas, pero TikTok tiene un editor cojonudo. Es verdad que agarrar el público es complicado. Lo mismo te pasas tres meses con el “me gusta” de tu tía Juani y ya está. Lo que yo hacía era subir esos vídeos a Twitter, donde ya los veía un poco más de gente. Ahí empezaron a moverse. Es verdad que se movían más cuando subía una crítica constructiva de esta generación de veinteañeros que tenemos ahora que me tienen loca, los amo a todos.

P: ¿En qué momento entras en TikTok y por qué?

L: Yo llevo siendo tiktoker voyeur, viendo vídeos, desde hace un año. En enero, tras ver un vídeo de Crepúsculo que me hizo gracias, quise probar. El primer vídeo que subí es una vergüenza ajena. Al final llevo poquito en TikTok. No sé a que tecla le he dado que han empezado a funcionar los vídeos.

P: ¿Qué le dirías a alguien de más de 25 años para que se enganche a esta red social?

L: Hay muchísima gente mayor en TikTok. Mis padres, por ejemplo, antes de saber que yo hacía TikTok, ya tenían la aplicación en el móvil porque les venía instalada. Ellos me decían que había muchos vídeos de perros, de gatos y de cocina. Como al final te van saliendo el tipo de vídeos a los que das “me gusta”, te quedas enganchado. Yo le diría a la gente de 25 para arriba que al final es una aplicación más como Youtube de vídeos pero que no cesa. Al final te engancha, es como una droga

P: Tras el éxito que tuvo tu respuesta al TikToker Carlos Mayoral por el vídeo de “Preguntas de chicos para chicas”, ¿te escribió?

L: ¡Ay, mi niño! Me escribió en Twitter, muy majo, dándome las gracias por sacarle de dudas. Pero ese chico me crea mucha ternura. Es monísimo. Es que son muy pequeños, al final te entran ganas de abrazarles. Carlos Mayoral es muy majo y bonico. Es verdad que tiene dudas, pero las mismas que yo tenía cuando estaba en el Messenger y las escribía en el nick. Es verdad que desde entonces lo menciono si hago una respuesta de sus vídeos, pero la gente es un poco cabronias, ¿eh?

P: ¿Por qué?

L: Porque yo mencioné al chico con toda mi buena intención y la gente empezó a criticar la pregunta. No le mencioné para que se metieran con él, lo hice porque el vídeo es suyo.

P: ¿Y Paris Danielle, la chica de la polémica pronunciación de “Zara”, te ha escrito?

L: No, ella no. Mira con ella y con Zetanluu, que son mi pareja favorita del mundo, no he hablando con ellos.

P: Habrá muchos de tus seguidores que no pillen las referencias al robot Emilio ni a la muerte de Marcial en Médico de familia. ¿Con qué acontecimientos le explicarías tu infancia a una persona de la Generación Z?

L: Simplemente decir que hemos crecido con Leticia Sabater como referente. La teníamos en nuestro día a día. Te das cuenta, con el tiempo, que crecer con ello te nutre como persona. El vivir las series como concepto de ver la televisión con toda tu familia en el salón una vez a la semana se ha perdido muchísimo. Molaba bastante. Eso a nivel generacional nos ha marcado. Eso era muy de los noventa también. A mí la muerte de Marcial de Médico de familia me marcó muchísimo. También recuerdo Sorpresa, Sorpresa. Hay un libro muy guay que se llama Cómo hemos cambiado de Juan Sanguino que cuenta todo este tipo de anécdotas que nos han hecho crecer.

@lalachus3

Si sabéis de lo que estoy hablando, ya tenéis una edad... ##humor ##viral ##1000razones ##parati ##foryoupage

♬ sonido original - Lalachus3

P: ¿Te han llegado ofertas de “influencer” o raíz de los vídeos que haces?

L: Voy a decírtelo: ¡sí! Ahora estoy haciendo tiktoks para Prime Video. Al final te llegan cosillas. Mi top en la vida era que me mandasen tuppers Wetaka y lo he conseguido. Ese tipo de cositas me van saliendo. Te hace ilusión. Bueno, y lo de Veneno. Aunque eso fue hace tiempo. Fue a raíz de Twitter hace bastante.

P: ¿Qué recuerdas de aquel día de rodaje en Veneno haciendo de Lydia Lozano?

L: El peluquero me decía que con esta cacho cabeza no me iban a poder poner una peluca rubia. Me cortaron el flequillo para parecerme a Lydia Lozano de aquella época y al final me pusieron peluca. Dije “gracias por este flequillo que no quería, me lo llevo puesto”. Recuerdo que fue una fantasía. Después de ver tanta tele, por fin pude ver la verdad de los entresijos de ella. Mola un huevo.

P: Trabajas como recepcionista en una oficina, ¿qué te dicen tus compañeros?

L: Como es gente de edad para arriba, que no tiene Instagram ni redes sociales, cuando les comento las cosas que me salen se quedan como “¿qué vida tienes tú fuera de aquí?”. No me dicen tampoco nada, se alegran mucho.

P: Tu foto de la comunión donde apareces con un hombre disfrazado de Pato Donald falso se convirtió en viral. ¿Quiero saber si has podido localizar a ese señor?

L: No, pero me encantaría. Es una cosa que tengo que lograr. Quiero saber quién era esa persona que estaba dentro del pato. Quiero saber si le pagaron bien aquel día por hacer eso. Espero que sí.

P: Está pasando que las personas que hemos crecido en los noventa y principios de los 2000 empezamos a tener nostalgia. Hablemos como señores y señoras mayores, ¿eran tiempos mejores para crecer?

L: No, no eran mejores tiempos para crecer. Quitando un poco la banalidad que se está creando alrededor de las redes sociales, no. Se ha perdido un poco la imaginación de bajar a comerte unas pipas con tus amigas sin tener que estar haciendo el baile de turno. Quitando eso, creo que los valores de feminismo o de LGTBI, por ejemplo, que se están inculcando ahora están siendo muy buenos. Hay de todo, pero la mayoría de veces los chavalitos más jóvenes vienen con otra perspectiva. Salen a la defensiva cuando se ven ciertas cosas y nosotros en ese aspecto no lo teníamos.


Pregunta (P): Eres Laura, pero te llaman Lala, ¿de dónde viene?

Lala (L): Me alegro mucho de que me hagas esta pregunta. Yo me llamo Laura Yustres, como suena. Mi hermana empezó a llamarme Lala por el teletubbie amarillo. Lo de chustre, LalaChus, es porque yo soy de Fuenlabrada donde hay un humor muy cani. Decían que Yustre se parecía a “chusta” de cigarro. Una tontería como un piano. Y ya está. Es desde que soy canija ese nombre.

P: Tu llevas mucho tiempo en Twitter, pero ha sido este 2020 a raíz de tus vídeos en TikTok cuando muchas personas empiezan a conocerte. ¿Qué ha pasado?

L: Ha sido un poco extraño. Es verdad que yo llevo subiendo el mismo contenido en redes desde hace cien años, pero ahora se mueve más porque tengo más seguidores. Yo siempre he estado haciendo vídeos chorrísimas, pero TikTok tiene un editor cojonudo. Es verdad que agarrar el público es complicado. Lo mismo te pasas tres meses con el “me gusta” de tu tía Juani y ya está. Lo que yo hacía era subir esos vídeos a Twitter, donde ya los veía un poco más de gente. Ahí empezaron a moverse. Es verdad que se movían más cuando subía una crítica constructiva de esta generación de veinteañeros que tenemos ahora que me tienen loca, los amo a todos.

P: ¿En qué momento entras en TikTok y por qué?

L: Yo llevo siendo tiktoker voyeur, viendo vídeos, desde hace un año. En enero, tras ver un vídeo de Crepúsculo que me hizo gracias, quise probar. El primer vídeo que subí es una vergüenza ajena. Al final llevo poquito en TikTok. No sé a que tecla le he dado que han empezado a funcionar los vídeos.

P: ¿Qué le dirías a alguien de más de 25 años para que se enganche a esta red social?

L: Hay muchísima gente mayor en TikTok. Mis padres, por ejemplo, antes de saber que yo hacía TikTok, ya tenían la aplicación en el móvil porque les venía instalada. Ellos me decían que había muchos vídeos de perros, de gatos y de cocina. Como al final te van saliendo el tipo de vídeos a los que das “me gusta”, te quedas enganchado. Yo le diría a la gente de 25 para arriba que al final es una aplicación más como Youtube de vídeos pero que no cesa. Al final te engancha, es como una droga

P: Tras el éxito que tuvo tu respuesta al TikToker Carlos Mayoral por el vídeo de “Preguntas de chicos para chicas”, ¿te escribió?

L: ¡Ay, mi niño! Me escribió en Twitter, muy majo, dándome las gracias por sacarle de dudas. Pero ese chico me crea mucha ternura. Es monísimo. Es que son muy pequeños, al final te entran ganas de abrazarles. Carlos Mayoral es muy majo y bonico. Es verdad que tiene dudas, pero las mismas que yo tenía cuando estaba en el Messenger y las escribía en el nick. Es verdad que desde entonces lo menciono si hago una respuesta de sus vídeos, pero la gente es un poco cabronias, ¿eh?

P: ¿Por qué?

L: Porque yo mencioné al chico con toda mi buena intención y la gente empezó a criticar la pregunta. No le mencioné para que se metieran con él, lo hice porque el vídeo es suyo.

P: ¿Y Paris Danielle, la chica de la polémica pronunciación de “Zara”, te ha escrito?

L: No, ella no. Mira con ella y con Zetanluu, que son mi pareja favorita del mundo, no he hablando con ellos.

P: Habrá muchos de tus seguidores que no pillen las referencias al robot Emilio ni a la muerte de Marcial en Médico de familia. ¿Con qué acontecimientos le explicarías tu infancia a una persona de la Generación Z?

L: Simplemente decir que hemos crecido con Leticia Sabater como referente. La teníamos en nuestro día a día. Te das cuenta, con el tiempo, que crecer con ello te nutre como persona. El vivir las series como concepto de ver la televisión con toda tu familia en el salón una vez a la semana se ha perdido muchísimo. Molaba bastante. Eso a nivel generacional nos ha marcado. Eso era muy de los noventa también. A mí la muerte de Marcial de Médico de familia me marcó muchísimo. También recuerdo Sorpresa, Sorpresa. Hay un libro muy guay que se llama Cómo hemos cambiado de Juan Sanguino que cuenta todo este tipo de anécdotas que nos han hecho crecer.

P: ¿Te han llegado ofertas de “influencer” o raíz de los vídeos que haces?

L: Voy a decírtelo: ¡sí! Ahora estoy haciendo tiktoks para Prime Video. Al final te llegan cosillas. Mi top en la vida era que me mandasen tuppers Wetaka y lo he conseguido. Ese tipo de cositas me van saliendo. Te hace ilusión. Bueno, y lo de Veneno. Aunque eso fue hace tiempo. Fue a raíz de Twitter hace bastante.

P: ¿Qué recuerdas de aquel día de rodaje en Veneno haciendo de Lydia Lozano?

L: El peluquero me decía que con esta cacho cabeza no me iban a poder poner una peluca rubia. Me cortaron el flequillo para parecerme a Lydia Lozano de aquella época y al final me pusieron peluca. Dije “gracias por este flequillo que no quería, me lo llevo puesto”. Recuerdo que fue una fantasía. Después de ver tanta tele, por fin pude ver la verdad de los entresijos de ella. Mola un huevo.

P: Trabajas como recepcionista en una oficina, ¿qué te dicen tus compañeros?

L: Como es gente de edad para arriba, que no tiene Instagram ni redes sociales, cuando les comento las cosas que me salen se quedan como “¿qué vida tienes tú fuera de aquí?”. No me dicen tampoco nada, se alegran mucho.

P: Tu foto de la comunión donde apareces con un hombre disfrazado de Pato Donald falso se convirtió en viral. ¿Quiero saber si has podido localizar a ese señor?

L: No, pero me encantaría. Es una cosa que tengo que lograr. Quiero saber quién era esa persona que estaba dentro del pato. Quiero saber si le pagaron bien aquel día por hacer eso. Espero que sí.

P: Está pasando que las personas que hemos crecido en los noventa y principios de los 2000 empezamos a tener nostalgia. Hablemos como señores y señoras mayores, ¿eran tiempos mejores para crecer?

L: No, no eran mejores tiempos para crecer. Quitando un poco la banalidad que se está creando alrededor de las redes sociales, no. Se ha perdido un poco la imaginación de bajar a comerte unas pipas con tus amigas sin tener que estar haciendo el baile de turno. Quitando eso, creo que los valores de feminismo o de LGTBI, por ejemplo, que se están inculcando ahora están siendo muy buenos. Hay de todo, pero la mayoría de veces los chavalitos más jóvenes vienen con otra perspectiva. Salen a la defensiva cuando se ven ciertas cosas y nosotros en ese aspecto no lo teníamos.


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