David Victori, sobre ‘No Matarás’: “Quería al Mario Casas de ‘Fuga de Cerebros’”

Hablamos con el director del nuevo thriller español protagonizado por Mario Casas

David Victori, sobre ‘No Matarás’: “Quería al Mario Casas de ‘Fuga de Cerebros’”

David Victori en el Photocall de 'No Matarás' / Getty / Oscar Gonzalez/NurPhoto

David Victori acaba de estrenar su segundo largometraje tras el thriller El Pacto, protagonizado por Belén Rueda. El director, que llamó la atención del mismísimo Ridley Scott, ha lanzado No matarás.

Esta vez apuesta por contar una noche en Barcelona en la que un joven interpretado por Mario Casas conocerá a una chica problemática que le cambiará la vida en tan solo unas horas. Pero no, esto no es una película de amor, más bien de terror. El protagonista pasará todo un infierno a raíz del acontecimiento.

Victori ha sabido sacar lo mejor de los actores y actrices que aparecen en escena, consiguiendo transmitir las emociones al propio espectador. De hecho, ya se habla de que Mario está en una de las mejores interpretaciones de su carrera. ¡Y no nos extraña! El director ha tenido trucos para que los actores lo diesen todo una vez que se gritaba “acción”.

En LOS40, hemos podido charlar con David sobre No Matarás, Mario Casas, el debut de Milena Smit en pantalla y su contacto con Ridley Scott.

Pregunta (P): No matarás al final tiene mucho de Dante y su descenso a los infiernos, ¿de dónde sale la idea?

David Victori (DV): La idea surgió como casi todas las que tengo, haciéndome una pregunta terrorífica que no sé contestar. Estaba en Ámsterdam, porque me acababa de mudar allí, y no conocía a nadie. Estaba tomándome una cerveza antes de entrar al cine y me pregunté qué podría pasarme aquella noche para que, tomando decisiones muy lógicas que todo el mundo entendería, llegase a la situación donde quitarle la vida a alguien tuviese todo el sentido.

P: Supongo que nunca lo pusiste en práctica.

DV: (Ríe) Eso nunca lo sabrá nadie.

P: Les ponías trampas a los actores como no avisarles de que ese día rodaban juntos o que los primeros encuentros fuesen reales, ¿lo elegiste tú o lo decidieron ellos?

DV: Fue muy determinante cuando hicimos el último casting a Milena Smit. Ella no tenía experiencia como actriz. Ella trabajaba como recepcionista en un hotel y la encontramos por Instagram. En ese último casting, quería que se olvidase de que estaba actuando para que conectase con el momento presente. Desde ahí, con los antecedentes que le habíamos contado, podía fluir con la escena. Fue tan revelador y poderoso para mí, que me di cuenta que quería hacer toda la película así. Hablé con Mario y le propuse hacer un pacto de no cortar nunca. Desde ahí, empezamos a hacer un engranaje para que cualquier idea preconcebida de los actores sobre una escena no fuese posible. Quería que Mario se olvidase de él como persona y viajase a través del personaje.

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P: Tendréis contenido bruto para rato entonces.

DV: Claro, de hecho tenemos tomas de cincuenta minutos. Muchas veces hacíamos una improvisación previa con los actores de veinte minutos, entonces entraba el equipo técnico y se ponía a rodar. Mario siempre dice que tendríamos que haber rodado un documental sobre el proceso.

P: ¿Tuviste en mente a Mario desde el primer momento?

DV: Sí. Yo recordaba mucho el primer Mario que vi. Fue en el cine, viendo Fuga de cerebros. Me impacto mucho su perfil. La increíble empatía que transmitía su mirada. Luego su carrera fue hacia otros lugares y personajes, pero yo tenía muy presente aquel personaje tan empático.

P: ¿Es un poco el personaje de Mario en Fuga de cerebros llevado al extremo?

DV: Yo necesitaba un personaje con el que el público empatizase de manera salvaje. Mario tiene eso. Su mirada y sus ojos conectan mucho con el espectador. Es verdad que nosotros lo llevamos al extremo, a generar un personaje que nunca piensas que le van a pasar todas estas cosas.

P: Se empieza a decir que Mario está en uno de sus mejores papeles, eso también es labor de una buena dirección. ¿Algún secreto?

DV: Hubo mucho empeño por parte los actores. Era una película que pedía de mucha verdad para que fuera una experiencia poderosa. Trabajé por primera vez con un acting coach en rodaje, Gerard Oms. Tuvimos la suerte de poner mucha energía y atención en la actuación, que es una de las cosas con las que más conecta el espectador.

P: Para tu primer largo apostaste por una de terror (El Pacto), para la segunda un Thriller. ¿Qué te gusta de poner a tus personajes al límite?

DV: La verdad es que a mí me gusta poner a los personajes al límite porque me gusta ponerme al límite a mí mismo. Hay algo que me fascina que es trabajar en dilemas que me parezcan muy complicados de contestar. Yo siempre he creído que la vida no es blanca o negra, sino que son circunstancias concretas. Creo que me gusta hacer ese viaje introspectivo en mi trabajo para expandir mi propia visión del mundo. Cuando más entiendo que todos podemos reaccionar a situaciones extremas con reacciones extremas, más entiendo a personas que me cuestan entender.

P: Zero, en 2015, fue tu mediometraje producido por Ridley Scott, ¿qué supuso para tu carrera? ¿Sigues teniendo contacto con él?

DV: Con él no sigo teniendo contacto. Ojalá pudiese enviarle un whatsapp para invitarle a la premiere. Para mí fue una experiencia muy poderosa. Me puso en el mapa a nivel profesional. Además, pude rodar en Estados Unidos que es una experiencia muy interesante. Es verdad que la industria ha cambiado mucho desde 2015. Se ha dado un vuelco completamente en la industria audiovisual. Ahora la ficción española viaja por todo el mundo sin ningún tipo de frontera. Antes, si querías hacer proyectos grandes, tenías que irte a Estados Unidos. Ahora ya puedes hacer ficción en español y que viaje por todo el mundo.

No Matarás ya está disponible en cines


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