La bonita reflexión de María Pombo: "Lágrimas de post parto, de emoción, de celos, de miedo..."

La influencer dió la bienvenida a su hijo hace escasos días

María Pombo

María Pombo en el Palacio Santa Coloma de Madrid / Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images

María Pombo está viviendo las Navidades más felices de su vida tras convertirse en madre por primera vez. El pasado 27 de diciembre, ella y su marido, Pablo Castellano, dieron la bienvenida al pequeño Martín, el primogénito de la pareja.

Ahora que la pareja ya se encuentra en casa y están habituándose a su nueva vida, María Pombo ha querido compartir una reflexión con la que muchas otras madres se sienten identificadas. La influencer subía a su cuenta de Instagram una foto en la que aparecía ella llorando, y es que, como ella misma afirma, tiene las hormonas "revolucionadas". "Primer día en casa superado y hormonas revolucionadas como nunca antes", escribía Pombo.

Lo cierto es que María afirmaba que no podía estar más feliz y, en gran parte, lloraba por la alegría de tener al pequeño Martín en sus brazos. "Lloro de felicidad, de cumplir mi gran sueño de ser madre y que este ratón me haya elegido a mi para serlo. También lloro porque echo de menos sentirle en mi tripa y tengo algo de celos de compartirle, antes éramos Él y Yo. Él me protegía de todo lo malo, y yo a él, pero a la vez FELIZ como nunca antes de tenerle entre mis brazos", aclaraba la modelo.

Y es que si hay algo que desearía ahora mismo María Pombo es poder parar el tiempo y disfrutar -más si cabe- de su pequeño. Y es que, tras nueve meses esperando su llegada, María dice que el tiempo se pasa volando. "Lloro porque nuestras citas a ciegas se han acabado y siento que el tiempo pasa muy rápido.Ojalá existiera un botón para pausar momentos porque pausaría este para disfrutarlo el doble si cabe. También porque ya echo de menos estos días en el hospital donde estábamos los tres juntos sin ningún tipo de preocupación, en una auténtica burbuja. 9 meses esperando ese momento y se han pasado en un abrir y cerrar de ojos, y encima en los tiempos que corren los he disfrutado como si fuera una "escapadita" familiar (primera vez que disfruto estando en un hospital)", continuaba Pombo.

Al final, lo importante es que, como ella misma ha asegurado, las lágrimas son "de felicidad plena" y es que Martín ha llegado para poner patas arriba su mundo. "En fin... lágrimas de post parto, de emoción, de nervios, de cansancio, de celos, de miedo y de auténtica FELICIDAD PLENA que no quiero que acabe nunca", concluía María.


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