‘El día que la música Murió’: Desenlace de una cadena de errores, decisiones improvisadas y azar

Un 3 de febrero de 1959, Buddy Holly, Ritchie Valens y J.P. "The Big Bopper" fallecían en un accidente de avión que lo cambió todo para siempre

‘El día que la música Murió’: Desenlace de una cadena de errores, decisiones improvisadas y azar

Una fotografía de Buddy Holly en Nueva York, alrededor de 1958. / Michael Ochs Archives/Getty Images

Lo que ocurrió aquel funesto día fue el desenlace de toda una cadena de errores, de decisiones improvisadas y desafortunadas casualidades. El 3 de Febrero de 1959, tres jovencísimas estrellas del rock, Buddy Holly, Ritchie Valens, y JP 'The Big Bopper' Richardson, fallecieron en un accidente aéreo cerca de Clear Lake, Iowa, junto al piloto Roger Peterson. Tuvo un impacto sin precedentes en la historia del rock and roll. La tragedia se convirtió en leyenda y 12 años después, fue inmortalizada por Don McLean en su clásico American Pie, como “El día que la música murió”.

Buddy, de 22 años, Ritchie, de 17 y ‘The Big Bopper’, de 28, acababan de actuar, junto a Dion & The Belmonts en Clear Lake. Era el undécimo concierto de la gira Winter Dance Party Tour, que en tan solo tres semanas, entre el 23 de Enero y el 15 de Febrero, recorría 24 ciudades. A Holly, que se había separado de su grupo, los Crickets, el año anterior, le acompañaban entonces un desconocido Waylor Jennings al bajo, Carl Bunch a la batería y Tommy Allsup a la guitarra.

Aquel terrible accidente no hubiera ocurrido de no haberse dado toda una concatenación de aciagas circunstancias. Autocares destartalados, temperaturas gélidas, conciertos improvisados y mal planificados, decisiones imprevistas… o la contratación de un piloto no experimentado en adversas condiciones climatológicas.

Autocares destartalados

A lo largo de la gira, el autocar en el que viajaban todos juntos, o bien se rompía o se quedaba a menudo sin calefacción, y había que cambiarlo frecuentemente. Al parecer llegaron a utilizarse cinco autobuses en los primeros once días de la gira, eran autobuses escolares reacondicionados, que se habían descartado porque no eran lo suficientemente buenos para niños. A todas luces, eran por completo inadecuados.

A bajo cero

A las averías constantes de los autobuses, se añade que no estaban equipados para condiciones meteorológicas severas. Hablamos de temperaturas que iban de los -7ºC a los -38ºC. Hacía tanto frío que el batería del tour, Bunch, tuvo que ser hospitalizado con una congelación severa de pies después de que el bus les dejara tirados en medio de una carretera a temperaturas por debajo de cero. Richardson y Valens empezaron a tener síntomas de gripe. El primer autobús que usaron, tenía un sistema de calefacción que dejó de funcionar poco después de que la gira empezara en Appleton, Wisconsin.

Largas jornadas entre uno y otro concierto, el frío y los autocares incómodos, afectaron a los artistas.

Un concierto improvisado

El lunes, 2 de Febrero, el tour llegó a Clear Lake, después de recorrer 560 Km desde Green Bay, donde habían ofrecido el anterior concierto. Esa parada en la ciudad del norte de Iowa, no estaba programada inicialmente. Los promotores tenían esa fecha libre y llamaron al dueño del local Surf Ballroom, quien aceptó que el show se hiciera esa noche.

Ritchie Valens, en una imagen tomada en Los Ángeles en 1958. / Michael Ochs Archives/Getty Images

Una gira mal planificada

Cuando Holly llegó al local esa noche, se sentía frustrado por los continuados problemas con el bus. La siguiente parada programada, en Moorhead, Minnesota, a 590 Km al norte-noroeste, ponía en evidencia la pésima planificación del tour porque el recorrido les hacía retroceder y pasar por dos ciudades en las ya habían tocado la semana anterior. No solo eso, al día siguiente, después de haber viajado desde Iowa a Minnesota, debían regresar a Iowa, a Sioux City, un viaje de 520 Km.

La decisión improvisada de Holly

Fue entonces cuando Buddy Holly tomó la decisión de volar directamente hasta la siguiente ciudad nada más terminar en concierto. Se ahorraba así las horas de viaje en un autobús destartalado con temperaturas gélidas. Deseaba llegar con tiempo para descansar y lavar su ropa. Dion DiMucci (de Dion & The Belmonts) recuerda al autor de Peggy Sue como un hombre sensato y muy maduro para su edad: “era un tipo muy decidido… yo no habría podido tomar decisiones tan rápidamente como la que tomó él cuando dijo ‘¡Bien, alquilemos un avión!’. Tenía 22 años”.

Holly contrató una avioneta para él y los dos músicos de su banda, que les llevaría a Fargo, Dakota del Norte (al lado de Moorhead).

A cara o cruz

Pero Buddy no fue con sus músicos en la avioneta. Waylon Jennings cedió su sitio a 'The Big Bopper', enfermo de gripe. Cuando Holly se enteró del cambio le dijo “¡Espero que vuestro viejo autobús se congele!”, a lo que Jennings contestó “¡Y yo espero que vuestro avión se estrelle!”. Fue una broma entre amigos que atormentó a Waylon hasta su muerte en 2001. Valens también estaba enfermo, y a pesar de su miedo a volar, le propuso a Allsup echar a cara o cruz su plaza en la avioneta. El lanzamiento de una moneda dejó a Allsup sin su asiento en la avioneta… pero ganó el resto de su vida (murió a los 85 años, en 2017).

Una imagen del aparatoso accidente que sufrieron los tres músicos en Clear Lake, Iowa. / Getty Images

Un piloto no cualificado y un informe erróneo

La avioneta, alquilada a la empresa Dwyer Flying Service, era una Beechcraft Bonanza roja. Roger Peterson, de 21 años, se encargaría de pilotarla. Tenía cuatro años de experiencia de vuelo, aunque solo había aprobado su examen escrito. En ese momento no estaba cualificado para manejar un avión en condiciones climatológicas que requerían volar solo con la referencia de los recursos del aparato. Las investigaciones oficiales llevadas a cabo por Civil Aeronautics Board (CAB) concluyeron que el accidente se debió a “la imprudente decisión del piloto de embarcarse en un vuelo que requería una destreza en los instrumentos de vuelo que él no tenía”.

Otro factor que contribuyó al trágico accidente fue que el informe recibido por Peterson sobre la situación climatológica “totalmente inadecuada”, no mencionaba siquiera las “adversas condiciones de vuelo que debían haberse destacado”, concluye el CAB.

El avión nunca llegó a su destino. Se estrelló pocos minutos después de despegar. Sus restos quedaron diseminados sobre un campo de maíz. Los cuatro ocupantes murieron en el acto.


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