Veneno y Lobezo se enfrentan en ‘Fauces y Garras’

A veces uno tiene cuerpo de ‘acción noventera’.

Veneno y Lobezo se enfrentan en ‘Fauces y Garras’

Veneno y Lobezo miden fuerzas en 'Fauces y Garras'. / Panini

Entre Spidermans y Batmans vivimos en un panorama actual excepcional para el cómic, donde las historias se trabajan buscando quedar a las puertas del guión de Hollywood y el dibujo suele seguir ciertos cánones de corrección antes de distinguirse por estilos y nombres propios.

Hubo un momento en el que las cosas no eran así. En los años 90 gran parte del cómic existía para dar rienda suelta a la locura de los personajes a los que servía de plataforma y el dibujo no tenía el rigor que tiene ahora.

Si algo caracteriza la década de los 90, tanto para sus amantes como para sus detractores, es un cierto sentimiento "macarra". La figura del antihéroe se deformó y todos los justicieros enmascarados tuvieron su "reverso tenebroso": Iron Man tuvo a Máquina de Guerra, Thor a Thunderstrike, y en el caso que ocupa este tomo, Spider-man a Veneno y Lobezno, en una carambola de guión, a Lobezno "salvaje" (que no deja de ser el mismo Logan, pero sin el adamantium y un poco más feral).

Muchos vivimos y disfrutamos aquella época - todavía conservo grapas de ‘Forum’ (muchas de ellas son de Veneno, precisamente), que entonces publicaba Marvel -, alguno quieren recuperar aquel material y otras generaciones tendrán interés en leer a sus personajes de hace 20 años.

Para todos ellos, Panini lleva tiempo reeditando con gusto a personajes como Veneno; protagonista de la reseña de hoy, o Lobezno; con el que comparte escenario en este cross-over de fuerte aroma noventero.

Veneno ‘El Hambre/Fauces y Garras’ presenta dos historias de este némesis de Spiderman.

Veneno en 'El Hambre'. / Marvel Comics

La primera historia, "El hambre", recoge la tradición noventera de pelis de terror al estilo de The Haunting o House on Haunted Hill, aderezándole con una pizca de Depredador (cuando se trata de un simbionte alienígena es difícil no salpimentar con ciencia-ficción la historia), contando una historia en la que un científico loco separa a Eddie Brock del simbionte para estudiarle... con vengativas consecuencias.

El cross-over con Lobezno, ineludible al ser los dos malotes más molones de Marvel en los 90, es un despliegue de fuegos artificiales que recoge elementos sembrados en las miniseries de ambos personajes (los hijos de Veneno por un lado, una agencia de sicarios espaciotemporales para la que trabajó Lobezno) y los mezcla con un resultado socarrón y pasado de vueltas lleno de chascarrillos.

Lobezo arrastra a Venom en su moto a través de portales interdimensionales. / Marvel Comics

Para el dibujo, como decíamos, hay que tener parte del corazón enamorado de los 90. El tomo en general es un ejercicio de nostalgia pura que nos enseña lo mucho que han cambiado las cosas, y sin embargo no puede el lector dejar de entrever ciertos mecanismos que aún siguen vigentes a día de hoy. Si esto es bueno o malo es algo que queda completamente a juicio del consumidor, aunque no es difícil observar cierta "brecha generacional" entre las opiniones.

Desde luego, si de chaval tenías los bolsillos pelados y te quedaste con las ganas de comprar estas grapas en el kiosko de tu barrio, aquí tienes una oportunidad de oro para reencontrarte con esa personita que fuiste.

Veneno: El Hambre/Fauces y Garras / Panini Comics


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