Juanmaricón: El ilustrador y activista LGTBI censurado por Instagram habla del Horóscopo, Lady Gaga o ‘Glee’

Y reivindica la necesidad de que todos vayamos al psicólogo en su primer libro

El arte de crecer

Portada del primer libro de Juanmaricón. / Foto cedida por Grijalbo

Juan Manuel Álvarez Useche, más conocido en redes como Juanmaricón, es un ilustrador digital y activista del colectivo LGTBI que acaba de publicar su primer libro, El arte de crecer, y eso que solo tiene 20 años. Se trata de una colección de dibujos a través de las que expresa cómo ha sido su camino desde que salió del armario, cómo se ha tenido que enfrentar a una depresión y cómo concibe el mundo.

Sus dibujos y su lenguaje son muy explícitos y eso ha hecho que Instagram le elimine su cuenta en varias ocasiones. Pero él no cesa en su lucha y se va formando en feminismo y teoría queer. Y aunque reconoce que el mundo está hecho una mierda, no pierde la esperanza de que algún día abandonemos el individualismo que impera y aprendamos a ser empáticos.

Enganchado a internet y enamorado de la cultura pop, encuentra en la música una manera de conectar y en su libro comparte varias playlist donde las grandes divas se llevan el protagonismo.

No todo el mundo sabe crecer en condiciones. Tú publicas El arte de crecer, ¿qué es lo que deberíamos tener como lema para hacerlo bien?

Bufff… para crecer bien, lo importante es ir a terapia.

Eso me lo dicen muchos últimamente.

Está super guay que se esté normalizando lo de ir a terapia porque realmente todo sería mucho más fácil si todo el mundo fuese a terapia y supiese gestionar sus emociones y sus malos rollos. Todo el mundo viviría tranquilo.

¿Tú cuando empezaste a ir? Porque doy por sentado que vas.

Este enero y me costó un montón asimilar que lo necesitaba y ahora que voy estoy super… iba a decir super bien, pero, en realidad, no… vamos trabajándolo.

Algunos se lo toman en serio, pero tú más bien te ríes de lo que significa madurar, ¿cómo lo valoras?

Madurar me parece un concepto mal usado. Al final y al cabo, cada uno vive sus experiencias y cada uno madura a su ritmo, según lo que le ha tocado vivir en la vida. A lo mejor una persona que ha estado en unas condiciones más jodidas, madura de una forma más rápida porque le ha tocado. Hay gente que a lo mejor lo ha tenido más fácil, tiene 40 años y no es madura. El concepto de madurar y obligar a la gente a madurar y ese afán por madurar creo que hay que quitárselo de encima porque cada uno tiene su ritmo.

Porque, ¿qué es ser maduro?

Es super subjetivo. A mí me han metido en la cabeza que ser maduro es aprender a gestionar tus movidas, a enfrentarte a la vida adulta y a hacerlo de una manera decente, pero creo que eso nunca se aprende. Me parece un concepto innecesario.

Te defines como gay adolescente activista nada más empezar, ¿qué te ha supuesto eso?

Ser gay me ha supuesto hacer un esfuerzo mental que, por ejemplo, la gente cisheterosexual no ha tenido que hacer. Me vengo a referir a tener que hacer una retrospección en mí, el pensar quién soy y tener un pensamiento más de autoconocimiento y un trabajo que los heteros no han tenido que hacer. También muchas desigualdades, putadas por serlo, mucho miedo también. Con ser activista, más de lo mismo porque por defender algunas ideologías también he tenido que enfrentarme a según qué cosas y según qué comentarios ofensivos.

Lo de adolescente ya lo has dejado un poco atrás, ¿no?

Ese libro lo escribí con 18 años y mi personalidad con 18 años era sólo ser gay. Ahora con 20 digo, ‘en verdad son más cosas, qué niñata era’.

Utilizas la ilustración como medio para tus reivindicaciones, y este libro es un compendio de esas ilustraciones que se caracterizan por lo explícitas y sarcásticas que son, ¿reivindicar provocando?

Claro que sí. Cuantos más fachas y gente en contra de lo que yo piense, llore, mejor. No me importa nada. Cuanto más explícito, más claro es el mensaje y cuanto más claro sea, más fácil de entender. Me parece la forma más directa para intentar deconstruir a la gente y ser consciente de las cosas que quiero expresar.

Te han cerrado tu cuenta de Instagram en varias ocasiones, ¿cómo valoras eso?

Odio Instagram, realmente lo odio. Me cae fatal, me ha cerrado la cuenta como cuatro veces, esta ya es la quinta. Cada día que me eliminaban la cuenta me quería cagar en el linaje del creador de IG y del Facebook, por no decir más. Van tan de abanderadas y de progres y modernas y, en verdad, siguen teniendo unas políticas hiper retrógradas con cero sentido común. Me sirve para ir pipeando la doble cara de estas cosas.

Confiesas tu dependencia emocional de internet, pero eso es algo común en tu generación, ¿no?

Yo tengo que admitir que tengo amigos que viven super tranquilos sin el móvil. Se les queda el móvil sin batería y pueden seguir con tranquilidad y la batería de mi móvil es como la batería de mi cuerpo. En el momento en el que me queda 10% tengo que correr a cualquier sitio a buscar un cargador porque me pongo fatal. Suena super enfermizo, que en cierto modo lo es, pero no me voy a esconder. Tengo una dependencia emocional con las redes y por el móvil increíbles.

Eres un gran amante de la cultura pop: ¿Cuáles serían los cuatro pilares pop del 2021?

Para mí creo que la primera que lo está petando muchísimo y es majísima es Samantha Hudson que me parece super icónica. Todo lo que dice va a misa y sabe mucho sobre política y redes sociales y cuando habla me peta el cerebro. La Jedet ahora es un icono y super necesario para el colectivo trans y LGTB en general.

En tu carrera ha tenido un papel importante…

Sí, la verdad, cada vez que me eliminaban las cuentas fue una de las personas que me ayudó a hacer difusión sobre que me habían eliminado la cuenta. También Charli XCX me parece bastante icónico todo lo hace.

Dices en el libro que te consideras un máximo exponente de la juventud contemporánea, ¿crees que representas a una mayoría?

Era una flipada con 18 años. Cuando lo leí ahora con 20 años dije ‘¿de qué voy?’. No, creo que represento mucho a lo que tengo a mi alrededor, en plan, soy la típica niñata enganchada tiktoker, tuitera, instagramer que no para con el móvil, solo represento a esa gente. En verdad, a la juventud en general, yo creo que no. Bueno, a lo mejor un poco.

Tu estilo tiene un cierto tono depresivo y eres de los que afirmas que todo te sale mal y vas de la mano de la Ley de Murphy, ¿drama queen?

Esto empezó un poco como de broma cuando tenía 13 años, era una drama queen super dramática, alternativa, etc… pero la broma terminó en una depresión real y fue como ‘guapa, a lo mejor la broma ya no’. Luego, cuando superé esa depresión se me ha quedado esta tendencia de ver constantemente lo negativo y estar constantemente en un estado anímico bastante triste, pero con ayuda de mis amigas, de mi familia y todo mi entorno, va siendo más ameno. Realmente lo intento tratar con humor, pero es una forma de hablar de la salud mental y ser conscientes de que se puede tratar con humor y llevar lo mejor posible del mundo, pero siempre hay que tratarlo de alguna forma, ser consciente y buscar ayuda y no dejarse por llevar al miedo a ir al psicólogo.

El capítulo del Romanticismo, en el libro, lo dedicas a eso.

Sí, habla de la depresión que yo tuve y lo quiso tratar porque creo que es necesario que se hable más de esto. Vemos por IG, twitter y todos lados felicidad, la gente super contenta y super guapa, pero no, también tenemos inseguridades, también lloramos cada día de nuestra vida, también nos sentimos como el culo y a veces queremos morir, en plan, vamos a hablar de eso también.

Hablar de la salud mental se ha convertido en una especie de tendencia, ¿no?

Los grandes medios y todo están hablando muchísimo sobre la salud mental e ir al psicólogo, pero la gente mundana, de mi día a día, la que sigo en mi cuenta personal, estos temas no los habla nunca. O, por ejemplo, me sabe super mal decirlo, pero las influencers convencionales tampoco hablan sobre la salud mental y solo suben cuerpos delgados, super guapas, con los hilos tensores, y son nuestros máximos referentes. Es hora de que ya no solo lo hablen los medios, sino que lo hable todo el mundo porque es super necesario. Y agradezco que se esté poniendo de moda porque mucha gente se está dando cuenta de que a lo mejor no estaba triste, sino que estaba soportando una depresión de la hostia. No me quiero poner como muy intensa, pero al sistema como que también le interesa que la salud mental sea un privilegio, y no accesible y cuanto menos se hable, mejor.

En el libro dejas algunos de tus sloganes y mensajes reivindicativos. Por ejemplo: Salir del armario no es una obligación.

No es una obligación. Ese es un problema que se nos ha impuesto al colectivo de esperar el día en el que tengamos que salir del armario, pero realmente es super peligroso. Si tu entorno no es seguro como para hacerlo, no tienes por qué salir del armario, no te veas en la obligación de poner tu vida en peligro solo por decir quién eres. Primero asegúrate una estabilidad, asegúrate de que tus padres no son lo más homófobo del mundo y te van a echar de casa. Cuando te veas en el momento preparado para hacerlo, lo haces, pero no es una obligación. Tú no tienes que estar diciéndole a todo el mundo ‘soy gay, soy bi’. Reivindícalo, llévalo con orgullo, pero yo no veo a la gente cishetero diciendo ‘ay, yo soy cishetero’.

Vas marcando etapas de crecimiento a través de períodos artísticos y cada uno llega acompañado de una playlist, ¿el criterio de selección?

Sigo el criterio de que la música, para mí, es extremadamente importante, yo estoy constantemente escuchando música y fumando Virginia. Son las cosas que tiene que haber en mi bolso, tabaco, auriculares y el móvil. Cuando salí del armario lo recuerdo mucho por las canciones que yo escuchaba en esa época, o cuando estaba en depresión, recuerdo la música que yo escuchaba. Para inspirarme en el libro, hice una playlist con la música que escuchaba en esa época para recordarlas mejor y, al final, dije, ‘oye, ¿y por qué no la pongo para que el lector lo sienta como yo cuando lo escribo?’.

Una selección muy femenina, ¿las grandes divas y el colectivo LGTBi son inseparables?

Lady Gaga estoy seguro de que ha salvado la vida de un montón de maricones, es alucinante. He visto cómo en vídeos, conciertos, tuits, lo dicen. Si no fuese por Lady Gaga yo ahora no me hubiese atrevido a salir del armario… Yo, si no hubiese visto Glee, que habla de muchos dramas juveniles… para mí la Santana que era mi diva en esa época y salía del armario en una familia latina de mi misma posición, cuando vi eso me animó muchísimo a hacerlo. Más que divas del colectivo LGTBi las veo como referentes super necesarias, no solo para el colectivo sino también las personas racializadas, las mujeres… necesitamos referentes. Es como para una persona racializada, escuchar a Beyoncé hablando de los afroamericanos sentirá lo mismo que cuando yo veo a Katy Perry sacar la bandera gay en un concierto.

La primera, la del Renacimiento contiene a artistas como Lady Gaga, Katy Perry, Britney Spears, Iggy Azalea y unas cuantas chicas más entre las que aparece Troye Sivan, ¿un descubrimiento?

Fue un descubrimiento. Yo en esa época acababa de salir del armario y no escuchaba música cuando era pequeño. Mi primera diva pop era Katy Perry, la primera cantante que yo estaneé hasta la muerte, que tenía mi cuenta fandom y todo y como que apareció Troye Sivan que era como el primer chico gay, cantante que veía porque en mi adolescencia no había, fue uno de los primeros que vi y dije ‘guau’. Me sentí muy identificado con él, recuerdo que no quería dejar de copiarle, en como vestía y todo y fue un descubrimiento que me encantó. Referente que me sirvió para descubrir muchas cosas.

Hay nombres que se repiten en varias ocasiones, por ejemplo, Lana del Rey.

Cuando tenía 14 años mis cantantes mega favoritas fueron Katy Perry, Lana del Rey, Marina & The Diamonds y Melanie Martínez. Eran como mis cuatro diosas. Lana del Rey fue una de ellas y no sé por qué, todas sus letras son super preocupantes. Habla de cómo se mete coca y se acuesta con hombres que le triplican la edad. Y yo con 13 años era como ‘dilo, me siento super tú, me encantas’ y era super depresiva, pero yo la amaba. Bueno, yo y un montón de maricones más. El último álbum no me gustó nada.

“Tu preocupación más intensa era saber si tu ídolo pop venía de gira a tu país para gastarte todos tus ahorros en la mejor entrada”. ¿Con quién lo hiciste?

Lo hice con Katy Perry que apenas apareció en Barcelona, fui y lo hice con Melanie Martínez que me tuve que ir a Madrid a verla. Y con Lana también. Solo me falta de Marina & The Diamonds.

Tú llevas años reivindicando el feminismo y la teoría queer, ¿qué has aprendido en estos años?

Alucino porque cada vez aprendo más. Empecé por lo básico, aprender que el feminismo es la lucha por la equidad entre el hombre y la mujer. Aprender que la teoría queer empezó con mujeres trans negras, un poco lo básico. Pero cada vez estoy aprendiendo de una forma más filosófica, ya no me estoy quedando en lo superficial y lo que veo, sino que estoy empezando a ver a raíces sistemáticas y me estoy dando cuenta de que el mundo está lleno de mierda que solo favorece a hombres blancos cisheterosexuales, es alucinante. Todo está creado para su bienestar y su privilegio. Entonces en cuando ve la necesidad de destruir el género completamente o que las personas trans tampoco tienen que hormonarse para ser válidas en el sistema. El problema es el puto sistema.

Aseguras que la clave para curar la LGTBfobia, el machismo, el racismo y la ignorancia es la educación. Si es tan fácil, ¿por qué no lo conseguimos?

Yo creo que todo se basa en la educación, la empatía, la responsabilidad afectiva y la terapia. Serían los cuatro pilares más necesarios para aprender a vivir en sociedad, que no nos enseñan. Venimos aquí y tenemos que sobrevivir con todo lo que hay.

Ahora estás comprometido con la responsabilidad afectiva, ¿cuál es tu reivindicación en este sentido?

Se nos está inculcando desde pequeños tener una coraza fría, distante, individualista y egoísta que la veo super ilógica. Vivimos en sociedad y nos están enseñando a ser individualistas y no puede ser así. Vamos a apostar por la sinceridad, por las emociones, por validar nuestros sentimientos, por entender que somos seres humanos y que necesitamos ayuda mutua constante. No nos vamos a comernos los unos a los otros. Vamos a escucharnos, apoyarnos, ayudarnos y, sobre todo, querernos, que ya bastante difícil es vivir como para ponérnoslo más difícil aún.

De hecho, del libro se deduce que los dos grandes pilares de tu vida son el amor y el humor, ¿no?

Sí. El amor me parece la fuerza que mueve el mundo, amor por el dinero, por una persona, por tu familia, el amor en general. Y el humor te sirve para no hundirte en la mierda. Ya bastante jodido está el mundo, así que vamos a tomárnoslo de la mejor manera posible.

Estás obsesionado con los horóscopos, ¿cuál es el mejor signo?

No puede parar. En el libro no habla nada de eso, si lo llego a escribir ahora, hago una carta astral ahí. No sé qué me pasa. Al 100% no sé sobre los signos, pero me parece cultura popular. Estás en una fiesta, no conoces a nadie y le preguntas cuál es tu signo y ahí empiezas a hablar. Es super interesante y es una fantasía. No sirve solo para entretener sino para conocerte a ti mismo, en plan, si luna en escorpio significa que eres emocional y tú te planteas si eres emocional, y es una forma de replantearte tus cosas y ver con qué te quedas y con qué no. Virgo, Tauro y Escorpio, esos son los mejores.

Estamos en el mes del Orgullo, ¿es necesario?

Es necesario, pero hay que hacer un cambio radical urgente porque, primero, no puede ser que el mes del orgullo solo se esté enfocando en los gays blancos. Se invisibiliza muchísimo a la gente bisexual, a la gente trans y no. No es el orgullo gay, es el orgullo LGBT. Y luego, creo que el sistema que ha cagado encima del orgullo de una manera alucinante porque todas las marcas se están aprovechando para hacer marketing en el mes del orgullo. A mí no me llaman en todo el puto año y ahora, en el mes del orgullo, el correo lo tengo petado.

¿Cuáles son los clichés que más te molestan?

Eso de que los gays somos promiscuos, no entiendo mucho el mood. Tampoco me gusta el cliché de las lesbianas, no entiendo eso de que dos pavas liándose sea super erótico. Y tampoco me hace mucha gracia el cliché del amigo gay que me sigue pasando a cualquier fiesta a la que voy.

¿Cuál es tu objetivo real con este libro?

Concienciar y tranquilizar mucho a la gente joven que lo lea y que sea consciente que es válido y super humano sentirse triste, sentirte inmaduro, sentirte deprimido, cachondo o que no entiendes nada. Mi objetivo es que la persona que lo lea no invalide ninguno de sus sentimientos y se tenga en cuenta, se valore y que cuando vea una ilustración diga, ‘ostras, así soy’. Mi objetivo es que, el que lo lea, aprenda a aceptarse y conocerse.


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