Anaju: “Antes era esta persona que creía que le salía todo mal y que no tenía fe en lo que estaba haciendo”

Charlamos con la turolense sobre 'Mal de Ojo', su nueva era musical y su radical cambio de look

Anaju

Anaju nos habla de 'Mal de Ojo', de su cambio de imagen y de su álbum debut. / Carlos Suárez/Foto cedida

Romper con su yo del pasado –y lo que implica– en un deseo de huir hacia adelante, sin perder su personalidad. Después de dos años, así es cómo Anaju afronta su siguiente etapa musical, la cual viene cargada de cambios no solo físicos y evidentes, sino también emocionales.

Hace un mes, esta artista natural de Teruel daba la bienvenida a una temporada de nueva música con un corte de pelo radical: rapaba su larga melena morena para dar paso a un rubio platino en sintonía con su momento vital.

Realizar esta transformación ha sido muy importante "porque el que será su primer disco también lo es", como bien nos ha confesado: "Es un cambio y un paso muy grande para mi carrera. Quieras que no, llevo trabajándolo y fraguándolo ya casi dos años y, a medida que crecía y crecía, la idea [de cortarme el pelo] ganaba importancia. Sentía la necesidad de plasmar y reflejar la vida eterna de estas canciones también a nivel físico; de sentirlo y de verme diferente, a su vez, para afrontarlo".

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La cantante nos ha hecho saber de primera mano que su parecido o posible inspiración con Juego de Tronos y el clan Targaryen es pura casualidad y tan solo good timing. "Soy una gran fan de la serie. Me he visto todo Game of Thrones y la Casa del Dragón, pero van por ahí los tiros. Cuando me corté el pelo no lo hice por esto. Los vídeos ya los tenía hechos. Digamos que somos coetáneos; ha ido todo a la vez", nos ha explicado ante su posado en la premier del último episodio de la popular serie de HBO.

Además de este cambio de imagen o la gran diferencia con su pasado EP Mood, también hemos charlado con ella en LOS40 sobre Mal de Ojo, el primer adelanto de su álbum debut y los colaboradores con los que ha trabajado en este disco, previsto para primavera de 2023 ("esperemos que con gira, que ahora ya no hay ninguna pandemia que me pare"). Si quieres enterarte de todo lo que nos ha contado... ¡Sigue leyendo!

Pregunta (P): Este primer disco no tendrá da que ver con tu anterior EP. ¿A qué se debe este giro de 180º?

Respuesta (R): Son evoluciones. No es que yo de repente haya dicho: 'quiero hacer un disco completamente distinto y voy a ser pesada en eso'. No. Simplemente he vivido y me han pasado cosas: me he juntado con gente, me he mudado, he pasado relaciones y rupturas y, como todo hijo de vecino, una cambia y toma otras decisiones. Luego todo esto te ayuda a buscar nuevas inspiraciones, nuevos caminos... Y se ve reflejado en el disco, que ha quedado súper chulo, súper distinto y muy guay. Es algo que he estado queriendoy persiguiendo como si fuera una meta.

P: Mal de Ojo es el primer adelanto. ¿En qué contexto surge?

R: A mí me pasa una cosa en mi vida en general -y un poco cuando busco un hilo del que tirar a la hora de inspirarme- y es que me obsesiono mucho con las cosas. No sé si es algo bueno o malo, si es algo que nos pasa a todos los artistas o, simplemente, le pasa a la gente un poco neurótica como yo (ríe). Cuando estaba empezando a escribir las canciones, tenía la necesidad de buscar algo que me inspirara un montón. Entonces, me acabé obsesionando con los gatos negros y con la mala suerte que decían que tenían y tal, pero de repente dije: '¿y si no es un gato negro y es una mujer de pelo negro, de ojos negros, que adquiere como esta condición... Que lo mal que lo está pasando esta persona es porque alguien le ha dicho que va a tener mala suerte…?' Finalmente, todo eso se unió y cobró sentido.

Así que el hilo conductor y la base sobre la que se cimienta esta canción es [el concepto] la fortuna, de la mala suerte, de esta cosa que te persigue y que no puedes escapar porque está por encima de ti.

Anaju - Mal de Ojo

P: Y tú, personalmente, ¿eres supersticiosa o hay algo que te dé mal fario?

R: Yo sí, y mira que luego lo pienso y digo: 'a ver, de qué'. Siempre ha habido las típicas tonterías: ves un espejo roto y no pasa absolutamente nada. Te dices: 'Está bien, alguien lo ha roto, ha pasado algo. Ha sido el tiempo, la climatología...' pero luego te pasa algo y te pones en lo peor: que si el mercurio retrógrado, la luna... Como tengo esta cosa neurótica que, como ya he dicho, no sé si es algo bueno o malo, tiendo a ser muy observadora de las cosas y al final me lo acabo creyendo un poco. Pero ya ves tú, hace más de 6 meses adopté a una gatita negra y somos pals, best friends... Me odia un poco a veces, pero no pasa nada. Morgana yo te quiero. Pero sí, un poco supersticiosa sí que soy, aunque no me gustaría.

Me rijo por la máxima 'no hagas lo que no quieras que te hagan a ti'

P: ¿Has protagonizado alguna anécdota que hayas pensado o te hayan dicho ‘te ha mirado un tuerto’?

R: (Ríe) Uy, tantas... (ríe). En realidad son cosas cotidianas, en las que te pegas una lecha, te das contra una puerta. Sí, siempre pasa. Además, no es nada original, pero siempre tienes ese día en el que parece el karma tiene el día cruzado contigo y todo se te va de las manos, te vuelves super patosa y sí, parece que te haya mirado un tuerto totalmente.

P: ¿Y tienes algún amuleto de la suerte?

R: Solía tener, pero no me funcionaba para absolutamente nada. Tenía la típica camiseta de la suerte, una piedra de cuarzo rosa y estaba todo el rato frotándolas a lo “oh, sí, las malas energías" (ríe). Lo que pasa es que luego al final no sé cómo funcionan todo este mundo, entonces no sé si esta piedra me está ayudando a la fuerza a la protección... y al final me rijo por la máxima “no hagas lo que no quieras que te hagan a ti” y a partir de ahí todo irá bien el karma te favorecerá... No sé, yo lo he intentado.

P: Volviendo al single, dices que no eres esa morenita a la que cantas. ¿Entonces quién es?

R: Para mí es un personaje no corpóreo -esa personificación de la mala suerte- en relación con el gato negro que he mencionado antes, pero irremediablemente, también me veo un poco a mí aunque ya no me considero esa persona físicamente. Al principio, yo pensaba en esa historia y automáticamente pensaba en mí: "ojos negros, persona morena"... O sea, soy yo, luzco esta persona con muy mala suerte.

Esos esfuerzos por querer avanzar y alejarme de esa imagen de mi yo del pasado supongo que va por esto. Antes era esta persona que pensaba y creía que le salía todo mal y que no tenía tanta fe en lo que estaba haciendo y que no hacía otra cosa que huir de esa mala suerte que se le cruzaba todo el rato. Sin embargo, ahora intento ser esta nueva artista, una nueva persona, sin querer cambiar de personalidad, pero huyendo de este pasado tortuoso que te persigue.

P: ¿Y qué curiosidades podemos saber del videoclip?

R: Lo grabamos es un espacio de verdad que cubrimos de nieve. Allí ocurre todo el videoclip. Lo pasé fatal porque la nieve era de mentira, era una especie de plástico extraño. Lo respiré, se me metió por los ojos y por todas las partes de mi cuerpo cubiertas y no cubiertas. Era Copito de Nieve entera, pero fue muy guay porque estaba tirada en el suelo haciendo un ángel o cantando a una cámara de forma súper dramática mientras alguien estaba con un tamiz sacando la nieve y yo tragándomela pensando: 'lo que hay que hacer por amor al arte'.

Pero lo que buscaba con este lugar tan inhóspito que se crea sobre esto la mala suerte era reflejar la soledad, la intranquilidad y esta tensión que te genera pensar que hay algo detrás de ti que te persigue y te produce malestar. Todo ello plasmado en un lugar, en un momento y en una situación captado de una forma muy bella.

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P: Hablando de un plano más general. ¿Qué podemos esperar del disco? 

R: Lo primero, que es un álbum distinto al primero. Tiene 11 canciones y, de hecho, me encanta porque hay una pequeña pista sobre el tracklist en la portada. Aparecen números romanos (ríe) y hay mucha parte del fandom que es tan neurótica como yo y que ha empezado a sacar intentos de conclusiones y teorías sobre qué significaban los números romanos y por qué están desordenados y qué significa esee orden o desorden... Está muy divertido, así que [desde aquí]: por favor seguid, me encanta, me alegráis muchísimo las tardes.

P: Los famosos Easter Eggs de Taylor Swift, que han hecho mucho daño...

R: Al final, todos somos discípulos de Taylor Swift. Como lo hace tan bien y la tía, yo creo que debe ser igual de neurótica o más, y lo piensa tanto y se crea estas movidas de los easter eggs, yo creo que todos seguimos su estela.

P: ¿Y con quién has trabajado en este disco?

R: Me senté a hacer canciones con Maximiliano Calvo y Menend. Y toda la parte de la producción la he realizado con Campi, un hombre al que, personalmente, no conocía de antes, porque los grupos con los que ha trabajado me quedaban a mí un poco lejos a nivel o bien generacional o bien de estilo (Vetusta Morla, Jorge Drexler).

Sí que había escuchado discos que había producido y, en esa necesidad de investigar con quién ha trabajado o con quién ha compuesto X artista  Xgrupo, descubrí que Carles Campi Campos –la Triple C– es un genio, de verdad. Sentarme con él ha sido aprender muchísimo. Además, entrar a su estudio era súper gracioso porque, por un lado, era hablar como con un amigo cercano sobre ideas y tal; pero, por otro, te metías en la pecera de la grabación y veías sus cinco Grammys ahí en una esquinita y le decía: 'pero tío, cómo tienes esto aquí por Dios' y él te contestaba, sin darle importancia: 'bah, ahí cogiendo polvo'. Campi es una gran persona y un gran profesional. He aprendido muchísimo y le ha dado un toque precioso a las canciones.

Lo que más me ayuda a vertebrar un proyecto es conceptualizarlo

P: Tu pasado EP fue un proyecto conceptual muy marcado por los estados de ánimo. ¿Este álbum debut seguirá esta misma línea?

R: Sí, va de un concepto más amplio que la propia fortuna propiamente dicha. Tal vez por el background de mis estudios -sobre todo, del diseño gráfico-, lo que más me ayuda a vertebrar un proyecto es conceptualizarlo. Me ayuda a visualizarlo, a verlo, a atacarlo, a saber qué buscar y qué descartar. Desde el principio, con todos los proyectos que he hecho –y que quiero seguir haciendo en un futuro– ha sido así. Entonces, sí, es un álbum conceptual. Sí, tiene una estética muy concreta que gira alrededor de este concepto y las canciones también lo hacen. A mí, realmente, me inspira trabajar así, porque creo que le añade significado y valor al álbum.

P: A pesar de ser muy diferentes entre sí, ¿existe algún elemento que persista y que sea similar entre Mood y tu próximo disco?

R: Quien compone no deja de basarse en experiencias. En Mood había muchas canciones basadas en cosas que me habían pasado a mí, pero también había otras sobre las que yo era espectadora en la sala y lo contaba. Con este álbum pasa lo mismo. Trabajar con un concepto de base te guía por dónde y cómo contar las historias. Y eso es lo que se mantiene: en muchas canciones cuento las historias desde el punto de vista de la observación, que yo en primera persona no he vivido, pero en otras sí es más storytelling, por decirlo así: me ha pasado esto, ha tenido estas etapas y te lo cuento de principio a fin. Tal vez no lo haya mantenido por querer, sino porque es mi formar de trabajar. Pero a nivel sonoro y de concepto es otra cosa.

P: Y musicalmente qué ha estado escuchando durante este proceso creativo?

R: Tengo que hacer recap de los dos últimos años... Happier than ever, El madrileño, Motomami, los últimos dos discos de Charli XCX (CRASH y how i'm feelin now). También he descubierto a Caroline Polacheck, que es muy inspiradora. Por supuesto, Puta y Reputa de Zahara que me parece increíble. En general, tampoco han cambiado mucho los artistas de los que me he estado nutriendo porque la música que me gusta la consumo hasta la saciedad, pero sí que he descubierto otros que se mueven en este plano más alternativo, manteniendo esa cosa del pop electrónico, que me gustaba muchísimo, y toda esta parte más ravera de Zahara.

P: Si las canciones llevan compuestas cerca de dos años, teniendo en cuenta que en 2020 vivimos una realidad muy concreta, donde brotaron sentimientos y situaciones que nunca antes habíamos experimentado, ¿hasta qué punto consigues mantener vigente aquellas letras que escribiste en un primer momento para seguir sintiéndote identificada con ellas en la actualidad?

R: Te pongo en contexto. Me fui a un retiro a Asturias con los dos colegas que compuse las canciones durante diez días. Nos encerramos en un hotel donde nos montamos un estudio y en esos diez días hicimos diez canciones. El disco casi en su totalidad nació allí. En ese momento pasaban cosas muy concretas porque yo, por ejemplo aún, no me había mudado –lo hice en junio–. Era un momento de cambio; ya tenía planeado irme de Barcelona para vivir en Madrid, me estaba yendo a un lugar completamente diferente para componer... Todo era nuevo.

De repente, sí puede pasar que veas una versión tuya del pasado con la que tal vez ya no te identificas y sí que es cierto que hay muchas cosas de las que se dicen en las canciones a las que ya veo con cierta nostalgia, pero al fin y al cabo es como mirar al cielo -me voy a poner un poco poeta, pero es verdad-. Cuando estás mirando una estrella, realmente estás viendo el pasado, pero a la luz te sigue dando igual. Te sigue llegando ese fulgor tan bonito que un día relució tanto. Y yo escucho las canciones y escucho a una Anaju antigua, pero todavía conecto. Y una cosa buena y mala de esta profesión cuando trabaja con canciones y sentimientos y cosas tan a flor de piel es que las vives tanto... Una cosa que me ha pasado con este disco es que ya he pasado por ese proceso: las he amado, las he odiado, las he vuelto a amar, las he vuelto a odiar... Entonces, igual de repente cuando salgan cambio de opinión y cobran un sentido distinto pero ahora se han posado en el tiempo y las veo brillar como el primer día y como algo más atemporal por como son. Cuando salgan volvemos a hablar y ya me dices si notas la atemporalidad o, si por el contrario, hay un sesgo de tiempo más marcado en las letras.

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